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DEL AMOR AL ODIO EN UN SEGUNDO

Imagen cedida por ThinkPink
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“Vamos a tomárnoslo con calma ¿OK? Mejor que volver a estar juntos de nuevo, primero vamos a ver si nos aguantamos como personas. Hemos vivido cosas muy intensas y esto se tiene que enfriar, si seguimos en este plan de reproche tras reproche no vamos a arreglar nada”. Pasaron unos meses hasta que volví a hablar con ella, íbamos a volver a vernos a ver que tal nos había tratado la vida, pero ella en el último momento dio un paso atrás y dijo que no entendía que nos tuviéramos que ver para nada, ni si quiera para tener una relación cordial aunque fuera lejana. Al poco tiempo volví a mandarle un sms y al pasar los días y no responder, la llamé. Para mi sorpresa había cambiado de número, obviamente sin avisar.

Se dice que del amor al odio hay un paso, y quien ha sido todo para ti durante un tiempo, puede ser también la persona de la que no quieras saber nada nunca más. Existen reproches, recuerdos buenos o malos que asociados a estos reproches hacen ver a la expareja como si fuera un muerto. Siempre que se habla de un o una ex, parece que se hablara de alguien que nos ha dejado para pasar a mejor vida.

Dicen también que la confianza tarda años en ganarse y un segundo en perderse, si quien te importa de verdad, si a quien amas o has amado hasta lo mas profundo, es precisamente la persona que te ha fallado… Lo mismo que ese amor llegó profundo, la reacción inversa será igual de profunda. Esto es lo que pasa con las personas que realmente significan algo para nosotros. Quien no nos importa absolutamente nada, jamás nos darán estas emociones en lo referente a “No quiero saber nada más de ti, no quiero verte nunca más”.

La gran mayoría de nosotros hemos tenido a alguien especial en nuestra vida, o al menos hemos deseado ser esa misma personal especial para alguien. Aunque la atracción puede darse a primera vista, lo más común es que dicho proceso de enamoramiento, según nuestras inevitables hormonas que lo consolidan, lleve un tiempo. A primera vista puede haber atracción, interés, e incluso la intuición de que la otra persona es ese alguien especial que no sabes como te va a cambiarla vida.

Quien os escribe estas líneas lo ha vivido en propia carne, en el primer vistazo y en unas circunstancias que para nada estaban acorde con un posible ligue. No era ni el lugar ni el momento, puedo asegurároslo. Puede pareceros de película o de novela pero es real, me llamó por mi nombre y cuando me di la vuelta y la vi, sabía que esa mujer me iba a cambiar la vida. Lo intuí así, se que no es un argumento científico pero es así como lo viví, adía de hoy lo sigo viendo así y es más, no me ha vuelto a pasar con nadie más. Podrán pasar muchas cosas buenas o malas, podrá ir todo bien o podrá irse todo a la mierda, pero ese momento de cambio se dio y fue real.

En la fase del enamoramiento se tienden a exagerar las cualidades de la otra persona, a enamorarse de la proyección ideal que se hace de ella. Ya hemos hablado de ello en de quien te enamoras realmente. Nuestra percepción hacia la otra persona se distorsiona idealizándola, constituyendo ese modelo ideal cristalino del cual nos enamoramos. El enamoramiento solo se da cuando se pasa por esta fase ideal en la que estamos poseídos por loas hormonas. Como consecuencia de todo esto, GENERAMOS UNAS EXPECTATIVAS EN LA OTRA PERSONA, VAMOS ASOCIANDO UNOS VALORES E IDEALES QUE NO TIENEN PORQUE CORRESPONDER CON LOS DE LA PERSONA REAL.
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Imagen cedida por ThinkPink

Estas expectativas que proyectamos en la otra persona como consecuencia de que la idealizamos, implica riesgos importantes. El mayor de estos riesgos, es que colocamos a la otra persona en un pedestal, un plano elevado superior intachable y sin defectos. Cuando una de las expectativas que tenemos en ella no se cumple, en especial, si esta expectativa iba a asociada a un valor o ideal básico para nosotros como pudieran ser por ejemplo: tener hijos, matrimonio, fidelidad, etc. La caída de este pedestal elevado es en picado. Si esto sucede, el supuesto amor que existía se puede tornar en rencor, reproche, rechazo absoluto e incluso odio.

El amor incondicional requiere una madurez imposible de llevar a cabo a día de hoy en una sociedad tan “libre” como la nuestra y en la que lo que prima es el INTERÉS INDIVIDUAL por encima del de la pareja. Para que aparezca el odio, la persona en cuestión ya sea de forma consciente o inconsciente, se recrea de forma sistemática en los aspectos negativos del otro. Esto tiene una explicación: ES UNA MANERA DE PROTEGERSE Y DE DECLINAR CUALQUIER RESPONSABILIDAD DE FALLO O ERROR ENLA OTRA PERSONA.

Se trata exactamente del proceso contrario que se dio en la fase de enamoramiento, es justo a la inversa. Es una manera de idealizarnos a nosotros mismos en detrimento de la otra persona. Debido a esto SOLEMOS VER A NUESTRA EX-PAREJA COMO UN CÚMULO DE DEFECTOS y proyectamos en ella, todo aquello que tampoco nos gusta de nosotros mismos para, de alguna manera “limpiarnos”. La persona a la que hemos amado pasa a ser la peor de todas, es una manera de no sentirnos responsables y que sea la otra persona en nuestra mente la culpable de todo.

Todo esto queda anclado en nuestro interior, de forma que lo que antes se aceptaba sin mayor esfuerzo, era asumible, cotidiano o normal, ahora es denegado inflexiblemente... Éste es el lastre que muchas veces arrastramos cuando empezamos una nueva relación. Lo que antes se deseaba ahora se detesta, lo que antes no tenía importancia, ahora te pone de los nervios. Lo que antes te gustaba hacer con el o con ella, ahora sería lo último que harías.

No se trata de buscar razones para odiar, o justificarse a uno mismo diciendo que ha sido todo culpa de la otra persona: "yo no he hecho nada malo, la otra persona me ha engañado, la otra persona me ha hecho perder el tiempo, la otra persona me ha hecho daño, la otra persona... ¡bla bla bla!..." ¡Vamos! Que parece que en su día nos hemos enamorado del mismo demonio. SE TRATA DE ASUMIR QUE LAS EXPECTATIVAS QUE TE HAS FORMADO SON UNICA Y EXCLUSIVAMENTE TUYAS. SOMOS LOS RESPONSABLES DE NUESTRO PROPIO BIENESTAR Y RESPONSABILIZAR A ALGUIEN DE TU FELICICIDAD ES UN ERROR.

Un fuerte abrazo.

Arcángel.

DE CRIADA A DIRECTIVA PARTE II, por STEEL


Imagen cedida por ThinkPink
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Hoy en día, las mujeres trabajamos fuera de casa, pero también en la casa. Cierto que las tareas ya no son tan duras, han mejorado mucho, entre otras cosas por los electrodomésticos. Las mujeres hemos cambiado el trabajo físico muy duro por el stress físico y mental. De entrada, si estas gorda o gordita te va a ser muy difícil no ya tener marido, sino que no podrás en muchos casos tener trabajo. Así que tienes tener un buen trabajo, nadie te va a mantener hoy en día, tienes que ir al gimnasio para estar delgada, el hambre ya no existe pero si la anorexia y la bulimia.

No sólo tienes que ser guapa, sino además simpática, se lleva estar morena, pero…. el Sol puede producir cáncer, así que te pasas el tiempo dándote cremas, para parecer morena y no tomar el sol o bien acudiendo a salones de belleza para que te tiñan con caña de azúcar. En esta época además tienes que hacer hueco a la depilación. Cera o láser, según las posibilidades económicas, ambas dolorosas y ninguna de las dos definitivas del todo.

Así que tenemos una mujer que se mantiene ella misma, que en muchos casos gana más que su marido o pareja, que atiende la casa, hace la compra, va al gimnasio, lleva a los niños al colegio, los atiende, etc. Que además se le pedirá que sea “buena en la cama” pero que no sea una guarra, es decir que sea una experta pero sin tener experiencia.

Las mujeres ya no tienen como meta el matrimonio y muchas de ellas solo tienen como meta las aventuras, aunque siguen creyendo en el príncipe azul, casi ninguna se casa para toda la vida. Saben que en su vida que de promedio será de unos 85 años, habrá varios hombres y con suerte muchos. A partir de los 40 empezaran con el botox, las vitaminas, la cirugía estética, etc. Y antes seguramente se hayan hecho una rinoplastia y un aumento de pechos, el físico manda y si no tienes una buena imagen no te comes una rosca.

Los hombres ya no son los proveedores ni el centro del universo, en muchos casos tienen problemas de adaptación porque sus jefes son mujeres y no veas la mala leche que tienen, por que sus mujeres ganan más que ellos y su hombría le cuesta aceptar esto. Los hombres de principios del siglo XX no debían llorar, los de hoy en día deben ser sensibles, pero no maricones.
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En el siglo XX el lema era “el hombre y el oso cuanto mas feo mas hermoso”, ahora en cambio, hay que cuidarse, darse cremas, vestir a la moda, lucir una bonita dentadura, un bonito tono doradote piel y parecerse a Clive Owen. Las canas te hacen viejo hay que teñírselas, nada de michelines ni de flotadores, nada de barriga cervecera… En tu casa eres uno más y si te descuidas tus hijos te pegan. Si llamas con insistencia a una chica eres un acosador, si no lo haces se preguntarán si eres gay…

Las chicas de hoy en día tiene experiencia en la cama, así que o rindes o se correrá la voz de que eres malo y ninguna querrá nada contigo. Antes si te acostabas con una chica y se quedaba embarazada el problema era de ella y el chico era muy macho, muy hombre y encima se cotizaba más. Ahora como dejes embarazada a una, te hacen la prueba del ADN y tienes que pasarle un 30% del sueldo a la criatura. Te enamoras y te acuestas con tu chica y siempre te preguntarás si eres tan bueno como los otros novios que ha tenido. Tienes un lío en tu trabajo y no estuviste muy bien en la cama, y al día siguiente todo tu departamento se ríe de ti. Incluso el gay de turno insinúa que no por qué no sales del armario. Le has gustado a tu jefa y pretende montárselo contigo, si accedes malo y si no, ya puedes buscarte otro trabajo, y encima si lo cuentas se ríen de ti.

