VENDERLE A UN VENDEDOR: CUANDO EL MARKETING SE OLVIDA DEL PRODUCTO

 Raro es el día que no recibo a través de linkedín o twitter, una invitación o propuesta de alguna empresa de marketing digital, posicionamiento SEO, ventas por internet, CRM, o de alguien que me quiera vender alguna herramienta innovadora que me lo de todo junto para convertir visitas en ventas y aumentar el rendimiento de mis perfiles en rrss. Y según la época, si no es todos los días, si al menos todas las semanas. Se puede decir, que me quieren vender el “cómo vender”.

Aunque profesionalmente abarco algunas de estas facetas, sin llegar a ser un ejecutivo de foulard, ni por supuesto un engominado apoltronado en un despacho (eso jamás), debo decir que hay algo que sí sé y que parece lógico, pero que no he escuchado todavía a ningún gurú del marketing: un empujón a las ventas, puede generar más ventas, pero ese añadido no generará beneficio porque lo has comprometido con anterioridad antes de vender si quiera el primer artículo.

Dicho de una forma más sencilla: cuánto más gastas en vender y no en mejorar el producto o distinguirlo, o especializarlo, puedes vender más (OK) pero, aunque vendas más, el beneficio lo has perdido antes de cobrar. Tendrás más ventas, pero hay una parte que has comprometido antes de que te compren. Veo al Mercado tan obcecado en el marketing, en el posicionamiento, en hacer llegar la información, y a la par olvidándose del contenido y del producto, de lo que a fin de cuentas se lleva el cliente a su casa, que me pongo enfermo.

EL ASESINO DE LOS CREADORES: 
EL MARKETING ACABÓ CON EL PRODUCTO

 Los contenidos han pasado a ser la última prioridad, el producto deja de importar con tal de que se llegue a vender algo. Se gasta y digo bien: se gasta, no se invierte en los canales de información, sin prestar apenas atención en el contenido. El error más grave del Mercado es dar el contenido y el producto por hecho. A este paso todo el mundo va a saber mucho de las vías abstractas del marketing, sabiendo cómo ser los primeros o en cómo transmitir la información, sin tener nada que vender en las estanterías, o sin tener un contenido válido que poder transmitir, simplemente nada que decir.

Cuando no se tiene nada que dar, cuando no se genera producto, cuando no se crean contenidos, en pro de los canales de ventas, del marketing, del posicionamiento… simplemente no se tiene nada qué vender. Y si no se tiene nada que vender, el Mercado se paraliza y comienza la Guerra entre los intermediarios: a ver quién es capaz de parasitar más entre medias del proceso, porque al principio de la cadena hay que cada vez menos producto y menos contenidos, y al final de la cadena hay cada vez menos compradores o menos consumidores.

SIN PRODUCTO NI CONTENIDOS, 
NO HAY MARKETING QUE VALGA

Esto no es adaptación, es la muerte del Mercado: si cada vez hay menos gente al principio y al final, generadores y consumidores, y cada vez hay más gente en el medio del proceso de compra, compitiendo unos con otros sobre un margen comprometido, que venga alguien y me diga que esto se sostiene. Probablemente la única respuesta que obtenga por parte de cada una de estas empresas que me quieren vender el “cómo vender”, es que ellos son diferentes, que son los mejores y que son exclusivos. O sea, los valores necesarios a identificar con todo producto que se precie en ser vendido, pero aplicados a un ente abstracto, que no ofrece ningún valor o contenido tangible al consumidor o comprador final.

Claro, si esto me lo lee alguien que se dedique solamente al marketing, al SEO, a “empujar ventas” y a llamémosle, nutrirse del escaso margen de beneficio que queda una vez se han superado los costes de producción, calidad, plantilla, impuestos, etc. se le inyectarán los ojos en sangre porque le estoy llamando parásito. Pero es que lo es. Si los intermediarios son más importantes que los creadores, o que las necesidades del consumidor, es que hay algo que falla en el sistema.

¿Qué es lo ideal? Entre creador y consumidor deben existir los menos intermediarios posibles: el consumo directo. Plantear esto en el Mercado hoy en día, es poco más que decir que volvamos a la prehistoria, al trueque o a la venta al peso. Lo que parece no querer reconocer nadie, por pura supervivencia, es que ya somos demasiados por aquí paseando y que en efecto, sobra mucha gente en el medio de la cadena. Un mercado así, no es sostenible por más que evolucione el marketing. Si esta evolución supone la pérdida o el estancamiento del contenido y del producto, simplemente, no hay mercado.
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