EL DILEMA DE LA PRISIONERA, por DANIEL DÍEZ

¿Sabéis algo de teoría de juegos? Bueno, no os voy a dar la chapa sobre la temática porque no es a donde quiero ir. Pero sí os voy a plantear un dilema muy similar a los que se plantean en la teoría de juegos.  Lo voy a llamar:

El dilema de la prisionera
 ¿Qué es el amor? La gente utiliza dicho termino para muchas cosas.  ¿Hay grados en el amor? ¿Todos los tipos de amor son iguales? ¿Existe eso del “amor de tu vida”? ¿A quién quieres más, a tu perro o a tu madre? Qué preguntas más raras hago ¿No? Bueno. Ya verás a donde quiero llegar.

Imagínate, estás con tu madre en el centro comercial. Estás hasta los huevos porque lo que menos te apetece es tener que entrar en todas las tiendas a ver si necesitas algo. Eres un hombre, si lo necesitas vas a donde lo tienen y lo compras. Pero no vas buscando “necesitar”. Espera… pasa algo ¿suenan como petardos? Ostras no, son varios hombres encapuchados y armados. Y así, como que no quiere la cosa, terminas maniatado y metido en un cuarto que por el mobiliario parece una oficina.

Resulta que a tu madre más de lo mismo. En otra oficina ella sola con su secuestrador. Y también resulta que como han llegado los cuerpos especiales, deciden que han de cargarse a alguien como señal de que van en serio. Y le preguntan a tu madre: Elige, tu hijo o tú. A nosotros nos da igual. Además, si eliges a tu hijo, nadie sabrá que te hicimos elegir. Así que te lo ponemos fácil. ¿Qué elegiría tu madre? Casi seguro que conozco la respuesta. Y tú la sabes también. Tu madre elegiría que la maten a ella y que te dejen vivir a ti.

Ahora imagínate de nuevo en el centro comercial. Pero no vas con tu madre. Vas con el amor de tu vida. Cuando me refiero al amor de tu vida me refiero a aquella que se fue a vivir al extranjero y te partió el corazón. O quizá me refiero a aquella rubita del verano del 92.  Lo que sea. Tu imagínate al amor de tu vida. Y os capturan y os meten por separado en unas oficinas con vuestros captores. Y te hacen elegir. Ella o tú. Van a matar a uno de los dos y te dejan elegir. Además, sabes que nadie sabrá nunca que te hicieron tomar una decisión. ¿Qué elegirías? Espera, no me lo digas. Solo piénsalo.

Vale. Ahora imagínate lo contrario. Estas con tu esposa, o con tu novia. Si no la tienes, cosa más que normal si estás leyendo este blog, imagínate que tu parienta es cualquiera de las chicas que te gustan. Vale, ahora, una vez con ella en mente, imagínate que, en vez de preguntarte a ti, se lo preguntan a ella. ¿Qué crees que elegiría ella? Piénsalo bien. No me lo digas. No lo necesito saber. Bueno, no lo necesito saber porque ya lo sé. ¿Y si a tu novia le hacen elegir entre su perro o tú? Nadie sabrá que tuvo que elegir. Pero ojo, no des nada por sentado. Ni si quiera si se trata entre un perro o tú. Suena jodido ¿verdad? Es que lo es.

¿POR QUÉ ELLA DECIDIÓ SER TU NOVIA?

 Tu novia o tu futura esposa ¿Por qué te elegiría a ti y no a otro? Quizá si se lo preguntas te lo pueda decir. Pero también quizá no te cuente la verdad. O toda la verdad. Que en su discurso omita muchos factores que tiene en cuenta a la hora de elegir a un hombre y que ella ve como irrenunciables. Pero que por suerte tú los cumples.

Dicho de otra forma: Imagínate que llegas un día cualquiera a casa y le dices que no te apetece trabajar más. Que estás hasta los huevos de currar tantas horas para pagar facturas, y que prefieres vivir en la casa del pueblo que te dejaron tus padres… que quieres comprar unas gallinas, trabajar en la huerta para comer lo producido, y tirar con los 400€ que te da el estado como ayuda. ¿Qué te diría? ¿O que haría si lo hicieses?

