MUJERES POCO GASTADORAS HACEN HOMBRES MEDIOCRES

El otro día vino el repartidor. Y no era un hombre como siempre. Ah, pero era de Correos. ¿Hay diferencia? Pues parece que sí.

Un artículo de Daniel Díez




El otro día compré por internet una cosa. Lo normal de los tiempos modernos. Es barato, y muchas veces lo tienes de un día para otro y sin moverte de casa.
A cambio, alguien tiene que mover la maquinaria. En un almacén un robot (o persona) saca de una caja mi paquete. Lo deposita en un sorter, un lector de código de barras lee el UPC o el EAN y el ordenador sabe que ha de ir al clasificador X. Una persona lo mete en una caja y una máquina le pega la dirección. De nuevo a otro sorter y como que no quiere la cosa, termina en un camión o furgoneta de reparto.
El último paso es que un repartidor pique el timbre de mi casa y me entregue el paquete.

En el almacén hay un montón de personas. Hombres y mujeres. Ya nadie carga con pesadas cajas. Hay traspaletos y está todo legislado para que nada pese más de la cuenta.
Pero la furgoneta y el camión la conduce un hombre. Pocas mujeres hay ahí.
El repartidor también es hombre. Casi siempre. Bueno, en mi caso siempre. No, espera, el otro día vino una mujer. Ah, pero era de Correos. ¿Hay diferencia? Pues parece que sí.

En el almacén de, digamos Amazon, aunque serviría cualquier otro almacén, hay hombres y mujeres. El de recursos humanos contrata indiferentemente del sexo. Pero luego la furgoneta o camión de reparto, que muchas de las veces tienen horarios muy puñeteros, lo llevan hombres.
El reparto minorista también está copado por hombres mayoritariamente. Bueno, salvo que sean de Correos. ¿Y eso?
Tiene su explicación. Un repartidor de UPS, SEUR, GLS o DHL tiene que ir a piñón. Y eso de trabajar 8 horas es una utopía. Se trabaja hasta que se termina. Y los superiores, sabiéndolo, les asignan rutas que difícilmente se hacen en 8 horas. Digamos que serán más bien 9 o 10. Y eso si vas ligerito.


¿De verdad tienes que trabajar para todos menos para ti?


Un repartidor de Correos suele ser un funcionario. Y si no lo es, tiene similitudes con muchos de ellos. Una de esas similitudes es que su trabajo es hasta las 3 de la tarde. Luego lo tiene libre.

Una mujer quiere tener vida. Quiere ver a sus hijos y quiere que el horario le permita tener una vida. Trabaja para vivir. No vive para trabajar.

¿Y una mujer joven sin hijos? Pues algo parecido. Obviamente no quiere un buen horario para ver a sus hijos, pero sí calidad de vida. No va a trabajar a piñón 10 horas al día si lo puede evitar.

Sí, lo sé. Habrá quien me diga que si en las agencias de transporte no contratan mujeres es porque son machistas. Pero seamos sensatos. Si yo he de contratar a alguien que me haga una ruta, elegiré al que me la haga en 8 horas. No elegiré al que tenga que hacerla en 9 o 10 horas y encima corra el riesgo de que me denuncie por explotación. Y me dará igual si es hombre o mujer. Porque no. La gente no odiamos a las mujeres. Y si vemos diferencias entre sexos y lo escribimos en un blog. Eso no nos convierte en unos misóginos. Solo constatamos un hecho. Y hablando de hechos. Parece ser que los hombres no rechazamos cierto tipo de trabajos. Las mujeres parece que sí.

Se suele decir que el nuevo feminismo pasa por la deconstrucción del hombre. Que el hombre de antes es un machirulo y ha de convertirse en algo nuevo. Y yo te digo que les doy la razón. Pero con un nuevo enfoque.

Te arrejuntarás, tendrás pareja. Y esta, no querrá trabajar de repartidora 10 horas al día. Ni de camionera por las noches. Pero a la vez querrá vivir bien. Y si su pareja ayuda a esto, por ejemplo, teniendo un buen sueldo, pues elegirá a ese hombre respecto a otro que sea un “vago” o su situación socioeconómica sea más precaria. Ya de poder elegir ¿No?
¿Y tú? ¿Por qué no lo haces?
Pues no lo haces porque sabes que si eres pobre follarás poco.
No lo haces porque sabes que tus hijos han de comer y es lo que se espera de ti.
O no lo haces porque ya estás divorciado y tienes el sueldo embargado.
O quizá no lo haces porque tu mujer es de esas que piensan que “Mujeres poco gastadoras hacen hombres mediocres”.


Pues ahora párate a pensar. Piensa si te merece la pena. La otra alternativa es que pienses en ti. En que te puedes dar una buena vida. Si eres de los que aun puedes y no eres un esclavo de tu entrepierna, te animo a que le des una vuelta a esto. Quizá tengas que deconstruirte. Y la consecuencia de ello sea buena.

Publicar un comentario