¿LEGADO? ¿QUÉ LEGADO?

 
 Alguna vez en algún lugar, un padre ya cansado después de una vida de trabajo, debió decirle a su hijo, probablemente el mayor, aquello de: Hijo, algún día todo esto será tuyo. Y suena muy antiguo ¿verdad? No sé si estas cosas se seguirán diciendo hoy en día. Mis padres cuando ya no estén, no me dejarán nada. Si alguna vez soy padre, me temo que a mis hijos podría dejarles lo que me quedara en el banco y poco más. Si no tienes nada, no puedes dejar nada.

A veces lo pienso, no sé si alguien aceptará mi “legado intelectual”. Lo entrecomillo, si es que puede llamarse así. Igual cuando me muera, todo lo mío pasa a ser un éxito… o igual todo desaparece, sin importarle absolutamente a nadie. No tengo ni idea, pero el mundo seguirá girando igual, eso seguro.

¿Y QUÉ PINTAN ELLAS EN ESTA HISTORIA?
 Hoy me voy a confesar: Una de las cosas que digo, solo y cuando ya me siento en confianza suficiente para abrirme, ante una mujer que realmente puede significar algo para mí, es mi verdad: yo no quiero tener nada, al mundo vine desnudo y así me pienso ir. Lo que pueda ir guardando, es para llevar una vida digna, pero insuficiente para acumularlo y ponerle nombre. Aunque quisiera hacerlo, al fruto de mi trabajo, no puedo llamarlo fortuna.

Conforme van pasando los años, me doy cuenta hasta cuánto están apegadas en cierta medida a esa parte material de la relación, las que han sido mis compañeras sentimentales. Vamos, que esa forma de ver la vida “tan mía”, no me la aguanta ninguna mucho tiempo. Y o se van, porque terminan cansándose de pelear para que cambie, o desaparezco yo, porque igual me lo huelo o me lo plantan en plan ultimátum, y no quiero hacerle perder el tiempo a nadie.

¿Y QUÉ PASA SI SIMPLEMENTE DICES “NO”?

Por eso lo digo siempre al principio, dejo las cosas claras: algunas se lo toman como un reto a batir, otras me siguen la corriente y avanzan pretendiendo que cambie, otras lo oyen y no se lo creen hasta que comprueban que es verdad, otras al oírlo se van, porque me conocen y saben que lo que yo digo, lo cumplo. El caso, es que el punto de ruptura que se pone sobre la mesa es ese.

¿Garantías? A veces me dan ganas de regalar una caja fuerte, con la palabra GARANTÍA grabada, para que se entretengan abriéndola y metiendo coas que les gusten, o que consideren valiosas. Parece que con la palabra dada y los hechos consumados, no ha sido suficiente hasta hoy. Cuando estoy con alguien, lo comparto todo y ni mido, ni escatimo. Pero esa caja fuerte llamada GARANTÍA, parece pesar más. Tanto para mujeres con un poder adquisitivo mayor, menor o similar al mío, eso ha dado igual.

SI NO TRANSIGES, NO HAY RELACIÓN
Tengo un buen amigo, cuyo nombre no diré porque no creo que le guste si lo hago, que ayer mismo me decía: Tienes que transigir, transigir y transigir… con las mujeres, es así. Pues hombre, qué quieres que te diga… yo no le he pedido a ninguna que cambie, no entiendo por qué tendría que hacerlo yo. Supongo que para ellas, es más fácil encontrar a otro que si transija y que ceda, que seguir picando sobre roca, con un tenedor para postres. ¿Y sabes qué? No pasa nada.
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