ELLA TIENE UN PLAN

Existen profesiones y trabajos vocacionales. Por ejemplo, puedes querer ser maestro o policía. Quizá por tradición familiar o por alguna idea romántica de juventud dónde te imaginaste salvando gente de malvados villanos o puliendo a un futuro premio Nobel.


Un artículo de Daniel Díez
 También existen trabajos temporales como trabajar en la barra de un bar de verano. Cualquier trabajo sirve para ganar dinero. El mundo mejora gracias a la gente que intenta satisfacer las necesidades de su prójimo. Pero también, un trabajo puede hacerte la vida feliz o miserable.

Tengo conocidos sin demasiados estudios. Gente que aprendieron en casa que lo importante era llevar dinero y no importaba como fuese. Y es que el entorno familiar es muy importante y definitorio. Puedes tener unos padres que intenten guiarte para que estudies algo que te lleve a tener una vida cómoda o pueden influenciarte para que te pongas a trabajar de cualquier cosa a los 16.

En otros casos la familia influye menos.  Simplemente, los hay, que saben que si mueven dinero van a ligar cantidad. Dejan los estudios, se ponen a trabajar de lo que sea, ligan mogollón y luego el resto de la vida a partirse la espalda por unos duros.

Suele existir un patrón muy común en la mayoría de los varones: No tener demasiados planes a futuro. Y me explico. Todos tuvimos 20 años. Y sabíamos que teníamos que trabajar. Nadie estaba pensando en ser amo de casa o casarse con una millonaria.

No, en cambio, salvo que fueses un niño de papa o un Nini, un veinteañero piensa en comprarse un coche guapo, irse a vivir por su cuenta y divertirse un poco por el camino. Hacer lo que toque para ganar algo de pasta y cosas así. Y es que cuando tienes 20 años, solo piensas en fiesta y en follar con tías buenas. Y sabes que todo va unido. La fiesta, las tías buenas y el demostrar que te va bien en la vida. Vamos, en tener dinerillo.

Y como hombre, al menos a esas edades, ni te planteas que ellas puedan pensar de otra manera. Pero si te fijas, no verás que ellas pierdan el culo por comprarse un coche. Las habrá con uno, pero es posible que sea de papa o comprado por este.

Tampoco las verás perder el culo por emanciparse. Y es que, si te vas a trabajar o estudiar fuera, obviamente te estarás emancipando, pero si una mujer tiene veintipocos años, es soltera y vive en la ciudad de su familia, lo lógico es que siga en la casa de los papás. Y es que eso no le resta valor de mercado. En cambio, un hombre sabe que mientras antes se vaya a vivir por su cuenta, más valor tendrá en el mercado sexual.

Bueno, pues te voy a decir algo: Las mujeres en promedio, tienen mucho más claro que es lo que quieren para su vida que los hombres. Nosotros tenemos alguna generalidad en mente, pero se resumiría en: trabajar, ganar dinero y follar mucho.

Ellas tienen otros planes. Es fácil que sepan bien pronto si quieren una familia. Normalmente es que sí. Y tendrán en mente todo lo necesario para llevar a cabo ese plan. Y sobre todo una hoja de ruta para ello, aunque sean unas simples líneas maestras. Y aunque sea algo meramente instintivo. Que no estoy diciendo que tengan una ToDo list con checks que ir marcando; pero sí tienen muy claro lo que quieren y cómo conseguirlo.

Imagínate que te tomas un día libre. Sales a la calle por la mañana un día de sol de 23 grados. Imagínate que tu ciudad no es turística, es para no meter elementos distorsionadores a la historia que te voy a plantear. Es martes. Es primavera o primeros de otoño. Ya hay terrazas. Fíjate un poco y verás que en España trabajan cuatro gilipollas: Verás jubilados y estudiantes. También amas de casa haciendo recados. Habrá chicas jóvenes y maduras con el carrito o con el chándal tomando un café con las compañeras de Pilates o similar.

Tú como hombre, no tienes esa opción
 Sabes que te jubilarás cuando te quede poco para palmarla. Sabes que no vas a poder ir al gym hasta mínimo las 7 de la tarde. Sabes que no vas a ser amo de casa. Sabes que una terraza al sol es para el fin de semana o vacaciones. Con tan pocas opciones, es normal que solo pienses en lo que hay: trabajar y comprar cosas con ese dinero. Entre ellas, el amor de una mujer.

Y antes de que alguien se me tire al cuello por esta última frase. Diremos, que la mayoría de los hombres tienen en mente que mientras mejor te va en la vida respecto a ingresos y posición social, más ligarás y de mejor ver estarán las mujeres que te hagan caso. Digamos que el hombre “compra” el amor. Al menos compra la calidad de la compañía. Y por calidad me refiero al valor de mercado sexual de sus parejas.