En definitiva, desde que el hombre pasó de simio a homo sapiens la sociedad se ha estructurado de forma mas o menos parecida, pero en los últimos 35 o 40 años ha cambiado totalmente y es prácticamente imposible que nuestros cerebros se adapten a tal velocidad.

Una frase perfecta es: el hombre busca una mujer como la de sus abuelos que hoy en día no existe (pero eso sí, que trabaje y se gane la vida) y las mujeres buscan un hombre que existirá en el futuro. Todo eso unido a que la vida es mucho mas larga y que al paso que vamos, la gente se va a quedar para “simiente de rábanos”.
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Por nuestras vidas pasarán unas cuatro parejas mas o menos estables y otro montón de relaciones, lo que hace que tengamos una ruptura de pareja de un 65%. En la actualidad la fuerza física ha dejado su lugar a la inteligencia, que la profesión del presente/futuro es la psiquiatría/psicología junto con la gerontología y que este mundo, no va a volver atrás, por lo que versionando a Darwin “o te adaptas o mueres”.

Nosotros decidimos el mundo en el que vivimos y con nuestros actos, nos encaminamos a él.


Steel.

DE CRIADA A DIRECTIVA PARTE I, por STEEL

Imagen cedida por ThinPink
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Hoy he visto por primera vez y creo que última una serie de Antena 3 que se llama “Lalola”, un hombre mujeriego, sin escrúpulos que tiene como afición el liarse con mujeres a las que toma el pelo y deja destrozadas. Un día el tal Lalo, a consecuencia de una maldición aparece siendo Lola. La verdad es que la trama podría ser muy curiosa, pero la serie no deja de ser solo de entretenimiento, y además a las 16:00 h en plena siesta y con el calor que hace, no deja de ser algo muy ligero.

Aún así, no deja de ser curioso, y la verdad es que a más de uno que conozco le vendría muy bien. Sinceramente no creo que uno de esos tíos que van de absolutos, de rompedores, de esos que ligan por deporte y que su afición es contar las conquistas que se han llevado a la cama y las tías que han dejado hechas polvo, notara mucho la diferencia entre ser tío y tía. Teniendo en cuenta que solo cambiaría de sexo y no de mentalidad, se aficionaría a ir a los lugares de alterne de Chueca para ligar lesbianas, por lo demás estaría encantado de haberse conocido.

Fuera de esto, creo que la sociedad ha cambiado mucho y que tanto hombres como mujeres, nos encontramos un poco en “tierra de nadie”. Para las mujeres es difícil la vida actual, no digo que sea mas o menos difícil que antes, todas las situaciones tienen sus pros y sus contras, pero comparemos por ejemplo la vida de una mujer de hoy digamos de 25 a 30 años con una de principios del siglo XX. En esa época una mujer de 40 años si vivía, era una vieja, arrugada con los pechos caídos, extremadamente gorda (clase alta) o seca (por el hambre en las clases bajas) y sin dientes.

Una mujer de hoy en día se habrá preparado para ganarse la vida, dependiendo de su preparación y educación, estará trabajando desde dependienta hasta directiva. Dará igual su estrato social, su religión, o sus ideología política, sus padres la habrán preparado para que tenga acceso al mercado de trabajo y se gane la vida por ella misma.

Una mujer de principios del XX solo tendría dos destinos en la vida: CASARSE o HACERSE MONJA si no se casaba. Daría igual la clase social a la que perteneciera, su carrera sería el matrimonio o la consagración. En muchos casos, matrimonios concertados o casi en los que se miraba tanto la posición de las familias como la belleza, encanto o inteligencia de la mujer y en el caso de los hombres, su posición y su familia.

Por supuesto, los estudios de las mujeres de “casa bien” no iban mas allá de tocar el piano, el arpa, o cantar. Algo de francés (me refiero al idioma, por si alguien piensa mal) y por supuesto el latín, ya que la chica sería católica y practicante, y las misas se hacían en latín y con el cura de espaldas a los feligreses.

La forma de conocer hombres era yendo a misa los domingos o a diario, y por supuesto acudiendo a bailes. Una belleza de la época, era una chica rellenita (hay que demostrar que no se pasa hambre), con buena dentadura, piel blanca (no necesita trabajar al sol) y una manos perfectas que demuestren que no tiene que trabajar, ni lavar, ni planchar.

La clase medía prácticamente no existía, así que pasamos de las mujeres ricas a las pobres. Las mujeres de familia pobre, trabajaban o de criadas o en el campo, pero igualmente buscaban un marido que las retirara de trabajar, y esto porque un hombre de principios del siglo XX que se precie, nunca permitirá que su mujer trabaje, ya que si lo permitiera el resto de la sociedad pensaría que no es lo bastante hombre como para mantener su casa y su familia por sí mismo.

Las mujeres se casaban para tener hijos. Si una mujer no es capaz de tener hijos, no servía como mujer (en muchos casos el problema de no tener hijos era del hombre, pero eso daba igual, era siempre la mujer la que no servia). Así que como no existían medios anticonceptivos, las mujeres parían mientras podían y muchas morían en los partos. La falta de asepsia y las fiebres paurperales hacían su agosto. Había más viudos que viudas y estos se volvían a casar rápidamente. Los viudos estaban muy cotizados, sobre todo aquellos que tenían fama entre las mujeres de haber sido buenos maridos con sus esposas, no autoritarios y que no habían maltratado a su anterior esposa.

La idea que se tiene en las clases sociales bajas a principios del siglo XX de una chica buena para casarse, es una chica con salud, trabajadora y que - dato muy importante- fuese virgen. Hay que tener en cuenta que el trabajo de la casa entonces era muy duro, no había neveras, por lo que había que ir a la compra cada dos días y cargar con las bolsas, y cuando hablo de ir hacer la compra, se tenia que ir andando y volver andando, ya que el transporte público casi no existe y a los obreros les sale demasiado caro.
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Imagen cedida por ThinPink
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Tenían que lavar, hacerlo a mano y con agua fría en muchos casos. En los pueblos se lavaba en el lavadero municipal todas juntas y en muchos caso en invierno hay que romper el hielo para poder lavar. Había que cargar el agua desde la fuente para beber, ya que muchas casas no tenían agua corriente. En las casas bien de Madrid si la había, pero el Canal de Isabel II suministraba agua de dos zonas, una buena y otra no tan buena. Una de Lozoya y otra de Santillana, por lo que se obligaba a las criadas a ir todos los días a por agua de Lozoya. Si vivía la familia en la zona de Santillana, el agua se recogía en cántaros que se llevaba a la casa. Si hacia calor esto lo hacían varias veces al día para que estuviera fresca el agua. Una chica de esta clase social quería un hombre que fuera capaz de mantenerla, que no la maltratara, que no tuviera vicios, y que la entregara el salario para que pueda administrarlo.

Las mujeres de esa época estaban supeditadas al hombre, que era el proveedor. La mujeres mostraban su orgullo, en las clases bajas llevando a sus maridos e hijos como un pincel, teniendo la colada más limpia que la de al lado y guisando mejor que nadie. Las mujeres de clase alta, sabiendo recibir, siendo las mas elegantes y piadosas (o sea mucha misa) y en la madurez casando bien a sus hijas e hijos, y sobre todo siendo la primera en enterarse de todos los chismes y cuentos de la alta sociedad y sobre todo de La Casa Real.

En cuanto a los hombres de esa época, tenían claro que la soltería no era una opción, ni siquiera para los homosexuales. O se casaban o se casaban. Que debían se ellos los que mantenían la casa, es decir los que trabajaban y los que aportaban el dinero, y que como eran ellos lo que mantenían a la mujer y a la prole, la mujer y los hijos les adoraban como si fuera un ser sobrenatural. Su palabra era ley, nadie les contradecía o les llevaba la contraria. Que podía pegar a su mujer e hijos cuanto quisiera y no estaría mal visto, sino que simplemente era normal, aunque si les hiciera sangre entonces podría estar mal visto.

Los hijos son en las clases bajas brazos para trabajar en el campo. Que su mujer tenia que ser virgen y por supuesto no engañarle nunca, que si su mujer le ponía los cuernos podía matarla y no ir a la cárcel, era su obligación matarla a ella y al amante, de otra forma habría perdido su honra y nadie le tomaría en serio. Su matrimonio en general no duraría mas de 20 o a lo sumo 25 años, lo normal seria no pasar de unos 10 años. En las clases bajas no solo morían las mujeres de parto o de enfermedades, había muchos accidentes laborales, las clases bajas eran obreros y las estadísticas de siniestralidad de la época son tremendas. El divorcio no existía, entre otras cosas porque el promedio de vida en las mujeres no iba mas allá de los 35-40 años y en los hombres sobre los 45-50. [CONTINÚA EN PARTE II]

Nosotros decidimos el mundo en el que vivimos y con nuestros actos, nos encaminamos a él.


Steel.

LA AUTONOMIA EN LA PAREJA, por EL DUQUE

Imagen cedida por Mónica Suárez
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Si representásemos con dos círculos a los miembros integrantes de una pareja, observaríamos la distinción entre tres clases diferenciadas de pareja:

La totalmente dependiente. El dibujo consistiría en dos circunferencias concéntricas y solapadas. Ya no existen los individuos. Ya no existen Paco y María si no Pacomari S.A. Ambos, han renunciado o incluso olvidado aquello que les distingue como individuos y todo lo que hacen lo hacen o juntos o al menos pensando en el otro. Son una de esas parejas que no se separan ni para ir al baño. Suelen perder sus recíprocos círculos de amistad para integrarse en otros nuevos, normalmente formados sólo por parejas y que son amigos de ambos. A simple vista son la pareja perfecta, casi nunca discuten (nunca diría yo), hacen siempre planes en común y la discrepancia es nimia.

