¿QUEDA UN SOLO HOMBRE LIBRE EN OCCIDENTE?

¿Qué tal? ¿te has comprado ya un Ferrari? Supongo que no, pero estás en ello ¿verdad? Todo sea por aparentar un poco y que se vea que hay nivel. Me pregunto si aún quedará algún hombre libre dentro de las fronteras de Occidente, aunque todas las pruebas apuntan que en cuanto te dan un número de afiliación a la Seguridad Social, la esclavitud es un hecho consumado. De ahí hasta que te den de baja ¿Y cuándo te dan de baja en la Seguridad Social? Pues ya sabes, cuando cierras los ojos y tienes que pagarle al barquero con lo que te ha quedado ahorrado.

Aunque a este paso, cuando nos muramos, no nos va a dar ni para pagar al barquero. Caronte, que nos tiene que llevar al otro mundo, no trabajará gratis. Ya nos habrán exprimido antes en el mundo presente. Te diré algo trascendental, a sabiendas que no me harás caso porque tu miedo es muy superior a tu fuerza: te llamarán cobarde, te llamarán irresponsable, te harán pagar, te condenarán en público, te someterán a la ley del papel: nadie tiene poder sobre ti. Nadie, tú eres el único responsable de las decisiones que tomas.

Cuando tengo tiempo, sigo buscando en el mapa un lugar donde no hayan llegado los cajeros del Santander, ni las hipotecas, ni los contratos de matrimonio… Y el lugar que más se asemeja, no está en este mundo que yo sepa; porque si me entero que existe, me voy hoy mismo. Habría que remontarse más allá del Muro en las tierras de los salvajes, donde todavía se vive en tribus, clanes y no hay margen de maniobra para perder el tiempo con gilipolleces. Ah espera, que ese lugar tampoco existe, solo sale en Juego de Tronos y encima, está siendo arrasado por los caminantes blancos. Si es que ni soñar uno puede, hasta Caronte cobra.

Te diría que me pregunto cómo se debe sentir un hombre cuando se levanta por la mañana y sabe que no tiene alternativa, pero sería una gran mentira: no me lo pregunto, porque ni si quiera quiero saberlo. Eso es algo que me da más miedo que la muerte, ya que esta sabes que tarde o temprano va a venir, es algo natural e irremediable. A pesar de ello, la condición de esclavo es algo que todos llevamos en mayor o menor medida. Todo depende, de saber que una cosa es lo que tú eliges, y otra muy diferente, identificarte con el número que te asignan y tu supuesto papel en esta vida. Como diría Neo en un arrebato tomando café: Tu karma dice… ¡tu karma dice que una mierda!

DOS MONEDAS PARA PAGAR AL BARQUERO

¿Nacidos para ser exprimidos? Es algo que este mindundi, este don nadie, este currito, este… lo que sea quien te escribe estas líneas, se niega a creer. Y si precisamente por ser un don nadie, afiliado a la Seguridad Social, con un dni y una tarjeta de transporte público interurbano que usa para ir al curro, es capaz de hablarte así porque se lo cree realmente, puedes hacer dos cosas: pasar olímpicamente de estas palabras, que a juicio de más de uno supondrán un desvarío… o bien, cuestionarte muy mucho si las opciones que estás tomando te llevan a alguna parte, y si eres tú realmente quien las toma.

Tanto tienes, tanto vales ¿cuánto tienes tú? ¿de verdad has asumido ya esa sentencia? Hasta el barquero que te tiene que transportar al inframundo, te va a pedir monedas para llevarte al otro lado. Yo creo que le sacaré mi tarjeta de transporte interurbano, y si no me la valida… iré nadando a la otra orilla, que eso de las imposiciones nunca se me ha dado bien.  Todo sea que vayas de listo, lleves tus monedas y cuando vayas a subir a la barca, el barquero te diga que ha subido la tarifa, y te saque un cartel del ayuntamiento del Inframundo, en el que te lo demuestre. Ya solo faltaría eso ¿verdad? Caronte es un mandado, igual que tú.

Muchos hombres no saben qué hacer con su libertad. Y como no quieren verse en la responsabilidad de gestionarla, eligen ser esclavos para justificarse el resto de sus vidas, diciendo que esa renuncia fue una opción libre. Elegir la jaula, regalar tus opciones una vez, para no tener que hacer el esfuerzo de elegir nunca más. Menudo planazo ¿no? Queda muy romántico, pero es tirar a la basura tu vocación, a menos que tu vocación sea la de ser esclavo, cosa que dudo y mucho. Si realmente usamos solo un 10% de nuestra capacidad cerebral, mientras esto no sea solamente una leyenda urbana, me gustaría ser el primer ser humano que pudiera desarrollar el 90% restante. Más que nada por quitarme límites.

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