Si cuando os conocisteis hubieses sido pobre, o tuvieses una profesión poco “cool” como por ejemplo barrendero: con todos mis respetos para los barrenderos, que hacen un trabajo imprescindible y en horarios asesinos. No es culpa mía que la gente vea más cool dar patadas a un balón o cantar canciones. Pero si cuando os conocisteis hubieses sido barrendero ¿Te hubiera seguido eligiendo a ti y no a otro?

Antes que tú, tu pareja tuvo amores. Quizá hombres con los que se acostó y pasaron de ella. Hombres que ni si quiera se acostaron con ella porque ella no quiso, o que pasaron de ella cuando ella se enamoró. Ella estaba loca por ellos y nunca pudo ser. Pero de haber podido ser, no estaría contigo. Porque jamás fuiste su primera opción. La vida es así, no pasa nada. Nos pasa a todos. Al igual que mi primera opción siempre será un ángel de Victoria Secret, puestos a elegir. No me juzgues, por decir en voz alta un deseo, al igual que ellas. Y si no es así, que levante la mano, la mujer que se comporte como una ONG con su pareja o aspirantes.

Con esto quiero decir, que de todo lo que tenía a su disposición, fuiste su mejor opción y por eso te eligió. Pero en otras circunstancias, por ejemplo, que fueses más bajito, más pobre, menos popular, etc. ¿Aun así serías el elegido? Y si ella cuando os conocisteis hubiese pesado 40 kg más ¿Hubiera sido la elegida por tu parte? ¿Te das cuenta que la belleza como persona, la simpatía y la bondad son elementos que quizá pesen menos de lo que creíamos?

Todos tenemos un listón, unos criterios de elección o una nota de corte. Y dicho nivel está donde nos podemos permitir. Si lo subimos mucho solo tendremos rechazo. Si lo bajamos demasiado, podremos tener arrepentimiento por elegir demasiado rápido.

Vale. Y una vez que ya tenemos pareja. ¿Para que la tienes? ¿Para tener sexo? ¿Para tener hijos? ¿Para qué te cuiden de mayor si enfermas? ¿Para tener amor? Quizá lo importante no sea para que la quieres si no, cuanto te cuesta. Porque tu mujer, aunque no lo sepas, para estar contigo pone unas condiciones que seguramente jamás ha verbalizado. Por eso la pregunta que te hice sobre qué pasaría si dejas el trabajo y decides vivir una vida humilde. ¿Te abandonaría?

EFECTOS SECUNDARIOS DEL “AMOR”

 ¿Tienes la vida que tenías de soltero? ¿Puedes hacer todo lo que quieres? ¿Gastar todo tu sueldo como cuando tenías 27 años? ¿Puedes viajar todo lo que quieres? ¿Salir con los colegas siempre que deseas? ¿Puedes continuar con los hobbies que tenías hace años? Etc. etc. ¿Ves? La vida en pareja te cuesta cosas. Y si no estás dispuesto a renunciar a tu tiempo y pasiones, quizá tu mujer o novia te mande al carajo. Te dirá que tienes que “madurar”.

Una vida en pareja tiene su precio. Lo que recibes es a cambio de algo y de renunciar a cosas que antes te hacían feliz. Y quizá los que tienen pareja son menos felices que antes de tenerla. A muchos les pasa. Que con pareja no son tan felices que cuando eran solteros. Al menos después de varios años de vida arrejuntada. Yo soy de la opinión que esto es así en casi todos los casos. Aunque luego la gente, cuando tiene que hablar de ello mienta como políticos y te digan que casados son “súper felices”. Pero luego si te pasas por un centro comercial y observas las caras del personal solo verás divertirse a los jóvenes.

Si estando con novia te devalúas, como por ejemplo irte al paro, o el ejemplo que te puse de dejar el trabajo e irte al pueblo, el tema de pareja entrará en una nueva modalidad. Será el equivalente al modo difícil de un videojuego. Si el valor de mercado de tu pareja es aun alto o ella puede con relativa facilidad rehacer su vida sin ti, las probabilidades de que discutas mucho con ella y que termine dejándote son muy altas. En cambio, si su valor de mercado baja drásticamente y/o tienes la “suerte” de que ella es muy dependiente psicológicamente de ti, el tema no se te pondrá tan difícil.