El problema viene a la larga y es que ese Paco “fusionado” en esa nueva S.A. y esa María van viendo como les falta el aire paulatinamente. Han perdido algo que es , en si una de las cosas más sagradas y que nos distingue de los animales. La conciencia de si mismos. Les va faltando el aire, la autoestima se ve claramente debilitada y sienten que les falta algo esencial en sus vidas… Lo peor es que ni siquiera pueden definirlo… Han renunciado tantas veces a aquello que deseaban, a aquello que querían o eran que ya no saben si les gusta más el cine o el teatro…

Esa falta de aire, casi siempre, desemboca en procesos depresivos y, en la parte referente a la pareja eso que se viene denominando “se acabó el amor”. Tu pareja no es ya tu alter ego, si no más bien tu ego, por lo que admirar-amar, se hace del todo imposible.

La totalmente independiente. El dibujo serían dos circunferencias totalmente diferenciadas y sin ningún punto de corte o unión. Existen los individuos pero son muy diferentes y hacen vidas sin puntos en común. Hace ya tiempo que se han dado cuenta de que no comparten objetivos e intereses y cada uno lleva un desarrollo satisfactorio de su propia individualidad. Se quieren pero, como digo han decidido desarrollar una vida en paralelo.

Comparten techo pero si hablan no es de algo íntimo y revelador. Cada uno busca su felicidad por su cuenta, conservan intacta su propia percepción y llevan prácticamente la misma vida que cuando eran soltero, solo que con importantes ventajas: sexo, compañía ocasional, alguien que comparta la hipoteca… Estas parejas tiene la imagen de pareja feliz aunque siempre hay algún gracioso que pregunta… ¿Y dónde coño te has dejado a la mujer? Casi nunca discuten y ambos individuos llevan vidas relativamente felices….
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Imagen cedida por Mónica Suárez

Perooooo, tarde o temprano el sueño puede acabar de forma abrupta en forma de infidelidades, o simplemente cuando uno de los dos echa en falta aquello por lo que decidió emparejarse: Tener el apoyo incondicional de alguien. Se da cuenta de que la persona que esta a su lado es un extraño que ha compartido pocas o ninguna cosa con él/ella. No resulta alguien a quién confiar un secreto o en quién apoyarse, es en definitiva... Un extraño.

La que tiene un espacio de unión preservando su individualidad. El dibujo se correspondería con dos circunferencias que se cortan en un punto concreto. En este supuesto ambos individuos han convenido en compartir su vida y en compartir momentos esenciales. Dedican tiempo a la relación pero también tiempo para si mismos. Tienen hobbies comunes, pero también hobbies compartidos. Tiene sus propios amigos y amigos de la pareja. Cuidan sus aficiones, visitan a sus respectivas familias. Se dedican tiempo a si mismos ya la pareja.

Ni que decir tiene que esta última, es el modelo ideal de pareja. Se basa en diversificar. Diferenciar entre un tiempo para uno mismo y otro para la pareja. Esta forma de concebir la relación de pareja favorece la autoestima de cada uno de los miembros de la misma, permite el desarrollo individual, ni impone al otro la carga y responsabilidad de la felicidad de uno mismo y además permite mantener ese ancla con la realidad que nos hace más libre y nos faculta para salir a flote de cualquier eventualidad incluido el fracaso de la pareja.

Imagen cedida por Mónica Suárez

La idea principal es de ambos miembros de la pareja son dos seres humanos libres e individuales que han acordado vivir juntos y compartir una bonita historia de amor. Ambos se preocupan del otro pero también se ocupan de su propio bienestar lo que redunda en beneficio para ambos. Nadie puede hacer feliz a otro si no es así mismo feliz. Esta forma de concebir la pareja también hace que conservemos la capacidad de admirar al otro, en tanto en cuando es otro y nos permite seguir creciendo en este largo viaje que es la vida y que hace deseable mantenerse en pleno estado de crecimiento continuo.

Es curioso por que esta clase de parejas en ocasiones parecen “menos ideales” que las otras, de hecho tienden más a discutir y es que en esta clase de parejas lo esencial es NEGOCIAR. Las decisiones se toman entre dos individuos con opiniones formadas y las ideas muy claras.

La autonomía resulta pues esencial en la vida en pareja… Bueno en la vida en pareja y en todo lo demás.

Un abrazo


El Duque.

CRITERIO EGOISTA

Imagen cedida por ThinkPink

A la espera de los dichosos resultados, no nos engañemos, tenemos que ver la luz al final del túnel, o al menos saber que hay recompensa para nuestro esfuerzo cuando de pareja o relaciones se trata. Depender de los resultados no es bueno, porque te hace reactivo, hace que te vuelvas loco midiendo cada una de sus reacciones para comprobar en efecto si lo has hecho bien o mal. Es un rol tóxico, os lo digo por experiencia propia, que te esclaviza y te hace actuar única y exclusivamente en función de si ella respira hacia un lado u otro, perdiendo por completo la libertad. Pero insisto, todos esperamos unos resultados cuando hablamos de pareja, somos de carne y hueso por el momento, así que no tenemos por qué esperar al día del Juicio para recibir lo que nos toca.

Para esto hay que dejar una cosa clara: En las relaciones el sentimiento de justicia es inútil, quizás valga en un campo de batalla, en un debate o en una pelea, pero no para una relación de pareja. Creo que a estas alturas ya todos sabemos que por mucho que siembres y riegues con amor, los frutos cosechados no son siempre los esperados. Siempre obtenemos resultados, lo que hace falta es que estos resultados sean los que esperamos o sean lo contrario, o simplemente sean distintos. Los conceptos de bueno y malo, son totalmente subjetivos y relativos, al final lo único que cuenta es que por dentro te encuentres bien, ya sea solo o en compañía.

Vamos a hablar un poco de supervivencia. ¿Qué hacer cuando los resultados que obtenemos no son los esperados? La naturaleza es sabia y en el último extremo a excepción que de hijos se tratase, tenemos que mirar por nosotros antes que por los demás, incluso antes que por esa persona que quizás y en una situación difícil estarías dispuesto a cambiarte con ella para evitarle mal o dolor.
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Imagen cedida por ThinkPink

En una relación hay momentos para ser altruista y otros momentos en los que quizás haya que equilibrar la balanza por el bien de la propia relación. Si eres el único que se esfuerza por construir, no te diré a la primera que abandones, pero si te diré que intentes equilibrar la relación si de verdad la quieres y te merece la pena, o te compensa.

Si después de haber intentado realmente equilibrar esta balanza de esfuerzos, el peso sigue muy descompensado y no tienes una recompensa que sea mutua o que te alimente de verdad, entonces si te diré que evalúes seriamente que es lo que quieres vivir junto a ella. Si bien optas por ser un mártir, o si quieres ser feliz. Fácil decirlo, pero estas dudas solo nos las planteamos aquellos que creemos en el compromiso, obviamente si tienes otro concepto de libertad en pareja, esta disyuntiva no te la plantearás.

Te diré lo que te diría un buen amigo o alguien que de verdad te quiere: PIENSA EN TI, es lo más inteligente que puedes hacer si ves que no puedes compensar esfuerzos o si sientes que estás esforzándote demasiado. Deja de buscar la mejor forma de: Volver, llamar su atención, intentar satisfacerla, sorprenderla, agradarla, insistir en las cosas buenas, etc. Ella ya sabe cuáles son tus cosas buenas o lo mejor que puedes darle, si ya le has dado mucho, sobre todo porque quizás sea eso: LE HAS DADO DEMASIADO SIN NECESIDAD PARA ELLA DE ESFORZARSE POR LLEGAR A TI.

No pienses más en darle nada o en función de lo que crees que a ella le agradaría más o menos, aunque sientas que quieres hacerlo es un error que te va quemando poco a poco por dentro, y lo que es peor, te quita fuerzas, mente y energías para poder hacer otras cosas más provechosas y necesarias para ti. Como diría mi abuela “Ya volverá cuando tenga hambre”, pero si no le das ocasión a que pase hambre, o se tenga que currar tus dones, hasta que ella no entienda que ha de invertir tiempo contigo, no va a sentir que de alguna forma u otra te necesita. En estos casos machacar siempre sobre el mismo clavo no va darte los resultados que esperas. De todas formas, la palabra necesitar la eliminaría por “querer estar contigo”, pero quizás así lo entendamos todos mejor.

Imagen cedida por ThinkPink

Dar de lo mismo, recuerda que la mujer por naturaleza es inconformista y siempre está pensando en mejorar. Actuar en función de darle más para atraerla es un Marco muy erróneo que te va a hacer sufrir, puesto que si tú das más atención y no obtienes nada a cambio, estás reforzando en ella un comportamiento nocivo para ti y te vas a secar. Piensa también por un momento, que será muy probable que quien haya generado esa situación de pozo sin fondo eres tú mismo, dándolo todo de golpe.

No es fácil cuando estas enamorado, pero cuando tiras de la cuerda con fuerza en un solo sentido ya sabes lo que pasa… Se acaba rompiendo. Tampoco vayas corriendo a buscarte a otra, te quedarás enganchado si andas escaso de fuerzas y no vas a salir de este círculo de necesidad. Hay que pasar el mono y reunir fuerzas, REEDUCARNOS, porque cuando uno no para de dar y a cambio no obtiene su feedback es sufrir por sufrir y esto no es sano. Recordad bien esto en esa situación: LO PRIMERO SOY YO Y DESPUÉS SEGUIMOS HABLANDO DE LO QUE QUIERAS.

