NO ES TU HIJO, NI TU NOVIO: ES UN PERRO

Dicen que las mascotas son mejores que las personas. Más fieles, que dan menos problemas. Más cariñosas. En fin. Que quien no tenga una es porque no puede o porque es idiota. Ahora ya no se les pone un nombre de animal. Tipo Bobby o Rufus.  Se les pone un nombre de persona. Se les compra ropita y todo tipo de lujos. Además, se les llama hijos. Y a sus dueñas madres. Una chica dueña de un perro, es “madre” de un perro. Sí, es patológico. Y esto, va a más…


Un artículo de Daniel Díez
 El otro día estaba comprando colágeno de tipo II para mi madre. Lo hacía por internet por eso de que es complicado de comprar en la botica y además sale más barato. Lo miraba y dudaba entre comprarlo o no. Era muy caro. Casi 30€. Me puse a mirar los comentarios. A ver si me convencían o qué. Bueno, pues una señora decía que se lo daba a sus dos mascotas y que les iba genial. Fue un shock. El bote son 30€ para 30 pastillas. Por lo que para dos chuchos son 60€ al mes. Y yo… diciendo que era muy caro.

Al final lo compré sabiendo que era un roto para mi bolsillo. Pero total, madre no hay más que una. Claro, y chuchos no hay más que dos. Digo yo. Porque si caen 60€/mes en colágeno, que no tendrán esos dos. A cuanto saldrá la factura.

Es cierto. Y parece que en muchos casos es así, la persona que quiere mucho a sus gatos o perros es porque no tiene a nadie más con quien gastar su amor. O sea, la figura de mujer soltera con 40 gatos es una exageración de lo que es muy habitual: una mujer soltera que dirige sus afectos a una mascota malcriándola y gastándose verdaderas fortunas en todo tipo de productos y servicios totalmente innecesarios. Y es que esa mascota va a vivir bastante mejor de lo que vives tú. Todo gracias a su dueña. Digo, a “su madre”.

Obviamente todo el mundo quiere a sus mascotas. Pero hay grados. Y luego está lo enfermizo. Aquí es necesario hacer un apunte. No creas que ese afecto es para compensar la falta de una figura masculina en su vida. No. Es para compensar la falta de hijos en su vida.

La falta de cultura sobre lo que es el amor y los afectos tiene algunas consecuencias. Existen diferentes tipos de amor y sobre todo, existen personas con una gran capacidad para darlo y como contrapunto, que es lo más habitual, muchas más personas con una capacidad de dar amor mucho más limitada. El hecho de desconocer esto, nos impide alcanzar todo nuestro potencial y sobre todo, encontramos personas que se conforman con muy poco o que ponen algunos amores a la altura de otros. Vamos, que no es lo mismo el “amor” y fidelidad de un perro, que el amor y fidelidad de un hombre. Y pensar que están en el mismo plano y que son equivalentes es un error que muchos pagan bien caro.

UN PERRO NO PUEDE ELEGIR QUERERTE
 Puedes ser una malísima persona. Incluso hacerle a tu perrito cosas que van en su contra. No sé, por ejemplo, no sacarle a pasear todo lo que debería. Hacerle pasar frío o castrarle. Esto último muy común. El perro crea un vínculo con su dueño y le muestra “aprecio” y comportamientos de apego. Su dueño es su dios. Le da de comer, le da calor. El sistema de motivación reproductivo queda fuera de la ecuación ya que la mayoría deciden por su mascota en este aspecto. Es una relación amo/siervo.

En realidad, la relación no es una relación de libertad donde el perro podría irse si quisiese. No. El perro por instinto hace lo que su naturaleza dice. No tiene capacidad de elección. Y de tenerla, seguramente no le dejasen. Es una relación sencilla. Da algo de trabajo, pero es una relación que rara vez se saldrá de unas rutinas y parámetros determinados. El perro no se irá con otro dueño si el suyo no cumple unos estándares mínimos ni le será infiel si alguien le ofrece más. Porque quizá acepte un hueso de un extraño. Pero nunca se irá con él.

Ahora imagínate que el perro la prepara. Rompe algo, ensucia constantemente y no aprende. Ladra por las noches. Mea donde no debe, etc. ¿Qué haría su dueño? Pues salvo que sea una excepción, porque desalmados los hay en todos los sitios, lo que haría es intentar solucionarlo de alguna manera. Y si la batalla la gana a medias, o directamente la pierde, pues a apechugar. Pero nunca lo mandará a la perrera ni lo abandonará. Al menos, no conozco a ninguna persona que lo haya hecho.

Bueno, pues ahora imagínate a una mujer cualquiera. De atractivo medio o alto. Una mujer como las que todos conocemos que tiene una mascota de la que es “madre”. Imagínate que es soltera y busca novio o marido. Como resulta que los hombres no la entran. Quizá porque no se atrevan o quizá porque saben que con esto del feminismo el hablar con una mujer sin conocerla es tomado como un abuso. Pues hay miedo. Una mujer atractiva debería de tener muchos pretendientes, pero a veces pasa que no llegan. O no llegan con la suficiente calidad.