Y si aún no tienes pareja, pero quieres tenerla, olvídate. Si tu valor de mercado baja, más te vale que bajes muchísimo el listón o no te comerás un rosco. Y tu valor de mercado dejando el trabajo baja sí o sí. ¿Te acuerdas de esas noticias que salieron en los periódicos hace unos años donde en una encuesta el 85% de las mujeres decían que no saldrían con un hombre en paro? Pues eso. Y una vez llegados aquí. Repetimos la pregunta de más arriba. La del secuestrador que hace elegir a tu novia entre ella o tú. ¿A quién elegiría tu novia en caso de que el tema fuese a vida o muerte? ¿y si fuese ya tu esposa? ¿Y tú? ¿Estarías dispuesto a morir por ella?

Imaginémonos que crees que ella elegiría salvar su pellejo y que te ejecuten a ti: Chaval, te insto a pensar si no estarás “pagando” demasiado por algo que no vale tanto. Ósea, que quizá debas de plantearte las cosas de otra forma. Sobre todo, el tema de las renuncias. Igual estás renunciando a demasiadas cosas por algo que no lo vale. Y ya no digamos si ella prefiriese salvar a su perro a costa de tu cabeza. Y hazme caso que el tema parece una tontería, pero nos sorprenderíamos si se diesen casos reales.

Vale. Ahora imaginémonos la pregunta al revés. Si te hiciesen la cuestión a ti y también elegirías salvar tu pellejo a costa del de ella. Esto Significaría que ella no vale tanto para ti como tú vida. Entonces ¿A cuánto deberías renunciar por algo que no valoras tanto como tu vida? Piénsalo. Te lo dejo de deberes.

En el caso contrario. Si eliges que se salve ella. Esto significa que ella vale mucho para ti. Te felicito por tener a tu lado a una mujer digna de ser amada de tal manera.  Pero…  ¿Cuánto vales tú para ella? Espero que pienses que ella haría lo mismo por ti. Si no, igual eres pelín pardillo y vives en una burbuja de enamoramiento de la que uno suele salir trasquilado.

EL DILEMA PARA LOS SOLTEROS

Si estás soltero, quizá deberías pensar en la vida que te hace feliz. Y jamás renunciar a ella. No ceder ni un ápice. Y si luego aparece una mujer que quiere recorrer junto a ti el camino, tendrás a la mujer que has de tener. Pero te recomiendo que dejes de ser un producto de mercado. Deja de competir y de esforzarte por aparentar o tener éxito de cara a la galería. Piensa en ti. Sobre todo, si esa vida no te hace plenamente feliz. Huye de trabajar por ser buen partido. De ofrecer la luna a cambio de ser el elegido. De vivir para tu objeto de amor. Porque tu mujer sí dará la vida por algo tuyo: será solamente por tus hijos, por sus hijos. Yo no apostaría a que la de por ti. Cuando en cambio, todos los días de tu vida estarán alineados para hacerla feliz. Y quizá (o seguramente) a costa de minar un poco tu felicidad con renuncias o con más trabajo del que te gustaría.

O aceptando un trabajo que odias porque necesitas cierta cantidad de ingresos mensuales. Porque quizá serías mucho más feliz trabajando por menos sueldo, pero en algo que te guste. Pero mantienes el que tienes porque te has metido en gastos que quizá no tendrías de estar soltero y sin ganas de andar con mujeres. Y yo no digo que ellas no puedan ayudarte a ser feliz. E incluso que se esfuercen en ello. Pero igual no lo hace por ti, si no por ella. Por trabajar por la vida en pareja que siempre tuvieron en mente. Por darlo todo por la pareja y por la vida que decidió tener contigo. Pero quizá ese ideal de pareja sea lo principal. Y si te lo cargas siendo de golpe pobre, o decidiendo hacerte pastor de ovejas, quizá se busque ese sueño de vida en pareja con otro.