¿Qué pasa con una planta cuando la riegas en exceso? Saturas la tierra de agua, se encharca y la planta curiosamente se seca ¿No se supone que debería suceder todo lo contrario? Pues no, la planta se acaba secando porque no le llega el agua con la que curiosamente la estás inundando. Lo mismo pasa con las relaciones, si los cuidados y atenciones no son los adecuados en cantidad y calidad, y se dan en exceso… Tanto nosotros como ellas, lo acabamos aborreciendo.
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Imagen cedida por ThinkPink

Tenemos muy metido dentro que las reacciones de nuestras amadas mujeres son directamente proporcionales a nuestras atenciones, SOMOS BÁSICOS Y LINEALES, funcionamos así pero ellas no. Aparte de los ideales transmitidos, amar mucho no quiere decir recibir mucho. Alguna vez lo hemos comentado por aquí: TU PAREJA NO ES TU MADRE. Date cuenta que CUANDO TE ENAMORAS DEJAS DE MEDIR LO QUE DAS, SIMPLEMENTE DAS Y NO TE PLANTEAS MEDIDA ALGUNA.

Amar mucho es dar y entregarse en persona, lo que no te garantiza que la otra persona vaya a hacer lo mismo contigo o corresponderte. La cabeza está para cuando no llega el corazón y viceversa, entre los dos hacen un buen equipo, pero por separado, cada uno no hace más que estrellarse en paredes opuestas.

Un fuerte abrazo.


Arcángel.

DEJAR A ALGUIEN, por BESS


Imagen cedida por Louisse
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Vaya por delante que dejar a alguien no es nada agradable, vale que “el dejado” es el que más sufre pero no es nada agradable para la persona que tiene que hacerlo (vamos a suponer que todos somos medianamente buenas personas y no nos emociona hacer daño a la gente). Existen varias modalidades:

Despedirse a la francesa: es decir, un día, de repente la persona desaparece, si te he visto…no me acuerdo, ni coger el teléfono, ni el telefonillo, ni contestar sms, ni mails… hombre, reconozco que para “el que deja” es la modalidad más cómoda, te ahorras el posible drama, las escenas…y todo lo que pueda suceder, pero vamos para “el dejado” debe ser lo peor que te puede pasar, porque te quedas sin la oportunidad de oír LA EXPLICACION, de montar tu numerito si lo tienes que hacer, suplicar, odiar, en fin…que también “el dejado” tiene derecho a desahogarse y sobre todo a no pasarse la vida esperando a que la persona reaparezca o lo que es peor encima estar preocupado por si le ha pasado algo.

Dejar a alguien en un sitio público: yo hay veces que no sé si la gente es muy lista o todo lo contrario. Jamás se me olvidará nunca la conversación vía msn con una amiga contándome cómo sus lágrimas iban empapando el mantel de papel del Starbucks mientras su chico de 5 años le daba inesperadamente el notición. Además esto te puede salir bien o mal. Opción 1: como es un sitio público “el dejado” “se comporta” y bastante tiene con no llorar delante de todo el mundo. Opción 2: “al que deja” le sale mal y le montan una escenita de aquí te espero delante de una multitud de desconocidos (cosa de la cual me alegro, eso pasa por usar sólo media neurona)

Luego está el que va desapareciendo poco a poco…para que se note, para que no pille de sorpresa al “dejado”, poco a poco empieza a hacer otros planes, empieza a quedar con menos frecuencia, los sms se espacian, las llamadas de teléfono también. En fin, que es un poco angustioso para “el que va a ser dejado” pero por otra parte “el que deja” no se desenamora en un día, todo tiene su proceso. Lo que está claro es que cuando llega la ruptura “el dejado” lo tiene meridianamente claro (aunque también hay de todo en la viña del Señor y hay gente que no se entera de nada, que pasa mucho aunque no deje de asombrarme).
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Imagen cedida por Louisse

Está también algo mucho más retorcido, es cuando “el que deja” pasa de la otra persona pero no sabe cómo dejarlo porque le faltan ciertos genitales masculinos (aunque sea mujer) la empieza a tratar fatal a la contraparte y al final “el dejado” acaba siendo “el que deja” porque la otra persona le somete a tal machaque que realmente no hay quien lo aguante. Repito, para esto hay que tener bastante falta de cierto genital masculino.

Y finalmente creo que está la forma que para mi es la más correcta: sentarte en casa, en el sofá y hablar, intentar explicarlo de la manera más sensible posible pero siendo contundente y claro, intentar hacer el menor daño posible pero no dejar espacio a la esperanza “del dejado”. Aguantar el chaparrón si te cae, las lágrimas si es lo que toca, ya lo de los reproches no lo tengo tan claro… pero si hay que aguantarlos, pues se aguantan también, si hay suerte te dirán que qué se le va a hacer…y el trago será llevadero, pero si te lo hacen pasar mal…pues eso, aguantar, que en el fondo “el dejado” algo de derecho tendrá a desahogarse.

Sé que se usan muchos tipos de excusas y explicaciones, sé que el “no es un buen momento en mi vida para tener una relación” “no eres tú, soy yo (…manda narices)” y cosas de esas se usa mucho, pero yo creo que hay que ser sincero para no crear falsas expectativas, si alguien no nos gusta, pues no nos gusta y no se puede hacer nada por remediarlo, simplemente es así. EL MÁS DIFÍCIL NO ES EL PRIMER BESO… SI NO EL ULTIMO (P.G.).


Mucho Amor

Bess

FIDELIDAD & LEALTAD

Imagen cedida por Yolanda Caballero
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La fidelidad es la capacidad espiritual, poder o virtud, de dar cumplimiento a las promesas. Prometer es una acción soberana; revela una gran soberanía de espíritu, ya que exige decidir hoy lo que se va a hacer en adelante, bajo condiciones que no se pueden prever. El que promete corre un serio riesgo porque se compromete a actuar de la forma que hoy juzga óptima en situaciones que pueden llevarle a pensar y sentir de modo distinto.

El que es fiel cumple la promesa a pesar de los cambios en las ideas, las convicciones y los sentimientos, que pudiera provocar el tiempo. El que promete se adelanta al tiempo de modo lúcido y libre. El que cumple fielmente lo prometido lo hace consciente y voluntariamente. ¿Qué es lo que mueve su voluntad a mantenerse fiel? Es la decisión de crear su vida en cada instante conforme al proyecto establecido en el acto de la promesa. La fidelidad, por tanto, es una actitud creativa, no se reduce al mero aguante, al hecho de soportar algo de forma inconsciente e irracional.

Fiel es la persona cuyas acciones no traicionan la confianza puesta en ella, esto es, cuyo comportamiento corresponde a lo que exige de ella el amor, la amistad, el deber, etc.

También se puede decir que la fidelidad es la capacidad de no engañar, no traicionar a los demás. Es un valor moral que faculta al ser humano para cumplir con los pactos y compromisos adquiridos. Particularmente, en el contexto de la vida de pareja, la fidelidad se refiere a una promesa, explícita o implícita, de entregarse exclusivamente a la pareja.

La lealtad es la cualidad de aquellas personas que acatan las leyes o cumplen los acuerdos, tácitos o explícitos.

La fidelidad es un valor fundamental. Ya hemos escrito antes del valor de la lealtad que se aplica muy directamente con amigos, amistades, familiares y compañeros de trabajo. Sin embargo la fidelidad como valor se aplica más directamente a las relaciones de pareja entre novios y entre esposos, y hoy hemos querido profundizar en este tema, porque no es necesario sufrir la infidelidad de la pareja para entender que este es un valor fundamental.

Una de la peores consecuencias de la falta de fidelidad o lealtad se puede ver en el rostro de los que luego se arrepienten y ya nada pueden hacer. Los rostros de los infieles y de los engañados llevan una marca de amargura muy dificil de borrar. Por eso para evitar vivir una vida llena de verguenza y amargura lo mejor es vivir en completa integridad. El engaño a otros inevitablemente nos va a rebotar y a la larga los perdedores seremos nosotros mismos. Alcanzar el verdadero y único amor es la aspiración más noble del hombre, sin embargo, el egoísmo y el placer se han convertido en dos gigantes que impiden tener una relación sana, estable y de beneficio para las personas.
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Imagen cedida por Yolanda Caballero

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Hacer conciencia y robustecer el valor de la fidelidad, es una necesidad que nos apremia en beneficio de nosotros mismos, la familia y la sociedad entera. La desconfianza en la pareja tiende a ser uno de los factores más comunes de hoy día, principalmente por una falta de adhesión a unos sanos ideales que valoren la relación de pareja como uno conducente a una felicidad normal con sus altos y bajos pero estable.La fidelidad es el íntimo compromiso que asumimos de cultivar, proteger y enriquecer la relación con otra persona y a ella misma, por respeto a su dignidad e integridad, lo cual garantiza una relación estable en un ambiente de seguridad y confianza que favorece al desarrollo integral y armónico de las personas.

Por extraño que pueda parecer, la fidelidad es anterior a la relación misma; debemos conocer y descubrir realmente lo que buscamos y estamos dispuestos a dar en una relación. La rectitud de intención nos ayudará a superar el egoísmo y hacer a un lado los intereses poco correctos. Así, una relación está destinada al fracaso por desvirtuar el propósito de la misma: Esto sucede con quien busca un joven apuesto o una chica hermosa para satisfacer la propia vanidad o la búsqueda de placer; peor aún si se pretende a través de esa relación, alcanzar una mejor posición social y un interés económico.

Poco futuro tiene esa pareja cuando alguna de las partes no ha entendido que debe haber disposición para compartir, comprender y colaborar al perfeccionamiento personal del otro.Podemos afirmar que el egoísmo es el mayor peligro para cualquier relación. Aunque no siempre aparece a primera vista, podemos observar que algunas personas se dejan llevar por todo lo que es novedoso: ropa, autos, aparatos...; con el consecuente cumplimiento de sus caprichos, buscando el placer en la comida, la bebida, el sexo y la diversión. Estas personas están en constante peligro de faltar a la fidelidad en cualquier momento, porque su vida está orientada a la novedad, al cambio y a la búsqueda de nuevas experiencias y satisfacciones.