Ante el panorama, cada vez más gente recurre a las redes sociales y a las aplicaciones que hay para este fin. En dichas aplicaciones, pones unas fotos, dices como eres un espacio poco más largo que un tweet y buscar el “amor”. Por este medio, una mujer conocerá a muchos chicos. Como hay mucha oferta, elige en función de… eso ¿En función de que elige? Bueno, pues seguro que no elige al más bajito ni al que está en el paro ni elije al más calvo de todos. Pudiendo elegir, mejor guapo, con dinero, alto y cachas. Y de no poder ser, se va bajando poco a poco el listón. Pero siempre teniendo en cuenta, que ante la duda o ante dos pretendientes en teoría buenos, mejor el que más de todo lo “bueno” tenga. Y claro, que a la vez quiera algo más que sexo. Vamos, que se quiera comprometer.

¿VAS A COMPETIR CON UNA MASCOTA?
 Una vez hecho el casting y elegido hombre, con suerte se crea una relación. Y aquí viene el quiz de la cuestión. ¿Al hombre le quiere igual, más o menos que a su mascota? ¿Diferente? Pues diferente, por eso de que hay varios tipos de amor. Diferente, pero a peor.

Ella va a exigir poco a su mascota. Que le sea fiel (que lo va a ser, porque no le queda otra) y le haga compañía. Poco más. Porque quizá le gustase que hiciese más cosas, pero se conforma con lo que hay. Y el amor hacia su mascota va a ser incondicional. Ese es el término: Incondicional. Aunque la mascota termine haciendo todo lo que le dé la gana y de toda la guerra que quiera. El amor lo va a tener ahí. Siempre. Amor que no es amor, pero vamos a llamarlo así.

En cambio, con el hombre, los criterios para estar con él son varios y en cantidad. Sobre todo, si la muchacha está de buen ver. Criterios de corte como los que vimos antes más nuevos criterios que serán los que ella establezca para que la relación llegue a buen puerto y se mantenga. Por ejemplo, que le sea fiel y no le ponga los cuernos. Pero también criterios que se van a establecer sobre la marcha. Por ejemplo, puede que el chico no rinda bien en la cama. O que ronque demasiado. O que aparezca otro más apuesto O un día cualquiera decida que se terminó el amor y de por finalizada la relación. Por cosas así te pueden dar la patada.

Además, como la ley es asimétrica en estos casos. Como haya hijos de por medio, dicho hombre, que en su día cumplió los criterios necesarios, pasará a ser soltero de nuevo. Eso sí, económicamente bien tocado. Y que decir en el aspecto anímico. Aquí seguramente bien jodido. Pierdes el amor y pierdes de ver a tus hijos. En cambio, la mascota seguirá teniendo el amor de ella. Porque se lo da incondicional. Ese amor incondicional que tú jamás vas a tener. Salvo el de tu madre.

SE TE EXIGEN GARANTÍAS COMO HOMBRE, PERO PARA TI NO HAY
Podríamos hablar de que toda mujer les da a sus hijos (y a su madre) un amor incondicional. El único que no va a tener el amor incondicional es el hombre. Este, tendrá que cumplir unos mínimos. Algunos no dependerán de él. Otros sí. Y luego, una vez establecida la relación, los criterios para ser querido pueden cambiar en cualquier momento. Y el hombre podrá o no tener control sobre ellos y ser o no capaz de cumplirlos.

No sé qué pensarás. Pero a mí el panorama me parece desolador. Has de ofrecer mucho. Has de esforzarte por la relación y ni así tienes garantías de ser querido. De lo que sí tienes garantías, es de que como te cases y tengas hijos, como dicho amor se vaya al garete, terminarás bastante mal.

No sé qué decirte. Veo a los hombres sedientos de sexo. Vale. Es una necesidad fisiológica. Pero todo aquel hombre que busque más que eso. Por ejemplo, el amor de una mujer, le recomiendo que vaya aceptando que no va a ser querido como a él le gustaría. Ni siquiera va a ser correspondido de la misma forma en la que él da amor. De todos los amores que una mujer puede ofrecer, va a tener uno que, en la mayoría de los casos, va a ser de una categoría inferior. O diferente. Pero jamás incondicional.

Creo que va siendo hora de que dejemos de ponernos en una situación de vulnerabilidad a largo plazo para recibir algo de amor y afecto a corto plazo. Porque a largo plazo no tienes garantías de nada. Por lo tanto. ¿Qué haces metiéndote en cosas de carácter permanente?

La mujer va a querer asegurarse una estabilidad. Algo a largo plazo. Y va a querer que firmes. Asegurárselo. Pero a cambio, no te puede garantizar un amor incondicional. Vas a tener que ganártelo. Y en ocasiones, ni siquiera ganándotelo vas a tener garantías de mantenerlo.

Teniendo en cuenta todo esto. Y poniendo un símil con la compra de un piso: No compres. Alquila. Al menos, cuando uno de los dos, deje de cumplir alguna condición, el contrato se podrá romper y tú buscarte otro “alquiler”. Porque muchos compran sin saber que cuando esto pase, cuando todo se tuerza, le seguirán pasando las letras. Desahuciado y en la puta calle.
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