EL VIA CRUCIS DE UN SINGLE ANTE UNA BODA

Llega la temporada de las bodas. Esos actos de violencia social donde te invitan a esa ceremonia de borrachos que es una trampa de la que por una razón u otra no te puedes escapar. Si no es un familiar es el jefe.  O es un amigo no muy cercano pero que ha invitado a todos tus amigos del alma y no te dejan escaquearte.


Un artículo de Daniel Díez
 Ese tiempo donde te viene la tipica persona que conoces de hace tiempo. La típica que no se comía ni un colín, y resulta que por fin ha ligado. Su roto para su descosido. Toma, estas invitado a la boda.

Y no entras en el traje. O el que tienes está ya viejo o pasado de moda. Y los zapatos están muy desgastados. Hay que ir de compras. Y no son 100€, hablamos de mucho más. Por no decir el regalo. Hay que soltar la pasta. O si no, ya se encargan de darte una lista para que elijas algo. Sea como sea, el tema de los regalos y las bodas es un desproposito. Surrealista en la mayor parte de los casos.

Y lo piensas. Lo analizas. Ufff!!! Si es que voy a ir solo… No es un problema. Bueno sí. Porque te lo convierten en un problema. ¿Cuántas veces me van a preguntar que si no tengo novia? ¿Cuántas veces me van a decir que a que espero? Y les miras. Y ves sus vidas de mierda. Ves al novio y a la novia que en realidad no se quieren. Es solo pura desesperación y necesidad. Se han casado al año de conocerse. Llevaban sin follar años. De hecho, en la última década igual follaron cuatro veces. O ni eso. La necesidad es necesidad. Vestirlo de blanco, llamarlo amor, hacerle una ceremonia e institucionalizarlo no cambia una realidad.

Pero te casas. Y ya le puedes decir a todo el mundo que no has fracasado. No como ese que han sentado en la mesa con los niños y la abuela. ¿Quién? Ah, si, se refieren a mi.

Sí, y me hablan de amor…

como les explico que el matrimonio

 es un contrato económico

No tiene nada que ver con el amor.

Y sale el tema de tener familia. Y lo dicen los que están todo el día estresados detrás de sus fieras mal criadas sin un momento para poder tener vida.

Y me dicen que quien cuidará de mi cuando me haga mayor. ¿Pero no hablabamos de amor? Ah, no, que ahora resulta que me he de casar para tener un enfermero. Es un tema de practicidad. Pues a ver como les explico que con lo que me cuido y lo poco que se cuidan los demás, lo más probable es que sea yo el enfermero de todos. Me va a salir caro el “amor”.  Espera, ya les estoy oyendo llamarme egoista.

¿Y si les digo que no quiero tener hijos? Mejor no, porque me saldrán con que cada día hay más mujeres que no quieren tener hijos. Que eso no es un problema hoy en día. Pero que listines son.

¿Y si les digo que no gano mucho dinero? Que con esta posición social la liga de las mujeres más deseables no está a mi alcance. Que tendría que casarme con una fea a la que no querré follarme. No, mejor no, porque me dirán que eso no importa. Como mucho le importa a unas pocas, pero a una que merezca la pena no tendrá eso en cuenta. Las mujeres son todas autosuficientes. No como yo que soy un puto superficial de mierda. Bueno, eso se lo callarán y dejarán el tema para cuando lleguen a casa y me piten lo oidos, mientras lo comentan con condescendencia.

Y llega el momento en el que me doy cuenta que me tomé la pastilla roja. De repente veo como caen en vertical las letras verdes del código fuente. Pobres, hasta que punto viven en una mentira. Y "me obligan" a participar en ella. En ese timo. En la estafa del matrimonio y las mentiras mil veces dichas.

Y es que en realidad no saben nada del amor. Nadie sabe nada del amor, pero te lo cuentan, como si al final se hubieran rendido. Pero rendido ¿por qué? ¿contra quién era la pelea? Al final se encojen de hombros, y te lo explican como algo inevitable. Pues oye, no lo es.

Y en cambio todos dicen organizar su vida en torno al amor, cundo antes han dado un rodeo de justificaciones y miedos. Soy yo el que me niego a vivir con amor por lo visto, porque no me dan miedo ciertas cosas, pero el que se cierra, parece que soy yo. Eso es lo que piensan. Y yo mientras tanto, me río.
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