Ser fiel cuesta trabajo porque no existe la disposición a dar y a darse. ¿Cómo esperar que una relación no sea aburrida al poco tiempo? ¿Cómo pretender que se eviten nuevas experiencias? Vencer al egoísmo, al placer y a la comodidad con una conducta sobria, garantiza nuestro crecimiento personal, y por ende, el de cualquier relación. La fidelidad no es exclusiva del matrimonio, es indispensable en el noviazgo porque no hay otra forma de aprender a cultivar una relación y hacer que prospere.

No está mal en ningún momento que se conozcan a distintas personas antes de decidir con quien sacar adelante su proyecto de vida, pero debe hacerse bien, sin engaños, procurando conocer realmente a la persona, dando lo mejor de sí mismos, teniendo rectitud de intención en sus intereses, eso es noble, correcto y sobre todo, leal.También debemos ser cautelosos en nuestros afectos y tratar con delicadeza y respeto a las personas del sexo opuesto, máxime si ya tenemos otra relación o un compromiso con alguna persona en particular.

Una cosa es la cortesía y el trato amable, otra muy diferente los halagos, las excesivas atenciones y la comunicación de sentimientos e inquietudes personales; estos intercambios hacen crecer un afecto que va más allá de la amistad y de la convivencia profesional porque se involucra a la persona en nuestra vida, en nuestra intimidad y siempre tendrá la misma consecuencia: faltar a la fidelidad. Por eso, es necesario ser muy cuidadosos con nuestro trato en la oficina, la escuela, con los familiares y en todos los lugares que frecuentamos.
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Imagen cedida por Yolanda Caballero--

La fidelidad no es atadura, por el contrario, es la libre expresión de nuestras aspiraciones. Una buena relación posee una serie de características que la hacen especial y favorecen a la vivencia de la fidelidad, pero deben cuidarse para que no sean el producto de la emoción inicial:

- Existe el interés por estar al lado de la persona, se procuran detalles de cariño y momentos agradables.
- Constantemente se hace un esfuerzo por congeniar y limar las asperezas, procurando que las discusiones sean mínimas para lograr la paz y la concordia lo más pronto posible.
- Se da poca importancia a las fallas y errores de la pareja, hacemos todo lo posible por ayudar a que las supere con comprensión y cariño.
- Somos cada vez más felices en la medida que se "avanza" en el conocimiento de la persona y en la forma en la que corresponde a nuestra ayuda.
- Compartimos alegrías, tristezas, triunfos, fracasos, planes... todo.
- Por el respeto que merece nuestra pareja, cuidamos el trato con personas del sexo opuesto, con naturalidad, cortesía y delicadeza; que a final de cuentas, es el respeto que tenemos por nosotros mismos.

La fidelidad no es sólo la emoción y el gusto de estar con la pareja, es la lucha por olvidarnos de pensar únicamente en nuestro beneficio; es encontrar en los defectos y cualidades de ambos la oportunidad de ser mejores y así llevar una vida feliz. Sin lugar a dudas, cuando somos fieles podemos decir que nuestra persona se perfecciona por la unión de dos voluntades orientadas a un fin común: la felicidad del otro. Cuando este interés es auténtico, la fidelidad es una consecuencia lógica, gratificante y enriquecedora.

Vivir la fidelidad se traduce en la alegría de compartir con alguien la propia vida, procurando la felicidad y la mejora personal de la pareja, generando estabilidad y confianza perdurables, teniendo como resultado el amor verdadero.

Adaptado por Arcángel para PERSONALIDAD & RELACIONES. Fuentes originales Fidelidad y Lealtad Wiki-Pedia y Revista Digital Proyecto Salón Hogar.

PON UNA MUJER INDEPENDIENTE EN TU VIDA

Imagen cedida por Lucía
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Después de pegarme un palizón de Sexo en Nueva York en repetidas ocasiones, aderezado con mis últimas experiencias, las mujeres que conozco, las mujeres con las que he estado a lo largo de mi vida, las que me gustan y las que no me gustan y aún sin saberme en posesión de la verdad absoluta, voy a dibujaros el perfil de una MUJER REALMENTE INDEPENDIENTE. Cuando digo REALMENTE INDEPENDIENTE, es porque está muy de moda “ser una mujer de hoy” y no toda la mujer que afirma serlo, efectivamente lo es.

Lo primero de todo, es que una mujer verdaderamente independiente no está frita ni obsesionada por tener pareja, ni por tener hijos, ni por engancharse a un hombre. Cuando estás conociendo a una mujer y hablando con ella le preguntas que quiere hacer en la vida, si lo primero que te responde es “Encontrar a un hombre que…”, tienes diez segundos para salir corriendo. ¿Por qué? Porque le da exactamente igual que seas tú o que sea otro, su primer objetivo vital es encontrar un hombre y quedarse ya “colocada”. Ya te puede decir misa después, tener pareja no es un objetivo vital.

Una mujer realmente independiente no está constantemente diciendo que lo es, ni revindicándolo continuamente. No necesita reafirmarlo, ni demostrárselo a ella misma, ni a los demás porque es algo que ni si quiera se plantea. Si te dice por ejemplo: “pues mejorar en general”, “irme a vivir fuera”, “comprarme un piso”, “cambiarme de trabajo”… Pues desde luego está visto que no necesita engancharse a nadie para se feliz o realizarse.

Cuando tiene un problema puede compartirlo contigo, hablarte de ello, decirte como se siente en cuanto a este problema, si le preocupa más o menos, pero jamás te lo echará encima, porque ella es perfectamente capaz de solucionarlo. Es más, no te pedirá ayuda a menos que sea estrictamente necesario. Si de verdad es independiente, los únicos problemas que te puede dar, son los que tú le quieras buscar. Es probable que además intente solucionarlos contando con su familia, más que con su pareja.
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Imagen cedida por Lucía
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Esto es una buena pauta y la que realmente lo es, tiene muy bien diferenciadas estas tres cosas: qué sabe que puede esperar de su pareja, qué sabe que puede esperar de sus amigos y qué puede esperar de su familia. No carga plenamente todo a su pareja ni amigos, ya que es algo que realmente no necesita para ser ella misma, y si cuenta con ello, es porque quiere o porque desea ver hasta donde su pareja es capaz de llegar por ella a modo de test o prueba. Al considerarse ella autosuficiente, no te ofrecerá ayuda a menos que la pidas explícitamente, ya que solo la dará si realmente la necesitas.

Para todos aquellos que busquen en una pareja una segunda madre, desde luego aquí no la van a encontrar. Con ello me refiero, a que una mujer independiente, jamás optará por una pareja a la que tenga que adoptar. Dicen que los extremos opuestos se atraen, pero en este caso y siendo fiel a sus instintos, buscará a alguien de semejante o superior autosuficiencia, alguien que pueda asumir su situación en caso que ella no se sienta con fuerzas para abordar un problema. Cada vez hay menos “segundas madres” dispuestas a adoptar a una pareja.
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Imagen cedida por Lucía
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Afortunadamente y en los tiempos en los que estamos, cada vez las mujeres son menos necesitadas, más autónomas y no tienen la idea en la cabeza que han podido inculcar a nuestras madres y abuelas, de que para ser una mujer deben engancharse o adobarse del brazo de alguien. Esto esta bien, pero para los que estamos todavía chapados a la antigua… Pues cuesta acostumbrarse, para que os lo voy a negar. A algunos nos han metido tan profundamente en la cabeza desde niños, la idea de que “tenemos que salvar a las mujeres” que la re-educación a veces se me hace difícil, cuando te responde “No hace falta… Puedo hacerlo yo”.

Supongo que esto es verdaderamente lo bueno, una mujer que no te necesite, que quiera estar contigo, realmente si le apetece, no porque se lo haya programado su madre desde que tenga uso de razón. De vez en cuando uno se sorprende… Invitas a cenar a una dama, pagas la cuenta y ella responde “la próxima la invito yo”. La verdad es que así da gusto.

Un fuerte abrazo.


Arcángel.

DE CAMINO AL ALTAR, por STEEL

Imagen cedida por Lucía
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Dentro de muy poco me voy a casar, y pese a no ser una católica practicante, he decidido casarme por la Iglesia. ¡¡¡¡ Claro!!!!, pensará mucha gente, la boda queda mucho mas bonita y lucida si se hace en una iglesia, pues no... Voy a dar un paso muy importante y ambos hemos decidido que queremos una boda íntima, todo lo íntima que podamos. Cuando empezamos la lista teníamos entre los dos, un poco mas de 1000 invitados, al final la cifra ha quedado reducida a 50, 25 por cada uno de nosotros. Después de darle mucha vueltas, no invitaremos a la boda a los compromisos sociales, ni a toda esa gente que nuestra familia quería que invitásemos para quedar bien, ni a la gente rica o importante.

A nuestra boda, solo van a venir la gente que de verdad nos importa, esa gente que estuvo ahí en los malos tiempos o cuando se les necesitó, a los que no hizo falta llamarles cuando estabas deprimida o sola, la gente que no le importó perder una tarde o una noche de un sábado, para que no te sintieras tan mal. En definitiva la gente que estoy segura que verán ese día algo mucho más importante que una fiesta, la gente que estaría ahí de corazón aunque fuera un entierro.

Me caso por la iglesia, porque me caso para siempre. Si, para siempre, para lo bueno y lo malo, es un paso muy meditado, lo he sopesado mucho, voy a dar mi palabra y desde luego la cumpliré. No voy a dar más de lo que sé que mi chico me dará a mí. Ambos sabemos que no es fácil, que es un camino que tendrá curvas y baches, pero sobre todo sabemos que es un camino que queremos hacer juntos. Los dos sabemos que la convivencia no es sencilla, ambos hemos tenido otra relación anterior, y que una vez será uno el que ceda y otra el otro, que las cosas hay que hablarlas, que la confianza es sagrada y no se puede romper, que la fidelidad es total y absolutamente necesaria y que sin ella no existe ni amor, ni compromiso, ni nada de nada.

