TUS EMOCIONES TE ALEJAN DEL MUNDO REAL

Podemos elegir qué es lo que queremos ver y lo que queremos oír. No sabría decirte si esto es libertad y progreso, o justo todo lo contrario. Podemos leer, podemos ver una serie, una peli… podemos trabajar sobre un monitor, ver videos para pasar el rato, leer la prensa digital, comprar online o hacer una transferencia. Lo tenemos todo ya pintado en una pantallita, y para elegir lo que queremos consumir, es arrastrar con el dedo índice y pulsar donde nos interesa. Elegimos lo que queremos ver y oír, para disfrutar solo lo que queremos sentir. Y lo hacemos a la carta.


Un artículo de Miguel Lázaro
 Te hablo de sentir y no de experimentar, eso quería dejarlo muy claro desde el primer momento. No es lo mismo. No debo ser la única persona a la que no le gusta el mundo en el que vive, cuando todas las mañanas cuando voy al trabajo, veo que todos llevamos la cara pegada al móvil. Incluido yo. No nos miramos a la cara, solo vemos lo que queremos ver.

Buscamos el sentimiento, la emoción y la satisfacción con lo que tenemos a mano. Cuanto más rápido, mejor. Así parece que nos necesitamos menos unos a otros. Así, obtenemos satisfacción inmediata y nos hacemos nuestra burbuja, dentro de un medio que no nos gusta. No sé tú, pero yo cada vez me siento menos identificado con los parámetros que marca el calendario occidental.

Debo pertenecer a otra época y no trato de disimularlo. Básicamente, porque no veo un futuro realmente humano. Puedo intuir, como todo el mundo, progreso tecnológico… vale, OK ¿y qué? No es progreso, si ese supuesto progreso, hace que me convierta en un tubérculo que consume imágenes para sentir placer y emociones. Eso no es una verdadera vida humana. Y nadie puede entrar dentro de ti, ni de mí para convencernos de lo contrario. Otra cosa, es que elijamos ir a lo fácil y dejarnos llevar, porque así creemos que nos quedamos dentro y no fuera, de esta burbuja artificial.

DEBIÓ EXISTIR UNA ÉPOCA 

EN LA QUE NOS NECESITÁBAMOS

Me he dado cuenta, que hace más de un año que no me saco una foto, o que no me hago un selfie, que actualice uno solo de mis perfiles en rrss, más allá de lo que se me requiere profesionalmente. Creo que es mi forma de expresar, que no quiero ser uno de los payasos de este circo, en el que todos queremos mostrar que tenemos mucha vida, siempre y cuando haya un público, que se lo quiera creer y consumir esa idea. La verdad es que no me lo pide el cuerpo. No tengo esa necesidad.

En mi inmensa ignorancia, desconozco por no haberlo experimentado, si alguna vez existió una época en la que sí nos necesitábamos unos a otros… o en la que al menos el compromiso, fuera verdadero. Compromiso quizás por necesidad, y por el que estar y permanecer juntos, era la única forma de sobrevivir y seguir adelante.

Quizás viviéramos peor, existieran más injusticias, pero estoy seguro que las relaciones eran auténticas, porque las necesidades eran claras. Habríamos vivido peor, o quizás no… no lo sé; pero no lo puedo echar de menos, porque nunca lo conocí. Aun así, lo anhelo. Y lo hago, porque había verdad y nos buscábamos, en lugar de escondernos. Lo hago, porque nos mirábamos a la cara. En esa época que nunca conocí, quizás sí mereciera la pena jugarte la vida todos los días, porque había alguien que te esperaba al final del día.
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