¿CÓMO SABER SI ME QUIEREN DE VERDAD?

¿Cuántas mujeres han sido realmente importantes en tu vida ¿Has hecho ese recuento alguna vez? A mí importantes me salen varias, pero solamente por dos de ellas lo hubiera dejado absolutamente todo. Solo dos, sí… y cuando digo todo, digo TODO. Si no lo hice, no es porque no quisiera hacerlo, la realidad es que no tuve oportunidad: no había agua en la piscina para tirarse. Y claro, tirarse de cabeza a una piscina vacía… como que no.

 Un artículo de Miguel Lázaro

 He vivido lo suficiente, para saber dónde están las fronteras entre lo que uno quiere, lo que uno desea, lo que la otra persona quiere y lo que ocurre cuando dos personas se aman. Porque sí, hay fronteras, y una de las primeras cosas con las que los hombres aprendemos a lidiar, desde bien pequeñitos, es con la no-correspondencia, más comúnmente conocida como rechazo.

No hace falta ser muy inteligente, para darse cuenta cuando algo merece la pena y cuando no. Aunque estés enamorado, aunque así lo sientas, en la base de tu cerebro primario, hay una espinita que te dice siempre la respuesta correcta. Lo sabes tú y lo sé yo. Otra cosa diferente, es que le hagamos caso a este Pepito Grillo que nos habla desde nuestro cerebro reptiliano.

Es una pena, porque en la inmensa mayoría de los casos, ni ellas, ni ellos tendrán como compañero o compañera de vida, a su primera opción. Eso también lo saben ellas y lo sé yo. Lo que no me queda muy claro, es si tú eres consciente de esta realidad… o quizás te crees diferente a los demás, especial, o crees realmente que tu caso es distinto.

¿Sabes una cosa? Todos creemos que nuestro caso es distinto, pero es mentira. Y lo sabes, pero te dices eso a ti mismo porque en algún lugar de tu conciencia, albergas la esperanza de que la persona con la que compartes tu vida, en efecto te ama de verdad y lo daría todo por ti. Tampoco quieres cuestionártelo mucho, para no pegarle un serio meneo a tu castillo de naipes, aquello que entiendes como seguridad, porque quizás no sea tal.

Aun así, y siempre con el ánimo de vivir con la verdad por delante, empezando por uno mismo, sometería a todas las parejas a un test implacable. ¿Por qué lo haría? ¿por desestabilizar? ¿por hacer daño? No queridos compañeros y compañeras, lo haría para demostrar que todo lo que se nos impone como bueno y correcto, solamente responde a los intereses de aquellos, que les conviene que seamos unos corderitos pagadores manejables.

EL TEST DE TU AMOR VERDADERO
¿Y en qué consiste? Pondría delante de cada miembro de la pareja, a la persona por la que un día, lo hubieran dejado todo y no tuvieron la oportunidad de hacerlo. Pero además de verdad, sin mesura en las consecuencias de la decisión que ese encuentro derivara. Me parece que tanto en el caso de ella, como el de él, más de uno se iba a llevar una sorpresa, que por otra parte sería más o menos esperable.

Puedes considerarlo un test irresponsable, me da igual. Puedes pensar que es una fantasía, que es algo inviable, que eso jamás podrá hacerse y que es improbable que algo así pudiera llevarse a cabo de una forma realista. Me parece genial que pienses todas esas cosas, porque solamente demuestran la inseguridad en lo que crees que tienes hoy en día, y a la que necesariamente debe colocar barreras de protección, a modo de quitamiedos, para que todo siga funcionando.

El momento podría ser doloroso, pero la cantidad de parejas frustradas en un futuro, antes de tomar semejante decisión de unirse formalmente, se quedaría en un número residual. Quizás ni se llegaran a formar parejas consolidadas si este test existiera de verdad. Y también quizás nos costase menos aceptar lo que somos y lo que queremos, y no habría tanto problema, a la hora de crecer y convivir junto a una persona, sabiendo por cada parte lo que hay, sin depositar en ella toda la carga de nuestra felicidad, o sin llegar a tanto: de nuestro plan de vida. Quizás decir felicidad sea excesivo.

Quizás fuese más fácil así cambiar el modelo que convierte a las parejas hoy en día es máquinas de producción. Quizás fuese también más fácil que los niños aprendieran desde siempre, que los cuentos no existen y que las personas funcionamos de forma muy distinta a cómo se nos impone. Y el último quizás: quizás y solo quizás, cuando se consolidara una pareja, esta sería de verdad.
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