Ambos somos muy parecidos en gustos y los dos tenemos una meta común. Hemos acordado que por encima de nosotros no habrá nunca nada, que para que esto funcione deberemos poner la carne en el asador, y que la entrega debe ser al 100% y el compromiso igualmente, se deberá dar en la misma proporción. Los dos estamos decididos a que nuestra relación funcione y funcione bien, ya que de otra forma estaríamos creando un infierno, y eso no lo quiere nadie.

Ninguno de los dos nos engañamos, sabemos que habrá hombres y mujeres que intentarán romper nuestra unión, habrá hombre y mujeres que intentaran que seamos infieles, que no pasemos tanto tiempo con nuestra pareja, que los problemas se cuenten fuera de nuestra pareja... Todo eso lo tenemos muy claro, y sabemos que a todo esto habrá que decir que no. Sabemos también que no siempre será fácil, y el día de nuestra boda le pediremos a Dios ayuda para poder cumplir lo prometido y grandeza para que si uno falla el otro pueda perdonar.

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Imagen cedida por Lucía

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Me han preguntado algunos amigos que si no me da miedo. La verdad es que no. Nunca he tenido tan claro algo, lo supe la primera vez que me miró y yo le mire al fondo de sus ojos. ¿Qué vi? Pues vi algo que no había visto hasta ese momento, vi hombría, sinceridad y honestidad. Era la mirada más bonita que había visto nunca. Es fácil mirar a los ojos a un hombre y ver miedos, inseguridades, traumas, deseo, y mucha “hambre de sexo”, en algunos caso nos engañamos y pensamos que eso es amor. Muchas veces intentamos ver en esas miradas, el apoyo, el amor, la fuerza que nosotros mismo no tenemos y que nos gustaría que alguien nos diera.

Hans es sobre todo un hombre bueno, fuerte, inteligente y generoso. Siempre quise un hombre bueno, si un hombre no es una buena persona, olvídate de él, mientras dure su deseo por ti será tu pelele, pero una vez se le pase saldrá su verdadera forma de ser y te puedo asegurar que si es mala gente, lo vas a pasar muy mal. Un hombre debe ser fuerte, para que una pareja funcione, ambos deben ser capaces de dirigir sus vidas y solucionar sus problemas. Si el hombre es débil la mujer se cansará de ayudarle, un hombre es tu pareja no tu hijo, y bastante tenemos todos con nuestras vidas como para encima cargar con los demás. Un hombre debe ser inteligente, mi abuela decía que “no hay nada peor que un tonto con iniciativa”, y después de conocer a varios, tengo como en otras tantas cosas que darla la razón. --

Cuando hablo de inteligencia, no solo me refiero a que sea capaz de entender la teoría de la relatividad, me refiero también a que tenga inteligencia emocional, que sea capaz de entender como me puedo sentir con algunas cosas y que sea lo bastante generoso, como para renunciar a algo que le pueda apetecer para no hacerme daño. Creo que he tenido mucha suerte porque él es así. Queremos envejecer, queremos cuidarnos mutuamente, divertirnos, reír, llorar, en definitiva queremos pasar el resto de nuestras vidas JUNTOS. Y queremos esto, desde el convencimiento de que nos queremos y nos necesitamos.

Para nosotros será un día especial, nos casará un obispo amigo de mi familia, la boda una vez celebrada dará lugar a una fiesta, para que nuestros amigos puedan celebrar con nosotros un día tan especial. Claro que me voy a comprar un vestido bonito, y claro que intentaré estar lo mas guapa posible, quiero en lo posible que cuando el tiempo pase y la juventud me abandone, el siempre me recuerde como estaré ese día.
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Imagen cedida por Lucía

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No queremos regalos y no vamos a aceptarlos, no los necesitamos, hemos pedido a los invitados que hagan una donación una institución benéfica, a una en particular que esta trayendo niños mutilados de guerra al que les falta las piernas, los brazos o que sus caras han perdido hasta la nariz y los labios a consecuencia de las quemaduras. Nos iremos a dos lugares de “luna de miel”, uno lo he escogido yo el otro lo ha escogido él. Y por supuesto me apetece ir de viaje, pero si no pudiera hacerlo me daría igual, porque lo que realmente quiero es decirle delante de Dios y de los míos, que le quiero y que le acepto en la salud y la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, que le seré fiel y leal, que le respetaré, ayudaré y cuidaré, y que haré todo eso hasta que la muerte nos separe, y estoy deseando oírle hacer las mismas promesas.

Estoy muy segura de lo que voy hacer, de las cosas buenas que tiene este paso y por supuesto de los sacrificios y problemas que también habrá y lo mas curioso es que estoy tan segura hoy como el día en que mi mirada se reflejó en su mirada, y vi el fondo de su alma. Confío en él, le respeto, le quiero y no concibo mi vida sin él a mi lado. Me ha conquistado, me ha ganado poco a poco, no por lo que tiene o por trucos como tener el Marco, dar caña o esas tonterías, sino que me ha ganado su fondo su interior, su forma de ser y de comportarse... Me ha ganado su esencia, su interior, pero también sus formas y modos en que ese interior se ha mostrado. En definitiva no tengo miedo, estoy segura y quiero que mi matrimonio sea un compromiso y un sacramento, el resto carece de importancia.

Él y yo tenemos un compromiso y queremos hacerlo público no solo ante la Ley Civil, sino ante Dios por eso nos casamos en la fe católica, porque ninguna otra es mas exigente en este aspecto.

Nosotros decidimos en que mundo queremos vivir, y con nuestros actos nos encaminamos a él.


Steel

COMO SABER SI ELLA TE PONE LOS CUERNOS

Este es un artículo de los que mientras los escribes tienes que ir con pies de plomo, porque estás entrando en un terreno delicado. Desde luego no pretendo que te vuelvas un esquizofrénico paranoide si ya tienes pareja y la quieres, ya que para una relación, LA CONFIANZA ES UN VALOR FUNDAMENTAL, y si no existe esta, no existe la relación, sino una esclavitud o una dependencia. Si no tienes CONFIANZA en tu pareja y sospechas a cada segundo que pasa, de cualquiera de sus movimientos, mejor abandona la relación, pégate unas buenas vacaciones de novia, aprende a vivir solo y haz lo que te de la real gana hasta que estés seguro de ti mismo y encuentres a una mujer que merezca la pena.

El contenido de este artículo, es el resultado de reunir experiencias, testimonios, casos de consultas particulares, confesiones femeninas bajo riguroso anonimato y observación objetiva. Con esto quiero decir que todo lo que se expone es material real, pero sin carácter de ley o norma. Si ves que se cumple uno solo de los casos que se exponen, no corras como un loco a contratar un detective, no merece la pena invertir dinero en cabrearte aún más, habla primero. Si ves que no solo es uno de los casos particulares que aquí se exponen, sino varios de ellos, entonces te diré que tienes razones fundadas para sospecharlo.

Piensa también que todas las personas gozan de libertad individual y libre albedrío, y que todos necesitamos un espacio íntimo nuestro, propio y particular, lo cual no quiere decir que por disfrutar de tu tiempo y de tu espacio en ausencia de la pareja, ésta te esté siendo infiel o tú a ella, creer esto es una grave equivocación. LA PERSONA QUE DICE QUE NO TIENE SECRETOS PARA SU PAREJA MIENTE, YA SEA HOMBRE O MUJER, esto no es malo, es natural y lo de no tener secretos, suena muy romántico pero nada realista.

Lo primero que has de tener claro, es que el tema de la INFIDELIDAD FEMENINA, NO ES ALGO QUE DEPENDA DE LO MUY BIEN O LO MUY MAL QUE CREAS QUE LLEVES TU RELACIÓN. Si has optado por una relación exclusiva, es porque has querido y no has hecho mal en ningún momento. Los hombres y las mujeres tenemos motivos distintos para ser infieles, aunque nosotros tengamos más fama, ellas se llevan la palma en discreción a la hora de ponerlos bien puestos.
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Es poco probable que te des cuenta a la primera y que tengas que ver más de un descuido, pero si es efectivamente un descuido, quiere decir que ya es algo que tiene tiempo de existencia… Ellas son mucho mas cuidadosas con estos detalles y a menudo saben camuflarlos e integrarlos en su rutina diaria, responderte de forma convincente, que encima te lo creas y que acabes pidiéndole disculpas tú a ella por pensar mal. Entrando en materia, vamos a ver cuales son las actitudes y acciones o secretos que pueden darte razones de sospecha:

TIENE UNA CUENTA DE CORREO QUE DESCONOCÍAS: ¡Vaya por Dios! Y tú sin saberlo. Si este es el caso, no significa forzosamente que te esté siendo infiel, pero puedes estar seguro que esa cuenta de correo está vinculada a algún Chat o página de contactos en los que ella pueda entrar por diversas causas: Aburrimiento, flirteo con o sin intención de conocer a más hombres, pasar el rato en las horas muertas del trabajo, para hablar con chicos para que la entretengan y la halaguen, o porque le vaya el rollo de webcam para sentirse más deseada cuando no hay nadie en casa.

CUANDO LE HACES UNA PREGUNTA DIRECTA O LE PIDES UNA EXPLICACIÓN ACABÁIS DISCUTIENDO POR OTRA COSA QUE NO TIENE NADA QUE VER: En estas situaciones es donde se ve que la mujer es realmente más inteligente. Empiezas pidiéndole explicaciones por algo que ves que no te encaja cuando llega tarde y no te dice de donde y acabáis discutiendo, sobre si el sábado vais a comer a casa de su madre o la de la tuya. Esta variante puede también acabar en llantos, lloros e intentos de culpabilizarte haciéndote reclamos por no ser un “buen hombre con ella”. Es bastante parodiable y muy a lo "escenas de matrimonio", pero real como la vida misma. Estas discusiones suelen terminar contigo cabreado y preguntándote a ti mismo “en qué has fallado” porque encima te sientes culpable por hacerla sentir mal, mientras ella respira hondo por dentro porque sabe que se te ha olvidado.

