CUANDO UNA DESCONOCIDA TE LLAMA DE USTED

¿Qué le pongo? ¿Qué quería? Perdone ¿tiene fuego? No, no… tranquilo, iba usted primero… El “perdone” o el “disculpe” cuando llegan a tu vida, lo hacen para quedarse. Da igual que vayas afeitado, estés mejor o peor cuidado, o vestido de manera más o menos informal. Ya está, no hay vuelta atrás. Supongo que el día, en el que alguien me ceda el asiento en el transporte público, tarde o temprano llegará. Todavía lejano, pero llegará.


Un artículo de Miguel Lázaro
 Te ves todos los días igual, pero si te ponen una foto de hace diez años y te miras ahora, compruebas que han cambiado muchas cosas. El cuerpo ya no se recupera mágicamente de un día para otro, tienes que vigilar más lo que comes, mantener un buen aspecto físico requiere más esfuerzo… todo esto es de dominio público; pero ¿has llegado dónde querías llegar? El espejo por sí solo no va a contestar.

Esta es la pregunta que vengo haciéndome últimamente, porque en efecto, yo sí quería llegar a alguna que otra parte: quería encontrar un amor verdadero, quería tener éxito como escritor, quería ascender en mi vida profesional, etc. etc. Supongo que más o menos como todos ¿no? Lo cierto, es que aparte de un cambio en mi físico, natural por otra parte, y unas cuantas canas visibles en mi barba, mi vida más o menos es la misma. Eso… y que ya me hablan de usted, cosa que debo confesar, me repatea las tripas.

La verdad es que no me ha ido mal, no me puedo quejar: llevo la vida que he querido llevar, pero creo que ya empiezo a entender, el por qué muchos hombres cuando llegan a los cuarenta, se compran una moto e intentan cuidarse más, dándole un último coletazo desesperado, a lo que les pueda quedar de juventud desfasada. Como nunca he sentido atractivo ni por las motos, ni por los coches, ni por el dinero… mi cuenta pendiente, la tengo con el amor. Y ahí es cuando se me junta todo. Y no, esto no es Cumbres Borrascosas, no hay un fantasma de la mujer amada en el desván.

Para un casado, es más fácil aceptar su destino hipotecado, ya que no le queda otra que ir tapando con parches, lo que le va saliendo en un camino unidireccional. Él ya tomó su opción, y en función de ello va enfrentándose a una vida en la que la deuda y los problemas diarios, van dándole la pauta: soluciones comunes a problemas comunes. Nada que objetar, pero ni uno solo de estos hombres, está capacitado para darme consejos, porque su realidad es otra diferente a la mía.

LOS SOLTEROS "DE USTED" 

JUEGAN OTRA LIGA

Cuando en teoría tienes más libertad, y digo en teoría, estás bien jodido. No puedes engañar a nadie y decirle “Tranquila, todo va a salir bien” porque sabes, que quien está al otro lado del espejo, eres tú. Y tú a ti mismo, no te puedes mentir, porque en el fondo y en la superficie, conoces tu verdad. No puedes culpar a nadie de lo que te pase o deje de pasar, porque han sido siempre tus opciones. No has tenido que responsabilizarte de nadie, salvo de ti mismo. Y no, querido hipotecado: la culpa no la tiene el banco, porque nadie te obligó a firmar.

Simplemente, te da cuenta que estás jugando otra liga. Y digo darte cuenta, en el mejor de los casos, en los que no acabes tiñéndote las canas, comprando ropa que podríamos tachar de anecdótica, o persiguiendo jovencitas que, por edad, podrían ser tus hijas. La liga que jugamos los solteros, cuando se acercan los cuarenta, es otra. La liga de estar en el mercado tal y como está, sin barreras de protección, y sin excusas que ponerte, para no moverte y vivir. Nosotros, no tenemos ninguna excusa, ni podemos culpar a nadie de nuestras decisiones, porque han sido nuestras.

Puedes estar bien cuidado, tener todo tu dinero para tu disfrute, dedicarle más tiempo a tu trabajo, o a tu ocio y resultar más o menos atractivo… o puedes también, empezar a dar mucho asco, coger rarezas, manías, volverte cascarrabias y no vigilar tus adicciones, si es que las hay. Todo depende de ti realmente, porque si haces algo, lo tienes que hacer por ti. Si no tienes que salvar a nadie, ni responsabilizarte de nadie, tus opciones van a seguir siendo tuyas.

Entonces, es cuando te das cuenta, no como los demás, que quererse a uno mismo, es probablemente el único premio que obtengas. Muchos quieren volver a ser jóvenes, o buscar una mujer más joven, pero… la verdadera razón de lo que llaman la crisis de los cuarenta, no es más que enfrentarse a tus objetivos, sueños y logros, que un día tuviste, y ver los resultados, unos cuantos años después. Es una especie de ¿Qué he hecho con mi vida? Eso sí, preguntado hacia dentro.

Yo prefiero preguntarme menos ¿qué he hecho con mi vida? Porque he llegado donde quería llegar. Y vivirla como Rambo: día a día. Realmente es así. Ahí me han llevado mis opciones, aunque a veces se me olvide. ¿Se te olvida muy a menudo que fuiste tú quien eligió?


Bienvenido a Matrix.
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