LAS YOKO ONO DE MI VIDA

La vida es la guerra. Y en como toda guerra hay bajas y daños colaterales. Muchos soldados han caído en la batalla del amor. Pobres. Con lo felices que eran antes y no lo sabían. El otro día estaba comiendo con un amigo. Vino su novia. Hablamos normal como amigos que somos. Su novia una más de la conversación y de todo. ¿Cuál podría ser el problema? Bueno. Si te fijas, cuando salen varias parejas, ya sea a cenar, a la playa o de senderismo. Lo habitual es que ellos vayan a su bola y ellas a la suya. Vamos, que se crean dos grupos. El de ellos y el de ellas. Y aunque hay excepciones, es algo bastante habitual. Los hombres se entienden mejor con los hombres… y las mujeres, con las mujeres. Y no pasa nada: la vida es bella cuando quiere serlo.


Un artículo de Daniel Díez
 Cada vez que estrenan una serie de TV, miro su nota en IMDB para saber cómo está valorada. Si tiene muchas estrellas, le doy una oportunidad. Hay series mixtas. O sea, series que ven indistintamente hombres que mujeres. Por ejemplo, Juego de Tronos y luego las hay, que solo las verían hombres o mujeres.

Por ejemplo, hay series que toda la trama argumental gira en cómo se relacionan los protagonistas entre sí. Sus movidas y amoríos. No hay violencia física pero sí mucha en background. Se meten pullas entre ellos, navajazos traperos, se buscan enemigos y luchan entre ellos con estrategias sociales muy elaboradas y maquiavélicas. Es la típica serie que solo ven mujeres. Pero más allá de eso, el resto de trama argumental es circunstancial, y para darle un esqueleto que la sustente. Lo verdaderamente importante de la serie, son las relaciones.

Yo soy hombre. Supuestamente mono neuronal, básico y simple. ¿Por qué tanto lío y movidas entre la peña? ¿Por qué crear problemas constantemente y solucionarlos con estrategias elaboradas, si todo se soluciona mucho mejor a hostias o a tiros? Eso sería una serie para hombres. Y algo intermedio, sería una serie mixta. Por ejemplo, Juego de Tronos... que tiene de todo.

SE NOTA, SE SIENTE... 
YOKO ONO ESTÁ PRESENTE
 Cada vez que un amigo se echa novia, doy por hecho que lo he perdido. Ojo, que a veces no pasa, pero es lo más habitual. Al menos así ha sido en mi vida. Quizá porque soy soltero de vocación y los solteros amigos de tu novio, son el enemigo natural de la mujer emparentada.

Con mis amigos hago cosas que nos gustan a ambos. Pero como bien he dicho antes, a hombres y mujeres nos gustan cosas diferentes. Eso significa, que si quiero irme con mi colega a una escapada a la montaña, su novia lo podrá ver como algo cansado y no querrá ir. Y peor, se tirará todo un sábado sin ver a su querido hombre. Y eso es malo.

Supuestamente, las parejas necesitan pasar un porcentaje determinado de tiempo juntas. Y si no lo pasan, sentirán que algo falla en su relación. Y quizá ellas necesiten más tiempo que ellos. Aunque no se trate exactamente del tiempo, sea más un tipo de dominación consentida. No es sano, pero existe en las parejas.

PARECE QUE LA QUIERES MENOS...
SI TARDAS UNA HORA MÁS
 Y entonces, si la relación va supuestamente mal por falta de tiempo en común, un análisis fácil llevará a la conclusión de que el problema son los amigos acaparadores. Sobre todo, si ese amigo que sirve de fuga es realmente un amigo: o sea, que se pueda confiar en él y sepa cosas de él que ella no sabe, o que se divierta y vuelva a ser él mismo, fuera de la relación durante un par de horas. Si se da esa situación, eres un blanco fácil como amigo escapador: eres el anticristo.

Hay una cosa incluso peor. Para alguna, si su novio sale con sus amigos solteros igual le llevan por el lado equivocado. Igual van por sitios donde abunden solteras “ligeritas” y peligrosas. Y por qué no, quizá le convenzan de que está mejor sin ella. Y es aquí donde entra en juego el síndrome Yoko Ono.

Para quien no sepa quién es Yoko Ono, lo resumo así en unas líneas: Los Beatles eran un grupo musical de gran éxito. Unos amigos que formaron una banda y gracias a su talento, arrasaron en las listas de éxitos. Uno de los más brillantes integrantes de dicho grupo, John Lennon, conoció y se enamoró de una tal Yoko Ono. Según diferentes teorías, fue la cizaña que terminó con la disolución del grupo 4 años después. Quizá ella no tuvo la culpa, pero en el imaginario colectivo, Yoko Ono es la más conocida rompe amistades que el mundo haya tenido.

Mi vida ha sido una sucesión de estos acontecimientos: Cada vez que un amigo se echaba novia, este intentaba hacer las mismas cosas que siempre. Esto incluía el hacer cosas conmigo. En muchas de las actividades ella se apuntaba o la invitaban. Y dichas actividades dejaban de ser lo mismo. Si no era porque ella mostraba un disimulado (o no tanto) desagrado por algunas cosas que hacíamos o decíamos, se encargaba de que la diversión dejase de ser tal.

EXISTEN COMPORTAMIENTOS EN PAREJA QUE SE ACEPTAN COMO NORMALES 
Y NO LO SON
Sea como fuese, las actividades en común empezaban a distanciarse en el tiempo. Si antes las hacíamos cada semana, pasaban a ser cada 15 días hasta que yo veía que mi amigo hacía esfuerzos sobre humanos para cuadrarlo todo. Esfuerzos en vano, porque la realidad dejaba claro que algo estaba cambiando. Y muchas de las veces eran trabas que ellas les ponían para que las cosas no volviesen a ser igual nunca más. Lo veías, ellos lo intentaban.

Pero había algo que se lo impedía. Y al final, para evitarle problemas, era yo el que terminaba dejando de llamar. Y no te creas que él compensaba esto llamando y ofreciendo planes. Si algo es valioso para ti, no lo quieres compartir y no deseas verlo irse. Esto en muchas de las ocasiones se convierte en una guerra. Y si las armas de tu “enemigo” son un buen par de tetas, sexo y movidas por no hacer lo que ellas quieran, la guerra está perdida para alguien como yo.

Pasa el tiempo, y muchos de los amigos te dicen que me envidian. La realidad no es que me envidien, si no, que echan mucho de menos el grado de libertad que tenían antes. Y me pregunto yo: Si se sienten tan poco libres ¿No será que cuando les estaban atando se dejaron poner el collar? Una vez establecidas las reglas no escritas de una relación, romperlas es tarea prácticamente imposible.

Ya es tarde para algunos y para los nuevos, solo decirles que en las escuelas no se enseña a ser libre o a luchar por lo que quieres. Al final, quien es más listo, quien sabe estrategias sociales y manipular tiene ganada la “guerra”. Y como te digo, ellas vienen de serie mejor equipadas que tú.
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