TE EMPIEZA A RETIRAR EL TACTO: Te acercas a darle un beso o un abrazo, o en actitud sexual y lo aborrece o lo rechaza, en privado, cuando estáis en casa. Pero en cambio, cuando estáis con la familia o amigos guarda estupendamente las apariencias para que los demás no aprecien este comportamiento que tiene contigo. Es probable que vuelvas a casa y le pidas explicaciones por esto y que desemboquéis en el caso anterior. Por cierto, seguro que “está cansada” o “le duele la cabeza”.

LO CONTRARIO, SE MUESTRA LA MAR DE COMPLACIENTE CONTIGO PERO EN LA CAMA PASA A SER UN FANTASMA: Parece que de repente y sin saber porqué se comporta contigo como si fueras el mejor marido del mundo, en cambio, en la cama se mueve menos que La Venus de Milo. Te deja hacer y deshacer en la misma y deja de decirte que le hagas las cosa que normalmente más le gustan. ¿Por qué? Lo que quiere es que termines rápido, que te quedes “saciado” para que no le hagas preguntas y que la dejes en paz cuanto antes. Esto también encaja con fingir de forma exagerada en la cama. Apenas se mueve pero ahora ¡fíjate tú! Que le da por gritar e invocar a los santos cuando estas con ella. Puede también RECHAZAR LA IDEA DE TENER UN HIJO CONTIGO cuando hace un tiempo estaba muy ilusionada con la idea de ser madre... Contigo me refiero. --

CORTA LLAMADAS AL MOVIL CUANDO ESTÁS PRESENTE O BIEN LLAMAN OCASIONALMENTE AL TELEFONO FIJO Y SI LO COGES TU DESCUELGAN: A pesar de ser muy cinematográfico es habitual. Obviamente no le interesa que veas como se le ilumina la cara cuando ve la llamada de “el otro”. Aunque para el tema del teléfono saben perfectamente regular el tono de voz para fingir que están hablando con una amiga, si está muy pillada por “el otro” no lo cogerá delante de ti, ni siquiera para responder solamente con monosílabos. También puede pasar que nada más entrar tú en la habitación, al verte, corte la conversación “Bueno mamá… Te tengo que dejar”. Piensa que si de verdad fuera su madre, le daría exactamente igual que estuvieras delante o no. Y otra cosa, su teléfono móvil ¡ni tocarlo! También puede comprarse sin que lo sepas un teléfono móvil con tarjeta de prepago, para eludir un posible control de llamadas y que solamente utilice cuando está fuera de casa o no está contigo.

COMIENZA A UTILIZAR UN PERFUME FUERTE: Estilo Carolina Herrera, mi preferido por cierto en la mujer. Aquí quizás no está haciendo nada, pero si está pidiendo guerra indiscutiblemente, quiere que alguien se entere de que entra y sale cada vez que ella entre y salga del lugar que fuere. Está llamado la atención de alguien o eso pretende.

TIENE INSTITUCIONALIZADAS UNA O DOS SALIDAS ANUALES DE VACACIONES CON SUS AMIGAS: Si este es el caso, puedes darlo prácticamente por hecho. ¿Por qué? Es normal y es bueno que ella salga con sus amigas cada vez que le apetezca o cuando pueda de forma corriente y regular, pero cuando estas salidas son tan PUNTUALES Y EXCEPCIONALES, como digo, una o dos veces al año, es porque ya tienen concertado que esa semana de vacaciones es para "hacer todo lo que no han hecho durante todo el año". En este caso no te engañes, van a lo que van, a donde no las vea nadie conocido y es más que probable, que mientan acerca del verdadero destino a donde se desplazan, con la excusa de "la semana de las chicas".

ESTÁ TOTALMENTE DISTRAIDA CUANDO LE HABLAS: Estás hablando con ella y ni responde, aunque le hables de vuestros hijos (ahí está el truco, porque este es su punto débil). Simplemente no se muestra receptiva a tu tono de voz y si insistes en llamar su atención, posiblemente empiece a recriminarte alguna falta o mejor dicho, alguna supuesta falta que hayas podido tener hacia ella. No tiene por qué ser cierto, pero si una mujer no quiere hablar o no te presta atención… Para que ella no desee comunicarse, es que hay algo por dentro que le pesa más que el diálogo.

TENEMOS QUE HABLAR: Clásico entre los clásicos, si te dice esto es muy probable que lleve meses liada con otro, en este caso si que podemos decir que es una realidad objetiva. Más aún cuando te puede decir “He conocido a otra persona”, pero aunque no sea tan explícita, puedes darlo por hecho. Si no te lo ha dicho antes, ha sido porque quería estar segura de sus sentimientos hacia ti y hacia la otra persona, así ya puedes comprobar que su escala personal ha cambiado. Lo cierto es que aquí realmente está siendo honesta y sincera contigo, aunque duela o estas palabras den miedo porque se encenderán tus alertas nada más ella las articule, no has de penalizarla por ello.

HAY OTRAS COSAS QUE HACEN QUE TE MOSQUEES, pero sin embargo no han de ser para ti motivo de preocupación. Estas actitudes pueden ser que te haga comentarios acerca de que es una mujer muy deseada en su trabajo por ejemplo, que te haga ver que hay uno, dos o varios, hombres que van detrás de ella, que alguien le ha podido hacer una proposición sexual, que su jefe le mira el culo, que cuando ha salido con sus amigas le han entrado tantos más, que ha conocido a un chico muy guapo, que hoy le han dicho en la oficina “Que guapa estás”, que puede tener al hombre que ella quiera (esto último propio de los ultimátum de pareja)…

Todas estas coletillas, puedes tomarlas como reclamos de atención de ella hacia ti y las hace simplemente para que estés alerta de que ella sigue siendo una mujer deseada, dándote a entender que según ella, deberías esforzarte más en agradarla, prestarle más atención, cuidar más de ella y en resumidas cuentas recordarte que “eres de su propiedad”.

¡Menuda lista! Si habéis llegado al final sin tener los ojos inyectados en sangre… ¡Felicidades! Si por el contrario estás más cabreado que un mandril con la rabia, respira hondo, levántate, ve a hablar con ella, se directo y si ves algo que no te encaja realmente, plantéate seriamente aquello de “Cada uno en su casa y Dios en la de todos”. Más vale que te retires ahora con honor, antes que acabes divorciándote y pagando una pensión alimenticia a unos hijos que no sabes con certeza si son realmente tuyos hasta después del juicio.

Un fuerte abrazo.


Arcángel.

ELLA NO SIGUE LAS MISMAS REGLAS

Imagen cedida por Louisse
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Sales de trabajar un viernes y te estás tomando una caña con tus compañeros de trabajo en el bar del parque empresarial. ¿El motivo? Resulta que acaban de echar arbitrariamente a un compañero del trabajo y los más allegados a él, intentáis alguna forma, reconfortarlo y que se distraiga. Van sacando cañas de la barra continuamente y las horas avanzan. Miras el reloj y ya son casi… ¡las 23:00! Llamas a casa y tu novia no te lo coge. Hace cuatro horas que saliste de trabajar y te has quedado atascado alli con los compañeros. Vuelves a llamar y sigue sin cogerlo, insistes y nada… Optas por mandar un sms al final.

En cuanto entras por la puerta de casa, ves que están todas las luces apagadas y ninguna llave puesta cerrando por dentro, no hay nadie en casa. Te quedas algo sorprendido, pasas a la habitación y te empiezas a cambiar. Al poco rato llega tu novia y le dices:

“Te he llamado para avisarte de que iba allegar tarde, resulta que han echado a un compañero, a jose Luis y hemos estado tomando cañas con el”. Ella no presta mucha atención a lo que le dices “¿me estás escuchando?” Ella responde “¿Y eso por qué?”. Como ha sido despido improcedente, le dices “porque si… Nos hemos quedado todos a cuadros… ¿Dónde has estado?”. Ella sin mirarte te dice “Por ahí tomando algo”. Le preguntas “¿Con quién?” y te vuelve a responder “tomando algo por ahí con unas amigas”. Insistes “¿no me puedes decir con quien?” y ella para callarte la boca dice “Estamos hablando de lo tuyo, no de lo mío… ¿Has hecho la cena?”.

Resulta que acabas de llegar y obviamente no has hecho la cena porque te estabas cambiando. De repente, ella se pone melosa contigo, te abraza desde atrás y te susurra al oído “Anda venga… Haz la cena” dándote un beso en la mejilla. Total, que se te olvida todo porque te pones tontorrón y te levantas como un perrito a hacer la cena, tan contento, porque se ha puesto cariñosa contigo, mientras ella respira por dentro aliviada, sabiendo que efectivamente, se ha ahorrado una buena explicación.

En cambio, fíjate lo que has hecho tú, nada más llegar te has puesto a dar explicaciones, a relatar detalles y a justificar el porqué has llegado tarde, sin ni quisiera ella habértelo pedido. No solo eso, sino que encima te has puesto a hacer la cena. ¿Por qué pasa esto? ¿Te resulta esta escena familiar?

Aparte que nuestros cerebros persigan prioridades distintas, las necesidades de validación y de justificarse o cualificarse son también distintas entre hombres y mujeres. En esta pareja, obviamente la que domina el Marco es ella, la realidad subjetiva de la relación. Al controlarlo, ella regula las normas y leyes que se dan en esta relación para que las cumplas. Tal y como dicta el refrán “Quien hace la ley, hace la trampa” y normalmente sabe también que ha de hacer exactamente para saltarse la norma.

