PATRIARCADO: ASÍ LO LLAMAN CUANDO LES CONVIENE

Estoy seguro de que habrás escuchado más de una vez, que estamos en una sociedad patriarcal, machista y demás. Vamos a ver de qué nos están hablando. Un artículo de Daniel Díez

 El patriarcado. Es un término que lo empecé a escuchar ya de bastante mayor. En mis años mozos existía el machismo. Ahora, hemos añadido a nuestro vocabulario este nuevo concepto. Pero, ¿Qué es el patriarcado? Si vamos a la Wikipedia podemos leer varias definiciones. Para resumir, diremos que es “…  una situación de distribución desigual del poder entre hombres y mujeres en la que los varones tienen preeminencia en uno o varios aspectos…”

Vale, entonces, hablamos de que el hombre de diversas formas ejerce un poder (que supuestamente tiene) en detrimento de un menor poder por parte de la mujer. Así que de diversas formas, parece ser que la mujer está subyugada al varón y este, en su “poder superior”, lo ejerce para discriminar y tener sometida a la mujer en uno o varios aspectos.

¿Es verdad esto? De momento no voy a entrar al trapo, porque aunque no es ilegal decir tu opinión, al ritmo al que vamos, igual dentro de unos años, una opinión que no guste al lobbie de turno, podría meterme en problemas. Porque si no lo sabes, la población a través de sus distintos lobbies, solicita a los políticos cada vez más, leyes en contra de la libertad de las personas.


PERO A VER, MINDUNDI ¿CUÁNTO GANAS?

 Pero sí voy a exponer un caso que tiene que ver con todo esto: Le pregunté a un amigo. ¿Si te diesen a elegir entre estas dos opciones cuál elegirías?

Opción 1: Trabajar 6 horas al día por 800€ netos al mes.
Opción 2: Trabajar 11 horas al día por 1700€.

Vale, ninguna de las dos cifras pueden parecer nada del otro mundo. Pero aquí donde vivo, cobrar 800€ es lo que cobra cualquier trabajador que se incorpore al mundo laboral. La crisis y el nivel de vida de esta ciudad han creado este monstruo.

Por lo tanto, podríamos decir, que en mi ciudad cobrar 1700€ netos está bastante por encima de lo que podrá aspirar un recién licenciado. O cualquiera si lo pienso. Eso sí, 11 horas del curro al día se alejan de lo que nos gustaría a cualquiera. ¿Y tú? ¿Qué preferirías? Imagínate que no tuvieses otra elección. Que es eso o no trabajar. Que no hay más opciones para ti ni ahora ni en el futuro.

Yo puedo pensar que igual prefiero los 1700€ al mes. Que trabajo 10 años con ese sueldo mientras ahorro la mitad del salario y 10 años después, con todo lo ahorrado y bien invertido gracias al interés compuesto, no tendría que preocuparme mucho más de no llegar a fin de mes.

Vale. Pero sobre todo entiendo que si cobro 800€ andaré justito todos los meses. Y lo que es peor, que el nivel de mujeres a las que voy a aspirar no van a ser de la liga superior. O sea, que las tías buenas me van a mirar así por encima del hombro, van a decir “muy mono… pero no” y me van a escupir a la cara. Vale, exagero un poco, pero me entiendes.

Al menos eso es lo que piensa un porcentaje muy alto de hombres. Mi amigo eligió cobrar los 800€. Está casado. Siempre ha cobrado poco dinero. Su mujer es de perfil bajo en lo que se refiere a su “valor de mercado”. Y trabaja en un trabajo de baja cualificación. Sus hobbies son jugar la partida en el bar. No tiene hobbies caros ni vicios. Y lo más importante: Jamás ha pensado que su mujer le pueda dejar por ser pobre. O piensa que puede ser posible, pero le da igual. Y jamás ha aspirado a una mujer de fuera de su liga. Le venía bien estar con una y se quedó con la primera que le hizo caso.

En contrapunto a esto, tenemos a todos estos hombres que se compran un coche caro, que necesitan presumir de poder adquisitivo y status. El móvil más caro, aunque no lo utilicen y así con todo. El coche más potente y bonito, aunque sea para solo ir al centro comercial, etc. Eso te obliga a ser ambicioso. A tener un trabajo bueno, a trabajar muchas horas, o con estrés. O a romperte la espalda y las manos. O a matarte a estudiar. O a estudiar y trabajar a la vez.


EL PODER ADQUISITIVO DEL VARÓN SIGUE

 SIENDO BARRA DE CORTE

 ¿Y si cobrando poco dinero pudieses tener una vida feliz y estar con una mujer estupenda y guapa? Pues lo primero es posible. Y ahora imagínate que lo segundo también fuese posible. ¿Las personas que se compran esos cochazos lo harían? ¿Trabajarían tantas horas? ¿Harían esos esfuerzos?

El patriarcado, si lo queremos llamar así, establece un marco de juego donde si eres hombre, has de ser un proveedor. Has de “triunfar” y luego, lo mejor de la sociedad te vendrá dado. Y con lo mejor de la sociedad también me refiero a las mujeres más deseadas.

Ellas supuestamente son esclavizadas por una dictadura de la imagen, que las impide comer chocolate y bollos y las obliga a estar siempre guapas. Bueno, muchos expertos dicen que una mujer sana es una mujer bella. O sea, que el cuerpo femenino, si está sano es atractivo para el hombre. Y lo argumentan con teorías sociobiológicas. Y seguramente tengan razón. Las chicas de mi gimnasio que levantan pesas y corren más de 5 minutos sin echar los higadillos están bastante más buenorras que las que consumen azúcar en el quiosco de abajo. Y les sienta mejor la ropa. O sea, que creo que, en su caso, su dictadura de la imagen no es tan dura como la dictadura del éxito y ambición que se le impone al hombre.

Vanesa Vallejo, una escritora latinoamericana, fue baneada en Facebook por decir que las mujeres se quejaban mucho más que los hombres. Que estos se dedicaban a sus cosas y no lloraban tanto. El aluvión de denuncias por parte de mujeres enfadadas, hizo que los mecanismos automáticos de Facebook le baneasen la cuenta. Pero tiene razón. Y el lobbie feminista, con esas actitudes da miedo.

Una de las cosas por las que el hombre no llora tanto es porque es tachado de blando. Y ser tachado de blando es como ser tachado de pobre. Y ser pobre en el hombre, es como ser una mujer obesa en mujer. Tu vida sexual estará condenada. Esto es machismo.


¿Lo llamamos imposición patriarcal

 también

Cuando alguien se queje del patriarcado le puedes decir de mi parte que quiero ser pobre y poder competir en igualdad de condiciones por el “amor” de cualquier mujer.  Que no quiero matarme a trabajar ni tener que ser ambicioso a nivel laboral y económico si quiero tener la vida sexual que deseo. Que quiero competir con otros hombres por valores humanos universales. Que no quiero ser actor o músico para ganarme sus suspiros. Que no quiero tener que comprar una casa grande en buena zona e hipotecarme de por vida. Que quiero poder llorar sin que me metan en la zona amigos. Que yo también quiero cosas que exigen un cambio importante en ellas. Un cambio que no veo que estén dispuestas a hacer.

¿Entonces? Que yo también estoy de acuerdo con abolir este marco de relaciones. Porque igual resulta, que este patriarcado al que más perjudica es al varón.
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