EL FEMINISMO LUCHA TAMBIÉN POR LOS HOMBRES

Existe el refrán que dice que el que llora no mama. Y que razón tiene. En el mundo en el que vivimos, si callas, bajas la cabeza y te dedicas a tus cosas, no tardando verás como se intentan aprovechar de ti.



En las sociedades desarrolladas, los problemas de la ciudadanía no son los mismos que los de otros países con más problemas. Obviamente si tu preocupación es la de que no te tiren una bomba en el salón de casa no vas a hacer un drama si te sale un grano en la cara. En cambio, a una adolescente de Wisconsin ese mismo grano puede llevar a esa muchacha a quererse morir.


Un artículo de Daniel Diez


El feminismo primigenio entendió que si no se levantaba y protestaba por las injusticias que existían contra su colectivo, no iba a cambiar nada. Y poco a poco, a base de levantar la voz, las mujeres tienen los mismos derechos y oportunidades que el hombre. Al menos en los países desarrollados. Bueno, aunque los hay que dicen que esto no es cierto.



Sea como sea, el feminismo sigue aun muy vivo. Una vez ganadas las batallas más difíciles, actualmente existen campañas feministas no tan seguidas por todo el colectivo, pero sí muy mediáticas.

El feminismo goza de muy mala fama en algunos sectores de la población. Se le acusa de que es ventajista y solo persigue conseguir privilegios a base de vender victimismo. Desde algunos frentes se nos quiere hacer ver que las razones no están justificadas. Alegan que el feminismo también lucha por el hombre. Porque en realidad busca la igualdad. Y esa igualdad incluye que los hombres puedan:

  • Vestir de rosa o como quieran sin que se tengan que burlar de ellos o poner en tela de juicio su masculinidad.
  • Que todo hombre pueda quejarse o llorar si lo necesita.
  • Que el hombre no sienta que ha de ser el sustento de la familia.
  • Que el hombre no sienta que tiene que trabajar lo que haga falta para ganar mucho dinero.
  • Que el hombre pueda trabajar de lo que le gusta sin tener que estar pensando cuanto se gana en ello.
  • Que un hombre no sienta vergüenza si una mujer le invita o tiene más dinero que él.


Y digo yo ¿Es que alguien obliga al hombre? Porque yo puedo vestir de rosa si quiero. ¿Por qué no lo iba a hacer? ¿Por qué me iba a sentir mal si una mujer gana más que yo o me invita a cenar?

Pues ahora te lo explico.


¿Qué te impide ser como te gustaría?


Términos como “Caza fortunas” o dichos como “Cartera mata galán” y similares son conocidos por todos. Obviamente, nadie te va a reconocer que es una caza fortunas. Pero todos sabemos que las hay. Pero también te dirán que no todas son así. Y es verdad. Pero hay un termino que la gente desconoce. Es la “hipergamia”.

La hipergamia, o su existencia está demostrada estadísticamente. Y aunque la mayoría de las mujeres sientan que están en los extremos de la campana de Gauss, la realidad es que la mujer promedio es hipergámica. Y esto tiene un origen biológico. Que quiere decir que lo traemos en nuestra herencia genética. En nuestro ADN.

¿Qué es eso de la hipergamia? Pues la hipergamia es buscar a un hombre de un nivel socioeconómico o casta social por encima de la de uno. Eso siempre que se pueda, claro.

Esto obedece a que la mujer para poder sobrevivir, históricamente necesitaba para ella y sus crías, que existiese un padre que proveyera y protegiera. Un hombre con capacidad de dar protección y servicios. Y como aun seguimos siendo monos, pues seguimos teniendo eso en nuestro mobiliario interno.
La hipergamia hace que la mujer sienta atracción por el hombre superior a la media en masculinidad, fuerza, buenos genes y habilidades que puedan hacerles la vida más cómoda. La capacidad de protección en el mundo moderno se puede dar sin tener fuerza y siendo un tirillas, pero teniendo dinero.

No es casualidad que la novela más leída de la historia sea esa de un señor llamado Grey.


¿Por qué el hombre no llora, intenta ganar mucho dinero y todas esas cosas por las que las feministas dicen que luchan para liberarnos? Pues el hombre no hace esas cosas porque piensa con la polla. Así de sencillo. El hombre quiere tener sexo con las mujeres que le atraen y salvo que pierda toda esperanza y se abandone, jamás hará nada que le pueda perjudicar en ese aspecto.

La mujer dice que lucha para que el hombre pueda ser libre de los prejuicios de la sociedad, pero a la vez son las que lo perpetúan. Y lo peor, no quieren entender que así va a seguir siendo. Que no se puede cambiar con unas cuantas protestas o memes bonitos. El equipaje biológico pesa mucho. A los hombres les gustan las mujeres jóvenes y bonitas y a las mujeres les gusta lo que les gusta. Y quien no puede elegir demasiado, intenta adaptar sus gustos a lo que le dejen. Así ha sido siempre y lo primero es entenderlo. Luego, ya veremos si merece la pena cambiarlo. O si se puede.


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