SE BUSCA: MUJER EXCEPCIONAL WANTED

Todavía se ponen carteles de SE BUSCA donde se cuelga una foto y se promete una recompensa. Yo he colgado alguno que otro, y siempre lo he terminado quitando. No será por oportunidades, que siempre se dan… tarden más o tarden menos, se dan. Pero ya escarmentado supongo que por la edad y la experiencia, me doy cuenta que en lugar de buscar, a las mejores personas te las encuentras. Y una vez que las encuentras, depende solamente de ti, seguir tirando del hilo, quedarte o renunciar.


Un artículo de Miguel Lázaro
 Puede que la encontraras una vez, y te vieras con tiempo y con margen para esperar el momento adecuado. Y dejas pasar el tiempo, dándote cuenta que ese momento adecuado, tenías que haberlo creado tú porque no se inventa solo. Raramente el momento adecuado se presenta tal y como lo habíamos imaginado.

Debo reconocer que en algunas ocasiones he sido lento. Más que lento, ante mujeres que realmente merecían la pena. Bueno, supongo que podré decir que quería hacerlo bien, que quería que fuese perfecto, pero como siempre, nunca se daba ese momento perfecto. Y por miedo, porque era por miedo, pasan cosas y de un día para otro te vas y la oportunidad parece perdida.

Y sinceramente, sabiendo que existen mujeres excepcionales que merecen ese momento, se me quitan las ganas de colgar cualquier cartel de SE BUSCA. A esas mujeres, nunca las he conocido así. Me niego también a conformarme con menos, porque si no las hubiera conocido, y viviera en la ignorancia… pues bueno, podría decir que me conformo con lo que me dan como hacen muchos. Pero no es el caso. Esas mujeres existen, tiene nombre y apellidos, andan sobre la tierra y no son personajes cinematográficos, ni portadas de revista.

TEMPUS FUGIT, CARPE DIEM

Hablo como si fueran muchas, pero no han sido tantas. Por la parte que me toca, puedo pensar ahora mismo en dos, y afinando un poco más, solamente una siendo realista. Preferiría cinco minutos con ella tomando un café, aunque no tuviera la más mínima posibilidad, que un año entero de amistad con derecho con cualquier otra, por muy complaciente que esta fuera. ¿Por qué crees? ¿Piensas que me he vuelto loco?

De ninguna manera, porque te das cuenta que el tiempo no se recupera. Y más valen cinco minutos, una hora, o una tarde con la mujer que en realidad te gusta, a la que realmente admiras y con la que irías a invadir Inglaterra en canoa, que veinte años de una falsa seguridad maltrecha, o un mes muy loco de “aquí te pillo, aquí te mato” sexualmente hablando. Y sobre todo, cuando te encuentras con una mujer, con la que no puedes “comerciar” porque no tienes nada que venderle… te das cuenta de lo realmente valioso que es ese tiempo.

Si hay algo que he aprendido, es a valorar el tiempo con la gente con la que realmente lo quiero pasar. ¿Y sabes por qué? Porque no siempre se puede.
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