QUIERO MUDARME A LA ISLA DE LAS AMAZONAS

 ¿Eres un hombre solvente? No te lo van a preguntar así, tan directamente, pero puedes estar seguro de que mucho del valor visible que puedas aportar, va a tirar por ahí. Pasan los años, las décadas, los siglos, las eras, los avances científicos y las supuestas revoluciones sociales; pero sobre el papel, aunque no esté explícitamente escrito, te siguen pidiendo garantías de solvencia a día de hoy, hasta para quedar a tomar café; cosa que en el mundo de las citas, es lo más bajo en lo que se puede caer.


Un artículo de Miguel Lázaro

Fíjate, para que lo entiendas: para atraer más visitas a este artículo, había pensado titularlo ¿Cómo atrapar a un millonario en Internet? Porque sé con total seguridad, que esa búsqueda va a mejorar el SEO de contenidos. Pero bueno, como ya está muy usada, y habrá antes un millón de resultados de búsquedas anteriores, le he dado una vuelta más políticamente correcta, aunque odio decirlo. Claro, que hay un millón de resultados, porque esa búsqueda de un hombre solvente, es una demanda que existe y que se googlea por millones de mujeres en el mundo. Pero no me mires mal: La vida es así, no la he inventado yo.

Ya lo hemos comentado alguna vez, es un ejemplo recurrente por lo aplastantemente válido y real que es: a ti te va a dar igual, si ella está trabajando, estudiando, si vive en piso compartido, si tiene casa y coche propio, o si vive de alquiler, o si está en paro. Pues a ella, no le va a dar igual que tú estés en paro o trabajando, o si tienes coche y casa propia, o si estás viviendo con tus padres tras un divorcio. No le va a dar igual, porque te quiere nuevecito y listo para consumir.

Precisamente por eso, porque prefiero a una mujer libre, autónoma, independiente, que tome sus propias decisiones, y sobre todo… que no me necesite absolutamente para nada; he buscado siempre el estar con mujeres, que tuvieran ya todas estas facetas resueltas. Que por otra parte, prácticamente me ha imposibilitado, la franja de población femenina con edad menor de treinta y cinco años. Incluso siendo más joven que ahora. Es un dato, quizás te parezca muy cerrado, o muy parcial, pero para mí ha supuesto una realidad, que me ha permitido estar con mujeres excepcionales, que me han aportado muchísimo.

QUIERO UNA AMAZONA EN MI VIDA,

PERO DE VERDAD… ¡NO DE BOQUILLA!
La del fondo de la sala, la que levanta la mano… sí, claro: me vas a decir que esto es machista. Vale, pero no somos nosotros quienes ponen esa barra de medir. Así que, las machistas, son las mujeres que lo hacen, díselo a ellas… no a mí. Yo solamente pasaba por aquí, y te cuento lo que veo, porque es lo que hay. Y vosotras, sois las únicas que podéis cambiar esto. Lo que hace falta, es que queráis cambiarlo y no solamente de boquilla. No me expresaría de esta forma, si esto no lo viera a diario. Y como lo veo, pues hablo así.

Eso sí, esto no se cambia organizando un maratón con camisas y lazos rosas, en el que solamente se inscriben mujeres. Esto exige un cambio profundo, empezando por las casas y las familias, con el ejemplo que os han dado vuestras madres metido en vuestro disco duro, ahora os toca a vosotras el papel de educar… si es que esto se puede cambiar, claro. Porque ¿se podrá cambiar? o ¿seguimos en el medievo? Porque educar, no es imputarle toda la toxina al hombre blanco heterosexual occidental.

Dicen por ahí, que los hombres tenemos privilegios de por sí, que somos privilegiados de facto. Pues oye, ya me gustaría saber a mí, cuáles son esos privilegios o habilidades especiales, de los que supuestamente dispongo, para convertirme en el puto amo. A mi modesto entender, lo que tiene el hombre de facto, es una larga lista de responsabilidades y que cargas, que se dan por hecho por condicionamiento social, y ahora más que nunca, por obligación solidaria. Si esto es una ventaja, o un privilegio, del que apenas se puede escapar, quiero devolver mis super poderes, porque no me interesan. Los únicos privilegios de los que dispone el hombre, son los que previamente ha podido pagar.

Es más, si existiera la Isla de las Amazonas, me presentaría voluntario para ir allí a desempeñar tareas de asistencia. De asistencia, o de lo que fuera, lo que hiciera falta para encontrar a mujeres así: autosuficientes, luchadoras y responsables de sus propias vidas. Yo quiero una mujer así en mi vida, y si a día de hoy sigo siendo un single diplomado, o un solterón empedernido como se decía antes, es porque este perfil de mujer del que te hablo, es harto difícil de encontrar ¿Quedará alguna o va ser verdad que tendré que naufragar cerca de la Isla de las Amazonas? Ya estoy buscando el mapa.
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