TU LIBERTAD DE EXPRESIÓN CORRE PELIGRO

La libertad de expresión corre peligro. Bueno, siempre ha corrido peligro. Cualquiera que haya sido el tiempo y lugar en este planeta, si decías algo que no gustaba al que mandaba seguramente lo pagases muy caro. En la actualidad, en un mundo que supuestamente es más desarrollado, y también supuestamente más evolucionado, sigue habiendo partes del mundo en las que declararse homosexual te cuesta la vida. Hablar mal del gobierno te cuesta como mínimo la cárcel, y caricaturizar al dios de algunos es la muerte tuya y de tu familia.


Un artículo de Daniel Díez
 Vale, hay países más tolerantes. Incluso hay países donde la constitución te ampara para poder decir todo lo que se te antoje. Luego, el código penal está para quien se pase y entre en la difamación. Tenemos a un grupo de gente, actualmente minoría, que aboga porque se pueda decir cualquier cosa. Incluido enaltecer el terrorismo, negar el holocausto o cualquier otra cosa que los políticos hayan dictaminado que no se puede hacer.

Por otra parte, tenemos a la mayoría de la población que está de acuerdo en poner ciertos límites a lo que se puede decir y a lo que no. Y es aquí donde empiezan los problemas. Y es que no se ponen de acuerdo. A cada uno le gustaría prohibir unas cosas. Normalmente permitir lo que gusta y prohibir lo que no. Y eso es muy subjetivo.

Las redes sociales de los grandes tecnológicas también tienen su ideología y permiten ciertas ideas y prohíben otras. Hay herramientas donde la gente puede denunciar contenido que disgusta y posteriormente, si procede, ser eliminado. La cuenta que lo creó incluso puede ser suspendida. Una nueva forma de censura. Se borran desnudos, se borra contenido neonazi, discurso del “odio”, etc.

¿Dónde ponemos el límite? Uno de los baremos a establecer y por el que se está haciendo mucha campaña mediática, es el de intentar prohibir todo discurso ofensivo contra las personas. Mucho más si es de una persona privilegiada hacia una minoría desfavorecida. Así sin pensarlo mucho, podríamos pensar que puede tener cierta lógica. El problema llega cuando lo ofensivo es objetivamente verdad. Por ejemplo:

CUANDO LAS PALABRAS 
PESAN MÁS QUE LOS HECHOS
 Si digo que los negros en USA comenten más delitos que los blancos, seré tachado de racista y se intentará silenciar mi discurso: Seré neonazi de extrema derecha y dirán que voy en contra de la sociedad occidental. Y es que el etiquetar forma parte del discurso. Está la gente de bien y luego están los otros a los que hay que silenciar por emitir mensajes dañinos.

Si digo que Michael Moore es un gordo manipulador estoy esgrimiendo un discurso del odio y debo de ser silenciado. No importa si de verdad es gordo, que lo es y mucho. No importa si es un manipulador, que objetivamente lo es si analizamos sus documentales.

Si digo que si tengo mucho dinero puedo hacer lo que quiera con muchas mujeres, es que soy un machista misógino. No importa si de verdad los hombres con dinero hacen lo que quieren con muchas mujeres. Lo importante es etiquetar y prohibir. Pero siempre prohibir lo que no gusta. Aunque sea verdad.

Puedo decir que fulanita tiene bigote. Pero si mi interlocutora lo interpreta como intencionado con el fin de hacer daño, es un discurso del odio y debería ser penalizado. Y así todo. Los sentimientos y la intención de las personas están por delante de la verdad. Y para luchar contra todo esto, en los países desarrollados hay varios movimientos ideológicos que abogan por una especie de “espacios seguros”. Sitios donde las personas puedan estar libres de todo comportamiento tachado como agresión.

Y como hemos visto, una agresión va más allá de lo físico. Incluye también lo que molesta u ofende. Por ejemplo, si yo como varón heterosexual veo a una mujer atractiva y me acerco a hablar con ella, corro el riesgo de que eso sea visto como una agresión machista. De hecho, hay intentos de legislar al respecto. Y como potencial agresor, tendría los espacios seguros vetados.

Muchos de estos movimientos simpatizan también con el feminismo de la tercera ola. O es al revés, no lo tengo claro. Hemos pasado de pedir la igualdad entre sexos, con sus derechos y obligaciones, con la responsabilidad de los actos propios, a buscar la protección de la mujer a través del estado y la ley. Durante toda la historia de la humanidad la mujer buscó la protección del varón. A ser posible el más alfa, fuerte y listo.

