UN HOMBRE DEBE APRENDER A DECIR "NO"

Cuando te encuentras con leyes, con reclamos, con ideologías, con políticas o contenidos educativos y movimientos civiles, que te dicen cómo debes expresarte, cómo debes sentir, cómo debes mirar o cómo debes relacionarte con el sexo opuesto, puedes estar seguro que estás siendo oprimido, y que no se está respetando tu libertad. Aunque nadie levante el puño, están interviniendo en tu vida privada, en tus opciones, en tus decisiones y en tu propia voluntad si te dejas. Y si eres un menor en proceso educativo, todo esto va a quedar grabado en ti de por vida.


Un artículo de Miguel Lázaro
 Esto no es una metáfora: la única barrera real, es tu integridad y la de la otra persona, y todo lo que nos quieren meter en la cabeza, a nosotros y a nuestros hijos, es adiestramiento para convertirnos en hombres controlados, en mascotas. Si, he dicho hijos refiriéndome a hijos varones, y he dicho hombres: en masculino. Si no te interesa, o eres especialmente sensible o políticamente correcto o correcta, no sigas leyendo… advertido o advertida estás. Me va a dar igual, el cómo te sientas: ese es tu problema.

DESDE MI JAULA SIGO SIENDO LIBRE (AÑO 2033)

Han pasado 10 años desde la restricción de zona segura (R.C.S.). Aunque a mí ya me pilló tarde, me incapacitaron legalmente, o mejor dicho: me condenaron por declararme insumiso a la restricción. No soy un preso político, soy un preso de género, aunque no se me reconoce como tal. No tenía por qué hacerlo, pero preferí pasar el resto de mis días siendo coherente, aunque fuese dentro de un bloque de celdas. No lo llaman cárcel, pero no puedo salir del recinto: no hay rejas, pero las puertas se abren y se cierran a determinadas horas. Se parece más bien a un hospital psiquiátrico. Si alguien puede leer esto, escribo desde el Centro de Convictos Monegros I.


Un relato de Miguel Lázaro
 No construyeron un casino en Los Monegros, finalmente levantaron una cárcel, para todos aquellos que cometieran delitos de comportamiento antisocial. Mi matrícula es la 004… por lo visto, hubo tres antes que yo, pero me consta que soy el convicto más antiguo. Los otros tres terminaron por aceptar el tratamiento, y deben de ir vagando por ahí como zombies, realizando tareas de mantenimiento, bajo el seguimiento de alguna agente de servicios sociales, que les proporcione las pastillas y controle sus rutinas.

TU LIBERTAD DE EXPRESIÓN CORRE PELIGRO

La libertad de expresión corre peligro. Bueno, siempre ha corrido peligro. Cualquiera que haya sido el tiempo y lugar en este planeta, si decías algo que no gustaba al que mandaba seguramente lo pagases muy caro. En la actualidad, en un mundo que supuestamente es más desarrollado, y también supuestamente más evolucionado, sigue habiendo partes del mundo en las que declararse homosexual te cuesta la vida. Hablar mal del gobierno te cuesta como mínimo la cárcel, y caricaturizar al dios de algunos es la muerte tuya y de tu familia.


Un artículo de Daniel Díez
 Vale, hay países más tolerantes. Incluso hay países donde la constitución te ampara para poder decir todo lo que se te antoje. Luego, el código penal está para quien se pase y entre en la difamación. Tenemos a un grupo de gente, actualmente minoría, que aboga porque se pueda decir cualquier cosa. Incluido enaltecer el terrorismo, negar el holocausto o cualquier otra cosa que los políticos hayan dictaminado que no se puede hacer.

TÚ TE COMES UNA Y CUENTAS VEINTE, MIENTRAS TANTO ELLAS...

A estas alturas del calendario de edades, no estoy muy seguro de que todos hayáis echado alguna vez un parchís. Lo resumo para lo que me interesa: si te comes una ficha del compañero, esta ficha se retira y tú cuentas 20 posiciones más con la tuya avanzando. Es la regla del fantasma: Te comes una y cuentas veinte… seguro que lo entiendes ¿Qué no? ¿Has tenido adolescencia? Bueno, estoy seguro que alguna vez, habrás mentido acerca de tu éxito ligando, para no quedarte atrás de cara a tus coleguitas, y no parecer un pringao más virgen que el aceite de oliva.


Un artículo de Miguel Lázaro
 Lo de jactarse del número de tías con las que has estado, en ciertos círculos más bien tirando a edades blandas, de instituto o universidad, ha sido el escudo del ego de muchos jóvenes varones, que sentían que tenían que competir con sus semejantes congéneres, para parecer muy machos, muy malotes, en edades en las que el malote de turno, el de la moto, el guaperas de instituto, o el pinpin rollo Mujeres y hombres y viceversa, acaricia la gloria por encima del resto, que por regla general, no se comían un colín. Y si triunfaban una vez como en el parchís, se comían una… y contaban veinte.

QUÉ BONITO ES EL AMOR (VISTO DESDE FUERA).

Sí. Una pareja de enamorados es maravillosa de ver. Ya no digamos vivirlo en primera persona. De hecho, es algo esperado por muchos. O quizá no me equivoque si digo que es algo que espera todo el mundo. O al menos lo esperó alguna vez en la vida. Quizá en la adolescencia o en la veintena. Pero, sobre todo, el enamoramiento es algo más visible en ellas. Porque no lo ocultan. Más aun, suelen proclamarlo a los cuatro vientos gracias a las redes sociales.


Un artículo de Daniel Díez
 Y no es porqué los hombres no se enamoren, que también, solo es que nosotros, los varones, lo ocultamos más. Eso sí, tampoco hace falta ser muy listo para poder detectar a un hombre enchochado. Pero ese encharcamiento que salta a la vista a cualquier observador, es más bien algo que cuesta ocultar más que algo que se desea mostrar. Aunque bueno, también están las películas románticas enseñándonos gestos grandilocuentes de hombres enamorados.