Y esto que digo, es así. Estés de acuerdo o no. Te guste oírlo o no. Porque si no fuese así, los hombres lucharían entre ellos por el trabajo más fácil. Por el trabajo de menos horas o por el trabajo que menos le haga sudar o estresarse. Y no pasa. En cambio…

ellas optan por otras profesiones
Es un hecho. Y si una mujer opta por un trabajo que no es vocacional, terminará odiando su trabajo. Puede que tú odies el tuyo. Pero quizá hace tiempo que te mentalizaste que era lo que había para ti. Y sigues adelante resignado. Pero ellas, si tienen un trabajo que odian, verán posibles alternativas. ¿Qué alternativas? Vuelve mentalmente al paseo de martes por la mañana y día soleado. Verás mejores alternativas que currar como un gilipollas. Y es que tomarte un café por la mañana con tus compis de Pilates al sol de primavera es bastante mejor que estar estresado gritándole a un proveedor o dándote martillazos en la mano en un taller de chapa y pintura.

Cuando una mujer me dice que es estilista, o que estudió historia de las civilizaciones antiguas, que es dependienta de una tienda de moda, o que trabaja en un call center me hace pensar en algunas cosas. Por ejemplo:

  • No pensó si eso que estudiaba tenía salidas profesionales.
  • No pensó en que estaría mal pagada.
  • No quería estudiar algo difícil como una ingeniería.
  • El trabajo es solo temporal mientras sale algo mejor o mientras conoce a un hombre y crea una familia.


Ha podido pasar cualquier cosa diferente a esto. Pero estas razones siguen ahí en mi cabeza. No ataco, solo describo lo que veo. Al final cada una, hace lo que quiere o lo que puede.

Otros podrían pensar que el mercado laboral está muy mal y que cada uno trabaja de lo que puede. Y es cierto. Pero también es más que cierto, que, si eres ingeniero aeroespacial y trabajas en un comercio de comida rápida, eso será algo temporal mientras te sale algo bueno de lo tuyo. Pero si no eres nadie a nivel de formación, solo te esperan ese tipo de trabajos.

Y es que cuando una mujer ha optado por la vía fácil, o sea, estudiar algo cómodo o directamente no estudiar, lo más seguro que odie su trabajo o directamente no lo tenga. Y si quitamos sus quejas de que el trabajo está muy mal, detrás de eso está su amiga de la terraza y el carrito. O su amiga de las mallas que va a yoga todas las mañanas. Y esa vida le gustará. Le seducirá ese camino ya que trabajar en algo que odias no seduce. O directamente es lo que tiene en mente. Y si no le va bien, siempre podrá reprochárselo a su pareja, haciéndole ver que no le da lo suficiente. Cuando se tiene tiempo para pensar, en efecto… se piensa.

ES FÁCIL CULPAR AL VARÓN
 
Quizá se le llene la boca de eslóganes feminista. O por el contrario calle y no sea muy activista de ideas políticas. Pero tendrá opciones. Podrá intentar ser ama de casa. O podrá intentar encontrar a un hombre que la quiera y le quite de encima la preocupación de no traer dinero a casa. Que se pueda plantear que hacer con su vida de forma más relajada y descartar trabajos que no sean cómodos o flexibles. Y tú como hombre, eres una pieza fundamental en ello. Porque…

como hombre, solo tienes una opción: trabajar
Y no estará mal visto que en pareja tú lo hagas y ella no. Por eso intento descartar mujeres sin profesión. Mujeres que les vendría bien mi nómina. Intento seleccionar mujeres que quieren trabajar hasta el día de su jubilación. Pero no las que lo dicen de boquita. No, intento encontrar las que de verdad levan años haciendo los movimientos, esfuerzos y sacrificios para conseguirlo.

Porque las que no han hecho ese esfuerzo, me dan la sospecha más que fundamentada, de que sus planes de vida pasan por vivir mejor que yo. Su pasado quizá ya lo demuestre. Y mira, el patriarcado para otro. Yo no quiero ser el tonto de la película. Porque si aún no te has enterado, el amor, la mayoría de las veces viene disfrazado de “te quiero porque me haces la vida más fácil y feliz”. No sé, a nadie nos gusta ser un medio para los fines de otros.

Quizá lo que debas de plantearte es que quieres para tu vida. Y cuando lo tengas claro luches por eso. Porque si no sabes lo que quieres para tu vida, posiblemente alguien termine decidiéndolo por ti.
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