¿QUÉ PASA CUANDO TE TRANSMITES A TI MISM@?

Mensajes de video que caducan a las 24h: Tienes Facebook Stories, Snapchat, Periscope, los directos de Twitter e Instagram Stories ¿hay alguno más? Seguro que habrá alguno más. Ahora cualquiera puede retransmitirse en directo. Como los streamings de Youtube y Facebook estaban demasiado intervenidos, o demasiado censurados… Todo lo que Google o Facebook tocan, lo convierten en algo seguro y controlado, y por ello, todas estas alternativas que ahora forman este universo Stories… tenían que ocurrir tarde o temprano. La viralidad y la inmediatez, son la nueva gloria. Gloria que como tal es efímera, pero todos la quieren, aunque solo sea un ratito en Omegle.


Un artículo de Miguel Lázaro
 El producto de consumo, no es ya lo que hacemos o lo que decimos: el producto somos nosotros mismos. Y además diré que somos productos de consumo sin memoria, por eso estas transmisiones son fugaces y tienen una caducidad tan rápida. Ante la pobreza de contenidos de un mercado, insustancial, cada vez más centrado en la propagación y menos en el mensaje, solamente nos queda retransmitirnos a nosotros mismos.

Abrimos una ventana para que nos vean, sin saber quién está al otro lado para que nos consuman indiscriminadamente. Con la falsa sensación de intimidad de nuestra casa, de nuestra habitación… así nos sentimos seguros; pero no tenemos ni puta idea, de quién nos está mirando. Cualquiera puede hacerlo, sin restricciones: solamente hace falta el móvil.  ¿Qué te puedes encontrar?

Te puedes encontrar un concierto, una sesión del Parlamento Europeo, dos chavales rusos paseando al perro y fumándose un porro, una fiesta de cumpleaños, una reunión de amigos borrachos, una misa, a dos japonesas con mascarilla cantando caraoke, algún que otro exhibicionista, adolescentes con pose estática de aburrimiento sin decir nada durante minutos, escenas familiares, una retransmisión de un partido de Champions, a una tarotista, un chaval tocando la guitarra, un mitin de Maduro, militares en un descanso, a chicas en la intimidad de su habitación enseñando quizás demasiado… sin conciencia de quien pueda haber al otro lado, gente mostrando sus mascotas y a más de uno y de una, dando una chapa insoportable en cualquier idioma ¡hasta en árabe! De todas formas, hay mucha más casuística, estos eran solo algunos ejemplos. Si había un momento para decir ¡Esto es un SINDIOS! era éste. Tantas versiones como personas.

Si el problema de un mercado cada vez más vacío de contenido, era crear algo realmente nuevo… este problema se ha resulto, creando canales tan sumamente accesibles a cualquiera, que ahora somos nosotros mismos ese contenido. Nos consumimos unos a otros sin medida, y cuando nos cansamos porque nos entra hambre o sueño, desconectamos. O no desconectamos y nos retransmitimos hasta desayunando o en la cama.

TU VIDA EN DIRECTO 

ES EL NUEVO PRODUCTO
Mañana ese streaming habrá caducado y dará igual. Ni te acordarás de lo que has visto, total: habrá alguien que suba otro momento de su vida, y te parecerá entretenido, entre todos los canales, olvidando todo lo anterior. Da la sensación de que está hecho para no pensar, para distraerse con un momento presente y fugaz de la vida de alguien. No requiere ningún esfuerzo por generar calidad, ni coste de producción, solo hay que darle al botón y retransmitir. Puedo hacerlo hasta yo, que soy un neandertal… un neandertal 3.0 pero neandertal, a fin de cuentas.

Quizás se trate de esto: de no pensar, y ya que no hay nada nuevo que ofrecer, que nos consumamos unos a otros. Un mercado inagotable de descerebramiento al mínimo esfuerzo, continuo y constante. Ya nosotros mismos nos entretenemos sin necesidad de que nos vendan un producto nuevo, porque el producto somos nosotros. No requiere concentración, por eso cada vez se lee menos, a la gente le cuesta más centrar la atención y eso se nota en todo. No es una broma, nos estamos convirtiendo en consumidores netos y eso nos hace dependientes, ya que dejamos de crear.

Yo me doy cuenta ¿sabes en qué? Cuanto más conectado estoy, más me cuesta escribir, o más me cuesta contarte algo, que realmente te merezca la pena el tiempo que le dediques a leer. Si me cuesta a mí, que ya tengo la cabeza hecha, a alguien más joven que todavía se esté formando, me puedo imaginar que le quedará de memoria o de capacidad de retener y comprender información, lo mismo que a un tubérculo. De hecho, no sé si ni siquiera llegarás al final de este texto. No te preocupes, ya queda poco.

Si nuestro objetivo es generar un contenido que te haga pensar, y que te aporte elementos que puedas utilizar como herramientas en tu vida diaria, en este mercado del streaming lo tenemos realmente jodido. No es lo que se vende ahora. Como generar algo con calidad es cada vez más complicado, hemos cambiado la calidad por la inmediatez, por la accesibilidad, por la rapidez de propagación, por la viralidad… sin saber qué estamos comunicando, ni a quién le estamos enviando el mensaje. Lo único que parece importar, es que ese tiempo de entretenimiento esté ocupado con algo. Ser un borrego consumidor neto, simplemente es más fácil.
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