UN HOMBRE DEBE APRENDER A DECIR "NO"

Cuando te encuentras con leyes, con reclamos, con ideologías, con políticas o contenidos educativos y movimientos civiles, que te dicen cómo debes expresarte, cómo debes sentir, cómo debes mirar o cómo debes relacionarte con el sexo opuesto, puedes estar seguro que estás siendo oprimido, y que no se está respetando tu libertad. Aunque nadie levante el puño, están interviniendo en tu vida privada, en tus opciones, en tus decisiones y en tu propia voluntad si te dejas. Y si eres un menor en proceso educativo, todo esto va a quedar grabado en ti de por vida.


Un artículo de Miguel Lázaro
 Esto no es una metáfora: la única barrera real, es tu integridad y la de la otra persona, y todo lo que nos quieren meter en la cabeza, a nosotros y a nuestros hijos, es adiestramiento para convertirnos en hombres controlados, en mascotas. Si, he dicho hijos refiriéndome a hijos varones, y he dicho hombres: en masculino. Si no te interesa, o eres especialmente sensible o políticamente correcto o correcta, no sigas leyendo… advertido o advertida estás. Me va a dar igual, el cómo te sientas: ese es tu problema.

Una de las razones por las que no quiero tener hijos, es porque sé que no voy a poder ser dueño de su educación. Sé que me va a resultar imposible según el sistema actual, que no conviertan a mi hijo nunca engendrado, en un tubérculo alienado ideológicamente e incapacitado para poder desarrollar una vida plena, desde su sexo, opciones, lengua y libertad. He visto lo que hace el sistema educativo actual, con el futuro de todos: acomodarlo a engendrar seres humanos que renuncian y se encojen de hombros antes de actuar. O peor, a reclamar sin actuar, dando el reclamo como válido, antes que la acción o el hecho. Yo no voy a ser partícipe de esta basura.

Me niego a aceptar las asimetrías legales que generan desigualdades, y que convierten a las personas que las sufren, en ciudadanos de primera con privilegios y de segunda sin derechos. En cuanto a esto me declaro antisistema. Y si digo antisistema, es porque estos elementos, ya están en el sistema. Te aseguro que no soy alguien que genere conflicto, salvo puntualmente, cuando digo que sí o digo que no… pues bueno, esto es un NO. Pero no es un no adolescente, romántico, rebelde o gratuito. Se trata de contestar con un NO, a cada sometimiento que trata de entrometerse en mi vida privada, en mi conciencia, en la tuya y en la de tu prima.

NO PERMITAS QUE ADMINISTREN TU SEXO
 Es un NO rotundo, a que venga alguien y me diga por ley o por ordenanza, que cuando me siente en el transporte público, tengo que cerrar las piernas, porque mis testículos molestan. Porque molestan, claro, a la misándrica que dicta esa norma, cuando el que los carga y los distribuye soy yo. No sé, quizás a quien tenga un problema de obesidad mórbida, se le debiera perseguir también por ocupar más espacio que el estándar convencional ¿no? Si seguimos esa norma… pero no, no es el caso, porque lo que molesta en esa norma, es que yo tenga testículos y que por ello, no pueda cerrar del todo las piernas.

Es un NO rotundo, a que venga alguien y me diga, cómo debo o no debo mirar, hablar, expresarme o sentir hacia una mujer. Porque claro, hay quien se siente facultado y con dominio para entrar en mi mente, adueñarse de mi percepción, de mi habla y de las reacciones fisiológicas de mi cuerpo, para decirme qué puedo hacer y que no. No basta con el respeto a la integridad, o con las normas de mínima convivencia, o con la mera educación, no… Me tienen que decir qué es lo que puedo ver, cómo lo debo ver, y cómo debo actuar, porque se creen con el derecho de meterse en mi vida.

Es un NO rotundo, a un sistema educativo que pretende a toda costa introducir en la mente del varón, que no puede hacer absolutamente nada, que no esté subyugado previamente, a un estatus de confort artificial hacia la mujer, que incapacita de por vida al niño que lo recibe, dejándole sin habilidades sociales necesarias, no ya para relacionarse de forma normal, sino para convertirle en un infantiloide, incapaz de tomar una decisión por sí mismo, sin que venga alguien y le de permiso, solo para hablar, porque puede ser penalizado.

Es un NO rotundo, al chantaje social al que se somete a todo aquel, que no comulga con la ideología de género; y que sigue diciendo sexo hombre y sexo mujer. Básicamente, porque es lo que ve por la calle, en tiempo real y tres dimensiones. Al mismo chantaje que posteriormente, te clasifica con una taxonomía descriptiva diciéndote lo que eres y lo que no, según una tipología de identidades, que alguien se ha inventado, y que solamente se conciben cuando ha habido un lavado sistemático de cerebro. Siéntete como tú quieras, pero no me digas a mí como debo sentirme.

NO PERMITAS QUE TE METAN EN UN CAJÓN

Otro NO rotundo, al odio institucionalizado contra el varón, que ha quedado socialmente validado, aceptado y proclamado. No debemos ser tan inteligentes, cuando la gente da por buenas ideas, que les afectan negativamente, solamente, porque “todo el mundo lo hace”. Para qué necesitamos ciencia y evolución ¿verdad? Y ya nos dicen, cómo deben ser las cosas. Esto me recuerda a la Iglesia del Medievo, que también era dueña de la educación y que negaba evidencias científicas. Píntalo de rosa, ponle flores y lo que quieras… enséñalo en los colegios como si fuera un cuento para niños. Cuando crezcan, verás los resultados.

Por cierto, que no se me olvide el NO rotundo, a todas aquellas que me dicen que por el mero hecho de existir, estoy agrediendo y a la vez, disfrutando de unos privilegios, que solamente se conciben, desde un odio directo hacia el varón. Cuando la realidad es, que la discriminación en cuanto al ser, simplemente es odio. Y si este odio se institucionaliza, se legaliza y se traduce en leyes, da igual lo que digas o lo que hagas… tu delito y tu agresión, es existir.

Puedo dar más NOes rotundos, pero el último que quiero dar, es al de prohibir y criminalizar, todo aquello que no les gusta oír a los lobbies especialmente sensibles, y que pretenden meter a la mujer en una burbuja artificial de no-realidad. Y que además, pretenden convertir en delito y equiparar como agresión, la libre expresión de todos aquellos que contradicen sus dogmas, que les llevan la contraria, o que simplemente no les gusta oír.

Dime tú con este panorama, en la que quieren que los hombres no sean hombres, y las mujeres sean cualquier otra cosa, ojo y sin hablar de roles… que no hablo de roles ¿crees por un momento que voy a callarme y agachar la cabeza por miedo a que me miren mal? No sé tú, pero hablan mucho últimamente de crear espacios y zonas seguras… y me temo que el que más necesita un “espacio seguro” soy yo.
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