Esto es algo que he visto en infinidad de casos, empezando por la casa de mis propios padres y en algunas de mis primeras relaciones de pareja, aparte de matrimonios y parejas de amigos, en los que él, ya da por hecho que es ella la que regula y la que valida lo que se ha de hacer y lo que se ha de decir. Tomando de esta forma como verdadera y correcta la barra de corte de su mujer, novia o amiga. En un momento de lucidez cualquiera, el hombre de la pareja toma consciencia de esta situación y se pregunta “Pero… ¿Qué hago yo dando tantas explicaciones si tú haces lo que te da la gana?”.

Después de hacerle esta pregunta y solo hasta entonces, ella puede pensar para su interior cosas como: “Vaya, se ha dado cuenta… No es tan tonto como yo pensaba” “Me ha pillado… Voy a pensar algo rápido para ver por donde salgo esta vez” “Pues tiene razón, a ver que me invento ahora”… Según ella te respete más o menos, estas son las cosas que pueden pasársele por la cabeza. Esto pasa como resultado de haber cedido nuestro liderazgo, iniciativa, toma de decisiones, etc.

La cuestión es que ella en su realidad subjetiva y particular, no se ve en la necesidad de darte explicación alguna, de cualificarse ante ti o de buscar tu validación porque todos estos elementos ya forman parte indiscutible de su Marco. Siendo esto así y llevado hasta el extremo, otro pensamiento que podría pasar por su cabeza sería “Pero bueno… ¿este quien se cree que es para pedirme a mi explicaciones?”. La verdad que como hombre, puede doler lo que realmente puede tener tu pareja en la cabeza, cuando se trata de manejar o manipular una situación. Podríamos compararlo con “El juego de la verdad”. Llegados a este punto, puede pasar también que o se siguen esas normas dadas por hecho o se rompe la baraja.
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Imagen cedida por Louisse

Como podemos nosotros, “liberarnos de nosotros mismos” para evitar caer en una cualificación o búsqueda de validación constante frente a nuestra pareja. Lo primero de todo es no pensar en negativo, como hemos estado haciendo hasta ahora, o sea, por el momento estamos JUGANDO A NO PERDER, PARA RECUPERAR EL EQUILIBRIO. Esta es una solución a muy corto plazo, puesto que podríamos llegar a parecer un portero de fútbol parando balones bajo los palos, pero olvidándonos de que para ganar el partido tenemos que marcar en la portería contraria.

El planteamiento correcto es YO MISMO REGULO MIS ACCIONES, MIS PALABRAS Y MI PENSAMIENTO, ESTANDO SOLO O EN PAREJA, INDEPENDIENTEMENTE DE LOS CONCEPTOS DE CORRECTO O INCORRECTO. Vamos a ver, la validación es como la fe, si no la tienes, no te la crees. Lo que has de cambiar en este caso, es el sujeto que te otorga validación y valor. ¿Cuándo van las cosas mal? Cuando quien te da esta validación es un agente u otra persona que no eres tú, a la que has puesto en el centro y a la que le das un valor de opinión superior, a la opinión que tu puedas tener sobre ti mismo.

CORRECTO E INCORRECTO, son términos lógicos que aplicamos continuamente, pero que no tienen porque ser tajantes o absolutos, puesto que su valor depende sobre todo de quien los esté emitiendo y el valor que tú le tengas asignado a esa persona que lo emite en tu escala de importancia. Espero que te estés dando cuenta que NO HABLAMOS DE UNA ESCALA DE VALORES, SI NO DE UN ORDEN DE IMPORTANCIA DE AGENTES O PERSONAS QUE FORMAN PARTE DE TU VIDA. Lo que quiero que entiendas, es que el que ha de mandar en tu vida y en tus decisiones eres tú, parece una verdad de Perogrullo, pero en la práctica no es tan extraño que deleguemos decisiones en las personas en las que confiamos.

Tú debes ser tu propio juez y no has de buscar juicios ajenos que te den una validación externa. La persona mas importante en tu vida eres tú (otra de Perogrullo). En el momento que te falte validación ajena “te va a entrar hambre” y bien es cierto, que ni somos robots, ni máquinas y que esta búsqueda de validación que se da cuando nos cualificamos o nos justificamos pasa inadvertida muchas veces, porque también es algo natural. Como es natural, la aceptamos, pero asumiendo que nadie y ninguna otra persona que no seas tu mismo va a ser capaz de darte el juicio de valor que realmente te corresponde.

Un fuerte abrazo.


Arcángel.

EL BLOQUEO DEL EGO FEMENINO

Imágenes originales cedidas por Julia
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Este tema seguro que le sonará más a los compañeros que están emparejados, o a todo aquél que haya tenido la oportunidad de observar o de sufrir en primera persona una discusión con una mujer, una ruptura, una pedida de explicaciones o una reacción sin sentido por parte de ella. Después de haber pasado por esto, te habrás dado cuenta que a pesar de seguir debatiendo, hablando, dando o pidiendo explicaciones, o incluso pidiendo disculpas tenga ella la razón o no la tenga (hasta ahí hemos llegado algunos) ella no hace ni va a hacer ademán de pedir disculpas en momento alguno, mostrar arrepentimiento o dar un paso atrás.

Puede parecer que esté exagerando, pero no es una situación extraña y que depende sobre todo de cómo hayamos gestionado el Marco a lo largo de la relación. Esta situación se suele dar cuando estamos discutiendo con ella en modo lógico, o sea, argumentando con razones, intentando convencer dialécticamente y no a escala emocional. La realidad de la mujer es emocional, para ella lo real o lo válido es lo que ella siente, no lo que se le diga o lo que se le haga, si no lo que se le hace sentir. Esto es algo que aunque lo hayamos repetido hasta la saciedad, en la práctica nos cuesta, por la propia forma en que nosotros percibimos la realidad presente, o sea, de forma lógica.

Cuando estamos debatiendo con ella en una discusión y llegamos al punto en que ha de dar una respuesta concreta o una disculpa ¿Te has fijado cual es su respuesta? ¿Te responde concretamente a lo que le preguntas? A menos que lleves una placa de policía y estés en un interrogatorio legal… O bien da silencio, o bien se bloquea literalmente o bien sale por otro lado, o se pone a llorar, o te da la respuesta que esperas oír para que te calles y la dejes en paz, a menos que ella sea más testaruda que tú y no quiera reconocer que llevas la razón (la tengas o no).

Esto pasa porque seguimos empeñados en seguir la lógica con ella. Incluso sabiendo ella que no lleva la razón o que ha hecho algo indebido, si ella no lo interioriza emocionalmente, o más fácil aún: si “no lo siente”, ni se disculpará, ni aceptará pasar por ese aro. Es por esta razón que muchas veces puedes pensar de forma errónea que es una orgullosa, o una mal educada, o una egoísta o que jamás reconocerá sus errores. A pesar de que si es posible que pueda ser una o varias de estas cosas, si no lo siente realmente, no lo hará.

Algo que puede engendrar este tipo de situaciones en las que la comunicación con ella se bloquea y es imposible avanzar, es LA PASIVIDAD Y LA AUSENCIA DE LIDERAZGO por parte del hombre. Como nos decía El Duque en su artículo Discusiones de Pareja y sus efectos: “Las personas pasivas son aquellas que sencillamente evitan mostrar sus sentimientos por temor al rechazo o al conflicto. Estas personas nunca o casi nunca discutirán… ¿pero a que coste?. El coste en este caso es a largo plazo pero demoledor: baja autoestima, renuncia a su propio yo y posición de subordinación respecto del otro”.
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Imágenes originales cedidas por Julia

Creemos erróneamente que aceptar o mostrar nuestros sentimientos, es mostrar debilidad, o que ellas nos van a penalizar por ello. Hagamos una diferenciación para dejar claro esto, cuando muestras una debilidad, es porque das a entender que hay una puerta a través de la cual te pueden hacer daño y das la clave para que te lo hagan, por ejemplo: “No soportaría que te fueras con otro, si lo haces no se que va a ser de mi”. Suena típico y literario, pero hay muchas personas que sienten así porque depositan todo su sentido y todo su valor en la relación que están llevando, se centran en su pareja y se olvidan del resto. Le estás diciendo con este ejemplo, que dependes de ella, mejor dicho, le estas diciendo que tu punto débil es tu dependencia hacia ella, la llave de tu estabilidad. Ahora ella ya sabe qué es lo que tiene que hacer cuando necesite algo, la vía más rápida será poner en juego tu estabilidad si no lo consigue por vía directa. Daos cuenta que aquí el sujeto es pasivo porque depende de otra persona.

En cambio, cuando haces una declaración de principios, diciendo lo que hay, lo que llevas por dentro, de forma objetiva sin apéndices o miedos asociados, estás siendo fiel a tí mismo, está siendo coherente y actuando de forma congruente, por ejemplo: “Soy conciente que somos muy distintos, pero te quiero, es la realidad y a mi me merece la pena continuar con esto, a pesar de que hayamos tenido problemas. Te lo digo porque lo siento”. Daos cuenta que aquí el sujeto toma desde el primer momento un papel activo. Espero que hayáis podido captar la diferencia entre mostrar nuestros sentimientos y mostrar una debilidad.

La clave para no quedarnos parados en este bloqueo del ego femenino, es aprender a hablar el lenguaje de las emociones, como diría el bueno de Ross Jeffries, sin renunciar por un momento a tus deseos y necesidades como hombre. Parece fácil de decir ¿verdad? Poco a poco, compañeros… Poco a poco, llevamos mucho tiempo, desde que nacemos hablando idiomas distintos, poco a poco.

En L'Atelier de Mario di Domenico, podemos encontrar dos artículos que ilustran bastante bien este tema tan importante de el lenguaje de las mujeres. Ruego tengáis la bondad de daros una vuelta por su espacio y los estudieís con detenimiento: LA LENGUA DE LAS MUJERES & LA LENGUA DE LAS MUJERES II, EJEMPLOS PRÁCTICOS.

Un fuerte abrazo.


Arcángel.

CONCENTRATE, por ACALIGULA

Imagen cedida por Mamen
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