Ahora que han conseguido la igualdad se dan cuenta de que es una mierda.  Y quieren lo bueno de la igualdad, pero también lo bueno de lo de antes. Pero como el discurso ya se hizo y no pueden expresar que desean a un macho proveedor y protector, pues buscan eso mismo a través del estado. Que aun así no deja de ser curioso, porque están confirmando que necesitan ser protegidas y asistidas. Ellas sí, los hombres no.

¿No éramos y queríamos ser iguales?
 Vale. Se está intentando proteger a la mujer. Y es que incluso, es bueno proteger a las personas más vulnerables. Bueno, proteger a todo el mundo. Porque a cualquiera nos pueden meter un navajazo por la calle. Pero no, parece ser que sólo es víctima la mujer. Pero no solo físicamente, si no también sus sentimientos. Ahora, vamos a poner un ejemplo:

Me instalo Tinder y me pongo a leer las descripciones de las chicas que allí aparecen. Todas son chicas normales, divertidas, amigas de sus amigos, les gusta viajar ir a la playa, etc, etc.  Vale, lo de siempre. Pero de vez en cuando leerás cosas como “me gustan altos” o “mido 1,77 y con tacones bastante más” que es un eufemismo para decirte que o pasas bastante de 1,80 u olvídate. Ahora imagínate que yo pongo en mi perfil: “Abstenerse gordas”

Pues ya se ha liado. Dirán que soy un gilipollas insensible, un superficial y lo peor, estoy promoviendo la opresión hacia la mujer perpetuando unos cañones de belleza imposibles y generando sentimientos en muchas mujeres de no aceptación, rechazo y dolor. Bueno, pues el culo gordo se arregla fácilmente comiendo bien y moviéndote un poco. Yo para llegar a 1,90 tengo que ir encima de un amigo mío.

Se ha dado por hecho, todo ello gracias a campañas sistemática de machaque, que los sentimientos de las personas más débiles y minorías han de salvaguardarse. Y ahí meten a las mujeres que son el 50% de la población y de débiles lo mismo que el hombre. Ya que somos iguales o eso llevan diciendo décadas.

¿Y que pasa si yo me siento mal cuando indirectamente me llaman bajito o es tachado de negativo? Pues eso no le importa a nadie. Queda clarísimo cuando sin pudor alguno las mujeres desprecian abiertamente a los hombres por cosas como las que estoy poniendo como ejemplo. Si las modelos están tísicas hay que proteger a las mujeres de esa imagen no sea que sufran queriendo parecerse a ellas y no pudiendo.

Si los luchadores de la WWE miden de media 1,90 y están de músculos hasta arriba a costa de esteroides y horas de gimnasio ¿Acaso no habría que proteger a los niños de esa imagen artificial que proyectan y podrían acomplejar a un adolescente escuchimizado? ¿Has oído algún discurso en este sentido? Sobre las modelos seguro que estás más que harto de oírlo.

Y es que siempre se ha dicho que los hombres tienden a guardarse las cosas para sí e ir de chulitos o de tíos duros. Y es que ¿Hay otra opción? A nadie le importa lo que sufra un hombre. Si no, solo mira lo que le pasa a la mayoría de hombres divorciados y con hijos. La violencia sistemática e institucional a la que suelen ser sometidos es mucha e implacable.

EL SUFRIMIENTO DEL VARÓN 
ES DESPRECIADO
Un ejemplo de esto, y que quizá habrás podido vivir, es el de esa situación en la que te mostraste vulnerable y te solamiguearon nivel dios. Y ya no digo algunos casos donde hayan podido mirarte con desprecio y te hayan dicho que seas un hombre. Por todo esto, ante los problemas, te callas la boca y no dices nada. Sabes que no te van a escuchar. Y si lo hacen, su boca dirá cosas bonitas para hacerte sentir mejor mientras su interior le dice que eres un cagón.

Pues esas tenemos: a unos hay que protegerles, llevando la libertad de expresión a situaciones liberticidas, grotescas e ilógicas, no sea que sus sentimientos sean dañados y sufran lo indecible. Y luego está el hombre. ¿A quién le importa el hombre? ¿A quien le importa la verdad cuando hay sentimientos que proteger?
Publicar un comentario