BILL MURRAY TE DESEA FELICES FIESTAS

La batalla perdida por concienciar al público sobre lo auténtico, en efecto está perdida. La gente básicamente no hace lo que quiere, si no lo que puede. Aunque crees que eres libre de elegir, lo harás siempre dentro del menú que te presentan, dentro de una relación calidad/precio que no siempre está a tu alcance.  ¿Te das cuenta? Pasan los años, las décadas y los siglos… sí, también los siglos: desde noviembre a primeros de enero y enlazando con las rebajas, se nos disfraza de forma implacable consumir más que el resto del año, bajo una máscara de moral judeo-cristiana. Si quieres seguir siendo un borrego, no sigas leyendo. Recuerda: es tu opción.
 
Un artículo de Miguel Lázaro

 Eres libre de celebrar lo que quieras, esa es tu opción: aunque traten de impedírtelo, de censurártelo, aunque te quieran cambiar el nombre de la fiesta, aunque traten de borrar su significado con máscaras políticamente correctas. Si lo sientes, hazlo. También eres libre de no celebrarlo, es tu opción: aunque se te señale como bicho raro, aunque te obvien socialmente por ello, aunque seas el raro o rara de la familia, de la oficina, o de tu grupo de amigos por ello, aunque la condescendencia generalizada te tache de alternativo. Igual te digo, que no lo hagas si así lo sientes, pero siempre has de ser tú el que decida.

TU MUJER TE REPROCHA A DIARIO QUE NO SEAS RYAN GOSLING

Quizás más de una vez te hayas preguntado qué has podido hacer mal, o por qué ella se enfada por nada, o te haya reprochado un rosario de carencias a la velocidad de una metralleta, sin saber muy bien el por qué. Posteriormente hayas intentado compensar de alguna forma su malestar, o darle en la medida de tus posibilidades aquello que te estuviera reclamando ¿resultado? Ella toma carrerilla y el reproche recobra unas dimensiones que hasta ahora desconocías. Tranquilo, no depende de ti: simplemente no eres Ryan Goslin.

Un artículo de Daniel Díez

 Tu mujer está contigo, porque no puede estar con otro mejor, ya lo hemos dicho muchas veces. Si tu mujer hubiese podido estar con Ryan Gosling (por ejemplo) no estaría contigo. Todos tenemos prioridades. Y al final, estamos con el mejor de todos los que nos hacen caso. O con el primero que lo hace. Sea como sea, imagínate esta escena:

¿A QUÉ ALTURA HAS DEJADO TU LISTÓN?

Somos productos de mercado: puedes llamarlo de una forma más o menos amable, pero de cara a las relaciones y al intercambio necesario, que se ha de dar entre personas para que exista una relación, no podemos separarnos de la idea de mercado. Se nos evalúa por lo que somos capaces de dar, de comprar, de adquirir, de suministrar, de proveer, etc. como mínimo. Después lo que brille tu escaparate, hará que te vaya mejor o peor.
 
Un artículo de Daniel Díez

 La vida hay dos formas de vivirla: en compañía o solo. Cuando decimos en pareja, hablamos de vivir bajo el mismo techo, aunque pueden existir mil variantes. También puedes vivir solo y tener “amigas” con las que pasar tu tiempo. O no tenerlas. Este último caso, a quien le toque, ya sea porque no ha habido forma o por elección propia, es visto normalmente como un estado no deseado sólo para perdedores.

EL TECHO DE CRISTAL DEL HOMBRE ACTUAL

Si existe un momento concreto en el que llega la madurez, debe ser aquel en el que uno por fin deja de culpar al resto del universo, de todo lo que le pasa. Como ninguna vida es exactamente igual a otra, este momento para algunas y algunos, quizás nunca llegue. Quizás a algunos este momento les llegue demasiado pronto, o demasiado tarde, o nunca. Pero si llega, podremos decir que hemos madurado al menos en parte.

 De pequeños todos queremos ser algo en la vida, pero no nos remontaremos a la infancia. Al menos hoy no. Pero entre el “de mayor quiero ser…” hasta el pago de tu última factura, han debido pasar algunas cosas que te hayan hecho llegar a donde querías, o que al menos parezca que lo hayan impedido. Quizás estos hitos se hayan dado más en uno mismo, que el resto del mundo que nos rodea, a efectos de lo que el éxito o la gloria se refieren.