TU PUTA VIDA: UNA PELÍCULA PROTAGONIZADA POR TI MISMO

Nos gusta ser protagonistas, aunque sea solo por un momento. Lo podrás negar, como siempre… pero eso ya sabemos que siempre pasa. En tu película todo está bien planeado, que para eso has escrito tú el guion, te toca el papel principal ¡por supuesto! Pero después pasa lo de siempre, algo pasa que no te esperas y los papeles cambian. Es cuando ella entra por la puerta: la chica. Si en todas las películas hay una, en la tuya también. Pero la de la película es rubia y perfecta, y en la vida real, ni todas son rubias, ni todas responden al argumento como te lo esperas.


Un artículo de Miguel Lázaro
 Un guionista, uno bueno quiero decir, siempre trata de ser impredecible. Es lo mejor para enganchar, que el protagonista tenga una historia, que le pase algo y que a partir de ahí todo se rompa. A mí se me ha roto tantas veces, que por más que escriba, lo que me pide el cuerpo es un final totalmente plano y predecible. ¿Ocurre alguna vez? La respuesta es no.

Claro, que esto es lo que me gustaría en la vida real, pero hasta la vida real es una historia en la cual, no soy ni somos dueños del guion, aunque creamos que sí. En algún momento alguien nos dijo que todo debía salir según un plan, y vamos y nos lo creemos. Nos la pegamos una vez, dos veces, tres veces… Y nos frustramos, porque nunca sale según lo previsto.

Pero lo que pasa, es que la perfección mental nunca o rara vez se mezcla con lo que se te pone por delante. Y entra la rubia, que no es rubia… y gracias. Y o improvisas, o no hay película… porque además estamos grabando en directo. Personalmente, es algo que me rompe los hue**s pero parece que no hay otra forma de disfrutar la realidad.

Y ese es el tema, que si quieres disfrutar un mínimo de aquello que te rodea, incluida la rubia que no es rubia, cuanto más flexible sea uno, mejor que mejor. ¿Qué tienes esquinas que no se doblan? Pues supongo que como todos, pero procura que esas esquinas encierren una cancha lo suficientemente amplia, como para poder jugar, correr y pegar algún que otro salto.

Un pesimista te dirá que la vida es una mierda. Un realista te dirá, que la vida es como es, mientras que un optimista intentará ver siempre una oportunidad. No quiero que te metas en ninguna de estas tres cajas, porque cada una tiene inconvenientes: pero si tienes que elegir una, al menos que sea la más positiva de todas. No porque te lo diga yo, sino porque o eliges ver oportunidades, o nunca habrá una historia que contar… aunque esta sea un puto desastre.

TE JURO QUE ESTO NO ES LO QUE PARECE

Porque además, cuando viene la rubia que no es rubia, no me preguntes por qué… pero viene todo junto y de golpe. Y lo mismo pasa cuando se va, que parece que se va todo corriendo y junto por el desagüe. ¿esto es una maldición o qué? A veces lo parece, pero mientras lo disfrutas todo parece una bendición.

Así es como tendríamos que verlo, y no meterlo todo bajo llave y tratar de ponerle una pegatina de “seguro”, porque en cuanto haces eso ya estás poniendo una fecha de caducidad, a que sigan ocurriendo cosas, que obviamente no están en el guion. Porque si las que tienes en el guion no se terminan por cumplir, en cuanto le pones la pegatina, menos aún.

Te puedo decir que sí o que no, pero no te puedo decir lo que va a pasar mañana.
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