TENER HIJOS POR ENCIMA DE TUS POSIBILIDADES

Puedo ver en las familias actuales, que en muchos casos los niños son los nuevos tiranos. Veo a padres y madres, modificando sus hábitos, su lenguaje, su horario y su conducta, adaptándolos hasta el extremo, para que sus hijos no monten un berrinche. Todo en función de los hijos, cosa que puedo llegar a entender; pero queda claro, que al poner a los hijos en el centro de todo; estos acaban por cobrar un protagonismo tóxico, que les convierte en los tiranos de la familia. Es una programación de conducta peligrosa, para caminar hacia la edad adulta: están creando seres egoístas, cuyo centro ensimismado les mueve solo a absorber atención, recursos y tiempo de quienes les rodean, convirtiéndoles en inútiles e inmaduros, incapaces de realizar una sola tarea por sí mismos, sin vigilancia o supervisión.


Un artículo de Miguel Lázaro
 No se trata de imponer una tiranía ni en las casas ni en las aulas ¿o sí? Pero me da la sensación de que lo que antes se consideraba educación, hoy es políticamente inadmisible, por el mero hecho de que no se puede forzar al niño a que haga o deje de hacer algo si no es “por buenas maneras”. Y si el niño no se comporta como debe, no se le castiga y en el mejor de los casos se le lleva al psicólogo. O se pasa el castigo por el forro, y sigue a la suya hasta que los padres ceden. Y si nadie puede con él, directamente se le da por perdido. Cualquier cosa, menos hacer que el niño se esfuerce por mejorar, porque no se le puede poner recto. Se les trata como a artículos de temporada, solo vale si te sale bueno… pero no lo puedes devolver.

En el extremo opuesto, tenemos el abandono o delegar en cualquiera que pase por allí el cuidado de los hijos. Compruebo día tras día, como se trata también a los niños como mochilas, como si fueran artículos que en cuanto se tiene la oportunidad, se le cuelgan a quien esté dispuesto a asumirlos por tiempo limitado. Ser padre debe ser duro, no digo que no lo sea, más bien es algo que tengo bastante claro, aunque no participe de dicha condición. Pero lo que también tengo claro, es que, si tienes hijos, son tuyos y de nadie más, y debe ser tu obligación no solo mantenerlos, sino educarlos. Si como padre o madre no estás dispuesto a asumir esta realidad, mejor no tengas hijos.

Mejor no tenerlos, a crear monstruos, o a convertir personas en seres carentes de confianza o responsabilidad, reflejo directo de los inconscientes que decidieron engendrarlos. Probablemente quisieron seguir el plan vital, el reloj biológico, tener la foto de familia, o fue una imposición… si ahora los hijos son también producto de consumo, que se quieren tener como motivo de autorrealización, cada una recibe lo que siembra. Si el hijo es el fin último y no una mera consecuencia directa de una relación de pareja, este nacerá ya en condición adulterada. Porque ser padre o madre, puede ser y más hoy en día, un fin puramente egoísta.


ANTES DE SER PADRE O MADRE, 

UN TEST PSICOTÉNICO DE APTITUD

 Hijos dándoles órdenes a sus padres, o hijos rozando el absoluto abandono. Estos son los extremos que veo, delegando prácticamente el 100% de su educación, a alguien que se quiera hacer cargo. Y si bien, nunca sabrás lo que tienes hasta que lo tengas, lo peligroso de esto, es que puede que estés criando a un extraño, al que programen fuera de casa en su pequeña cabecita, cualquier cosa que esté de moda políticamente hablando. No es algo que me tenga que contar nadie, lo veo en la calle, en el trabajo, en amigos que ya son padres, en niños que no responden a figura alguna, si ésta no les reporta una satisfacción.

La incapacidad que existe hoy para criar hijos es absoluta y manifiesta. Sería partidario, de que existieran padres y madres profesionales, no lo digo en broma, que desempeñaran esta labor a tiempo completo. De forma vocacional y remunerada, sin complejos: por el bien de los niños. Personal especializado y con una verdadera vocación de ser padres y madres a tiempo completo. Ya que a día de hoy se delega el cuidado de los hijos, a cualquiera que pase por allí, que al menos si se delega, se haga en alguien que realmente sepa lo que está haciendo. Hablando como niño, quizás seríamos menos, pero saldríamos mejor.


PADRES Y MADRES A TIEMPO COMPLETO

Ser padre y madre a tiempo completo, es algo que ya no se ve. Y más cuando ambos dos tienen que trabajar y el niño o la niña, se convierte en un objeto al que repartirse por horas. Realmente los que nos llamamos adultos, debemos ser tóxicos en mayor o menor medida, porque planteamos un diseño de lo que queremos, y si no lo obtenemos, lo desechamos. Ya no dejamos, o mejor dicho, ya cada vez menos el niño o la niña, tengan su universo propio, separado del adulto. Sí, me refiero a cuando los niños crecían en pandillas y punto. Con sus jerarquías, sus normas, sus juegos, sus amistades y sus peleas… de niños, pero un mundo aparte de la toxicidad del mundo adulto.

Hoy los niños, hacen exactamente lo mismo que los adultos: juegan videojuegos, ven los mismos programas, están enganchados a las rrss y también se retransmiten desde el móvil. No hay diferencias, y si esto es así, hay algo que falla. Les permitimos meterse en un mundo, para el cual no tienen todavía las herramientas necesarias para moverse en él. Si están entretenidos y no molestan ¿verdad? ¿qué más da? Eso es lo que deben pensar los padres y madres cuando llegan cansados del trabajo, con pocas ganas de nada. Si llego yo cansado y no me espera nadie, el que haya tenido una jornada parecida a la mía… y le estén esperando para exprimirle literalmente hablando, vamos… que no me cambio por nadie.

Los tiempos de la pandilla del parque, “a las 21:00 en casa” cuando no teníamos móvil, quedan ya demasiado lejos. Desde luego no es lo que veo hoy en la calle. Si las cosas han cambiado, que han cambiado y mucho, no necesariamente ha de ser para bien. Si alguien quiere ser padre o madre, por encima de sus deseos egoístas de autorrealización, debería pensar antes qué está dispuesto a asumir y cuánto es capaz de dar. Y si bien es cierto, que uno quizás nunca esté preparado al 100% para lo que le venga, sí al menos asumir, que su vida tal y como la conocía, va a cambiar, o mejor dicho, a desaparecer. Un hijo no es un artículo de temporada, eso te lo puedo decir hasta yo.
Publicar un comentario