EL HOMBRE, ESA MÁQUINA EXPENDEDORA DE SERVICIOS

¿Qué sabes hacer más allá de tu trabajo? Si no sabes hacer nada pero tienes dinero puedes contratar a alguien. Podrás ser un completo inútil y no te pasará factura. Si eres de los que saben hacer muchas cosas quizá seas un chollo. Y si no tienes dinero y no sabes hacer nada, eres transparente y aun no lo sabes.

Un artículo de Daniel Díez


El otro día fui a cenar con mi madre. Acababa de marchar el pintor y su ayudante. Ayer le había venido el antenista a ponerle un cable de antena desde la toma de pared al televisor nuevo. Nada que no podamos hacer cualquiera de nosotros. Mañana viene el del parket. Y como han bajado la llave del magneto térmico a las bravas, pues algo le ha pasado al router wifi. Llevo levantado desde las 6:30 de la mañana. Son las 23:30 y aquí sigo trabajando. En este caso, conectado al router a ver que narices le pasa al wifi.

Mi madre, ya jubilada, se aburre mucho y ocupa el tiempo con reformas. La mayoría totalmente innecesarias, pero se entretiene. Cuando dice que ha pintado el dormitorio, o que ha instalado una TV nueva, o que ha puesto el parket, no lo ha hecho ella, lo ha hecho su dedo índice. Mi madre ordena y otro hace. En este caso, siempre varones. Ya sabéis, no hay mujeres pintoras, ni antenistas, ni mujeres que se dediquen a montar el parket. Y si las hay, mi madre no las conoce. No se, vamos a llamarlo patriarcado. Que soy muy mal pensado.

En una empresa donde trabajaba hace unos años, la dueña, que era hija del fundador, una vez comentó sobre el hombre de mantenimiento, que era el hombre perfecto. Chicas que leáis esto, no os imaginéis a un hombre joven y musculado con un mono azul desabrochado para mostrar un pecho sudado y prominente. No, era un señor con barriga de unos 50 años. Poco atractivo y bajito. Pero era el hombre perfecto. ¿Por qué? Pues porque cualquier cosa que le mandases hacer te la hacía. ¿Qué se estropea el motor de la bomba de agua? Te lo arregla. ¿Qué hay que montar un mueble a medida en una esquina de un despacho? Te lo monta. ¿Qué se ha estropeado un sensor de movimiento? Te lo pone.

El hombre perfecto, vamos ¿O no? Es retórica.

Y es que, una mujer, en cualquier etapa de su vida, más frecuentemente en sus años mozos, es capaz de enamorarse de un patán que no sirva para nada. Pero no nos engañemos, no hay una cola de mujeres detrás de cada patán. Quizá a los 15 años sí. Por eso de que el patán en su ignorancia, se cree que se come el mundo. Luego llega la adolescente, se lo cree, y se enamora perdidamente. Pero no, a medida que una mujer cumple años y experiencias, elige al varón por otros criterios.

¿Qué criterios?

Pues hay muchos. Pero lo puedo resumir en que mientras más posibilidades tienes de satisfacer las necesidades presentes y futuras de una mujer, más fácil es que quiera estar contigo. Lo sé, lo sé, si eres una mujer y estás leyendo esto te estarás tirando de los pelos y diciendo “¿Qué cojones dice este? ¿Pero sabes qué? Que la mayoría de los hombres que también lo están leyendo dirán algo como “Que razón tiene”. ¿Por qué puede ser esto? Bueno, quizá en otro artículo explique el por qué, hoy, simplemente quiero hacer constar el hecho de que tu capacidad de dar y servir a las necesidades de una mujer te van a proporcionar más o menos éxito con ellas. Todo dependerá de la capacidad que tengas. Porque igual no eres un manitas, pero tienes dinero para pagar a alguien. Y al final, el resultado es el mismo: Estás haciéndole la vida más sencilla.


Hay personas muy capaces de dar amor. Y las hay muy capaces de fingir a precio mientras le des lo que necesita. ¿No has tenido nunca un amigo que ha estado ahí mientras le interesaba y luego, cuando dejaste de interesar o encontró algo mejor se dio el piro? ¿Era mal amigo mientras estuvo contigo?

Pues eso pasa en las relaciones de pareja. Las habrá que estén contigo mientras les interese y las habrá que estén contigo también en los momentos difíciles. Lo importante aquí, es saber si eres simplemente una máquina expendedora de servicios o en realidad te quieren más allá de lo que puedas ofrecer.

El consejo que siempre doy es que no vendas tu alma al diablo por asegurarte una dosis continua de sexo. Porque si lo haces, en realidad no tendrás una relación, tendrás, en el mejor de los casos, una relación profesional. Tu darás servicios y ella te pagará con sexo. Y en el peor de los casos, por ejemplo, que te hayas casado, tendrás parasitismo. No tendrás sexo y ella sí servicios.

Saldrás del trabajo y te irás al bar a ver si puedes estar un rato tranquilo sin que alguien te pida que le hagas algo. Y nada irá ya a mejor. Todo por una simple decisión. No se ¿Compensa?
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