RECUERDA: SI NO SON MICROMACHINES... ¡NO SON LOS AUTÉNTICOS!

Algunos ni si quiera habríais nacido, o eráis tan pequeños que ni lo recordaréis: existía un anuncio en los años 90 donde la empresa que luego fue HASBRO, les decía a los niños que, si compraban un coche diminuto, pero no era un MicroMachines, no era el auténtico. En realidad, era solo una estrategia para defender una marca, que no podían mediante patente. Vestido con un mono de taller, una gorra y acompañado por dos niños muy repipis como comparsa, el hombre MicroMachines, les vendía estas miniaturas a los niños y no tan niños. Al más puro estilo vendedor de coches americano, charlatán y casposo hablando a toda velocidad, estos anuncios tuvieron mucho éxito en su época.
 
Un artículo de Daniel Díez

 El slogan era: Y recuerda, si no son MicroMachines no son los auténticos. Léelo despacio en castellano: MicroMachines ¿a qué te suena? A un macho en pequeñito. Curioso, y claro, cuando leo en la prensa que una política ha denunciado por lo penal, a un señor que la había abordado y dado un beso en la boca con mano de por medio y sin consentimiento previo, me ha venido a la mente de nuevo el concepto de micromachismo.

Algo que antes se consideraba una broma de mal gusto, descontextualizada, y que se solucionaba con un vergonzante ¡Que haces gilipollas! Para el gracioso de turno, ahora resulta que es una agresión machista en toda regla, con pena de cárcel. Eso sí, el bofetón podrías llevártelo igual, antes y ahora, o no… pero eso no es una agresión, sino “una respuesta justificada ante la opresión”. No es una broma, es una actitud machista que se construye a través de una educación patriarcal y normalizando los micromachismos. Pero si, por ejemplo, ella te toca el culo intencionadamente, o se te echa encima borracha en público, en una fiesta de empresa, o no mueve un dedo cuando traen la cuenta ¿a eso cómo lo llamamos?

¿Micromachismo? ¿Qué mierda es esta? Pues es un término que se le atribuye a un psiquiatra español y que consiste en (y transcribo literal de la Wikipedia):

Micromachismo: Es una práctica de violencia en la vida cotidiana, que sería tan sutil que pasaría desapercibida pero que reflejaría y perpetuaría las actitudes machistas y la desigualdad de las mujeres respecto a los varones.

Seguimos, os pongo ejemplos para concretar: Distinguir entre señorita y señora, o negarse en redondo a que una mujer te ceda el paso. También sería, dar por hecho que la bebida fuerte para él: por ejemplo, si pides un carajillo y un Margarita. El carajillo se lo sirven al hombre y el Margarita a ella. O utilizar apelativos como guapa, preciosa, reina, etc. O si, por ejemplo, el camarero le lleva la cuenta directamente a él.

Entonces, actitudes que se aprenden por estadística, como siendo camarero, lo mejor es ofrecerle la cerveza al hombre y la coca light a la mujer sin molestar o interrumpir la conversación de los clientes o no darle la cuenta a la mujer por no incomodarle, ceder el paso, etc. Pues todo ello, te convierte en un micromachista. Supuestamente, eres un verdadero violento, cuando resulte que un día, por la razón que sea, una mujer te haga una cobra. Y es que, quizá de regalo, te caiga una denuncia penal.

Ya sea por ensayo y error, ya sea imitando a hombres que les va bien, o simplemente por generosidad, puedes crear situaciones que serían etiquetadas como micromachistas sin saberlo. Ahora te pinto más ejemplos, pero esta vez con su “contra”.

•Si pagas tú y no dejas pagar a medias o directamente a ella: Eres un micromachista. Pero si no lo haces, eres “un rata” o un mezquino.
•Si te ofreces a hacerle un taladro para colgarle un cuadro, eres también un micromachista. Pero si no lo haces, eres un inútil que no vale para nada en casa.
•Si quieres ser un caballero y ceder el paso, o abrirle la puerta del coche, también eres un micromachista. Pero si no lo haces, eres un maleducado y un grosero.

¿Qué hacer? Parece que hagamos lo que hagamos, la vamos a cagar.
 Soy de la opinión de que, a este ritmo, estableciendo la línea de lo que es machista y violento tan cercano a lo que ha sido una actitud social aceptada, y no solo eso: una actitud demandada por las propias mujeres, estamos incitando a que el hombre cambie y sea otro tipo de hombre. Que no estaría mal, si no fuese porque es ingeniería social y verdadera violencia.

Más claro: el hombre tiene que ser lo que él decida ser. No lo que la sociedad decida que tiene que ser. Por supuesto, siempre que se respete a sus semejantes. Pero por respeto, no se debe entender, el estar intentando no herir las sensibilidades ajenas. No debe de ser problema mío si te ofende que sea cristiano, musulmán, del Barça o del Madrid.

Pues ahora, se está intentando crear un nuevo hombre. Supuestamente un hombre no machista y sin actitudes micromachistas. Pero resulta, que ese modelo de hombre no gusta a muchas mujeres. Suele ser el prototipo de hombre que ellas encajonan directamente como amigo, precisamente por cumplir a demanda el comportamiento, y al que no conciben como compañero sexual. En cambio, hay hombres más varoniles, pero también con actitudes más autoritarias y de liderazgo clásico, que son vistos más sexuales y atractivos.

Mujeres que quieren sentirse protegidas, cuidadas y mimadas. Y para ello, para satisfacer esas exigencias, el hombre tiene que bordear y andar al límite de lo que son conductas tachadas de micromachistas o por qué no, directamente sobrepasar el comportamiento que llamaríamos política y socialmente aceptable. Vamos que, si quieres dar a “tu cliente” un buen servicio, has de ser un poco transgresor de las reglas políticamente correctas y casi impuestas por la sociedad.

Y claro, viendo como se está poniendo el tema, quizá te estés arriesgando a que tu actitud llamémosla valiente, o auténtica y echada para adelante, por simplemente seguir tus propios valores, sea tipificada como agresión y te caiga un puro. Ya no podrás besar a una mujer sin pedirle permiso. Aunque la mayoría considere innecesario ese consentimiento explícito. Y si lo verbalizas, se te tache de inseguro, cobarde y precisamente por ello, poco fiable para una relación.

OLVIDA MODELOS IMPUESTOS ARTIFICIALES: 

SÉ TÚ MISMO, SÉ AUTÉNTICO.

Y si no eres auténtico y te conviertes en un monigote manejado por los hijos de lo políticamente correcto, aparte de ser menos libre, serás un pelele. Y un pelele no gusta. Un pelele es despreciable porque no dará jamás una respuesta necesaria a un problema real o conflicto, porque siempre estará esperando que haya alguien que le diga cuándo, cómo y por qué lo tiene que hacer. Y tú quieres ser concebido como un hombre sexual ¿no? Pues bienvenido al lado oscuro. Se avecinan tiempos difíciles.
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