Así que sé feliz. Cueste lo que cueste. Como si dejas el trabajo. Como si es saliendo todos los findes con los amigos. Como si es comprándote todo lo que quieres. Sea como sea. Y si ella empieza a ponerte pegas. Si empiezan los reproches, amenazas, malos rollos, etc… entonces es que estarás pagando demasiado por muy poco. Y ella exigiéndote demasiado y haciéndote chantaje.  Y en este caso está claro que ella, en realidad te quiere menos de lo que parecía. Porque si no le gusta este giro en tu vida, es que está pensando más en ella que en que tú seas feliz. Eres más un instrumento que otra cosa.

Y aquí llega la cuestión importante. ¿Qué es el amor? ¿Cómo detectar el verdadero amor? ¿Cómo tenerlo en tu vida? ¿Cómo maximizar las posibilidades de ser feliz en pareja? ¿Cómo conseguir ser visto como alguien atractivo? ¿Hace falta un master en psicología y una vida dedicada a la terapia de parejas para poder enseñar al resto a triunfar en el amor?

No necesariamente. La mayoría se ha escrito hace miles de años. También, más recientemente, los científicos y sus experimentos han puesto luz en lo que aún estaba por descubrir. Los filósofos han ido mucho más allá de lo que Freud aportó a la sexualidad. Lo psicólogos evolucionistas nos dieron una nueva visión sobre el origen de los deseos humanos. La liberación de la mujer nos mostró que eran seres complejos. Con sus deseos, sus anhelos y necesidades. La sociedad moderna y su afán consumista cosificó a las personas y las volvió materialistas.

Los matrimonios se rompen, y los que no, suelen ser zombis a los que guía la inercia. Los hombres viven en sus carnes injusticias. Y el pensamiento feminista de la tercera ola y la ideología de género han perpetrado un marco jurídico injusto y que convierten al hombre en la práctica en el sexo débil. Y nos encontramos un mundo de parejas donde el amor que sintieron es correspondido con un divorcio, pensiones compensatorias, hijos que odian a sus padres y mujeres que se quedan con sus casas. Parece que ese es el futuro que les espera a muchos.

En el mejor de los casos, el hombre vive una vida de sacrificios y renuncias. En el peor y más frecuente de los casos, se lo quitan todo. Y curiosamente, todo empieza por la búsqueda del amor y del sexo. Y se encuentra. Pero luego al final, el sexo siempre con la misma cansa y el amor no era de tan buena calidad como parecía. Pero sale a un gran precio.

Si piensas que esto es una visión derrotista y pesimista es que deberías de estudiar más estadística y observar más el mundo. Pero tampoco quiero que te lleves una visión negativa de las parejas y el amor. Todo lo contrario. Este artículo tan largo es para ayudarte a que entiendas que si de verdad quieres una vida llena de amor lo has de dar. Es fundamental. Y luego has de dejar irse a las mujeres que de verdad no te quieren. Y no han de irse después de unos años porque algo cambie en la relación y ella decida romper contigo. No.

Has de dejarlas ir al principio. Y esto se hace siendo tú mismo y luchando por lo que te hace feliz. Y no renunciar a ello. Si no, renunciar a ella. A la que no quiera respetar tus deseos. Que al final es que no respeta tu felicidad e intenta instrumentalizarte para conseguir ella la suya. Mujeres hay miles disponibles para ti. Estate dispuesto a quedarte soltero. Estate dispuesto a tener rechazo. O aún más rechazo. Acéptalo. Pero la otra opción, la de pensar solo con la polla, o como un desesperado, o como un loco idealista de ensoñaciones románticas, solo te puede llevar por un camino que no es el que vivirías si de verdad lo piensas todo más fríamente.

La que te quiera de verdad seguirá a tu lado hagas lo que hagas. Por eso has de hacer lo que quieras y te haga feliz. Y ella, la que de verdad te quiera, montará encantada en ese tren. Deja que las demás se bajen. Aunque pueda doler un poco. Aunque sea a costa de quedarte sin sexo una temporada. A la larga, el premio compensa el sacrificio.
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