SAN JOSÉ: CONTIGO EMPEZÓ TODO


 Si lo piensas un poco, José, el bíblico carpintero esposo de María y padre putativo de Jesús de Nazaret, dejó bien claro cuál era el papel del hombre en la familia. En resumen, bien podría ser: calla, créetelo, paga y arrea. Digamos que si ese es el concepto mediante el cual, se establecen las bases de la familia y el matrimonio católico, por mi parte ahí se va a quedar por los siglos de los siglos, amén. Y es que veo que si la familia cristiana, tiene en sus bases ese concepto y ese rol para el varón, se demuestra que ya desde San José estamos jodidos… y a pecho descubierto. Míralos como se revuelven, no les gusta nada lo que digo.

Por cierto, que lo mismo se aplica a la familia no cristiana, porque el contrato civil no deja de ser paralelo en derechos y en muchas ocasiones simultáneo. El régimen jurídico que se le aplica es similar. Así que si no eres católico y respirabas creyéndote exonerado, vas de culo tío. Estás haciendo el tonto, pero en versión civil. No entiendo tanta guerra por las convalidaciones del matrimonio en sus modalidades civiles y opciones, porque el que firma, pringa. Perdón, si eres varón, pringas.

Ese es el modelo que se les ha impuesto a los padres: un proveedor que todo lo cree, todo lo aguanta y además, poco más se le menciona en las escrituras… ¡como hoy en día vamos! Ser padre, es ser el último de la casa en derechos. No tienes ni espacio. Curiosamente, esto de no tener espacio propio, es algo en lo que coinciden todos los que alguna vez me han compartido su experiencia como padres. Tienes poco margen de maniobra la verdad, tu último acto de libertad fue decir “sí quiero” y echar una firmita. Ahí lo gastaste todo, lo que te quedaba y desde entonces, capeas temporales y lo que venga: no es que lo considere heroico, es que no te queda otra, por más romántico que quieras pintar el cuadro.

No es que me crea más listo que tú, ni más guapo, ni más inteligente… tengo esclavitudes también, pero son otras y que tú también compartes: tengo que pagar mis facturas como todo el mundo, no soy más “guay”. No disfruto con esto, solamente pienso en voz alta, porque me temo que pocos hombres se plantean cual es el verdadero papel que van a desempeñar en su vida, a partir de cierto momento del que toman una opción.


JOSÉ EL PRIMER “PEPE” O PADRE PUTATIVO

Claro, tú como padre siempre me podrás hablar de la herencia que dejas en el mundo, aunque en ese caso la última palabra la tiene su madre, que es la que sabe con certeza, de dónde viene lo que ha llevado dentro. Así que ni eso te pertenece para adueñártelo. Sinceramente, no entiendo por qué las feministas arremeten tanto contra la Iglesia Católica, cuando lo que han hecho ha sido copiarle el modelo de gestión, siendo una gran parte de su ideología en referencia al papel de la mujer, en el mundo y en la familia, que parece calcada. De hecho, si en la Iglesia, el ministerio al que solo tienen acceso los hombres por dogma, fuese también ocupado por la mujer, nos daríamos cuenta de que el papel del hombre en esta institución, quedaría relegado a una minoría abrumadora en número de vocaciones. Tiempo al tiempo ¿lo veremos?

Es más, el modelo de adoctrinamiento feminista, es bastante más agresivo que el católico, porque se encuentra institucionalizado, frente a este último, que queda siempre puesto en entredicho, cosa que le resta mucha popularidad o credibilidad cuando se dice en voz alta. En cambio, si escuchas a una feminista decir, que la mujer es el centro de la familia, nadie se escandaliza. Pues oiga, esa idea es profundamente católica ¿no lo sabías? Vamos, que San José pintó nada o muy poco, se limitó a pagar facturas, y a hacer muebles hasta que le dio la vida… y nunca más se supo. La que subió a los cielos, la que aparece más veces en las escrituras y a la que también se reza, es a María.

No creo que como hombre, estés acostumbrado a escuchar que deberías vivir para ti y después ya veremos… creo que se te anima más a pagar, a entregar, a consumir, a poner tu capital y tu esfuerzo en función de siga girando la rueda. Porque la realidad es, que si el hombre no hace esa renuncia, el sistema deja de funcionar. Desde luego, cuando pintaron a San José y su rol marcando la norma, dejaron muy claro cuál sería el papel de un padre según el modelo cristiano. Si ese modelo lo hacemos extensible al contrato civil, el mercado queda prácticamente cubierto en su totalidad, salvando otras opciones y realidades.

Cada vez que un hombre hinca la rodilla y cede, la rueda avanza un palmo más y la maquinaria sigue girando ¿hasta cuándo? Socialmente, es algo que se da por hecho en los ámbitos profesional y familiar. Biológicamente no es así, pero como seguimos siendo animales que andan en dos patas, algo debe quedar en nuestra esencia, que de vez en cuando nos recuerde de dónde venimos, aunque no le hagamos mucho caso. La responsabilidad no la aprenden los animales, es algo que elegimos ser o no ser, loS que decimos tener algo de raciocinio por encima de las bestias. Entonces la pregunta quizás sea ¿eliges ser responsable?
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