HOMBRES INADAPTADOS BUSCAN MUJERES DESESPERADAS

 No hay nada como sentir que eres correspondido por la mujer que amas, creo que es el sentimiento más gratificante que puede experimentar un ser humano. Pese a que el cerebro suele ir por un lado, el olor de la sangre por otro y que rara vez coinciden, es algo que merece la pena vivir y disfrutar cuando a uno le toca. Después de esto, cuando las hormonas dejan de hacer su efecto, poco a poco y empiezan a pedir un olor más exótico, diferente, distinto, variado… comienza la fase de agotamiento de la relación, las exigencias de ella, el desgaste de él, y comienza la fase basada en el comercio y el intercambio de bienes y servicios.

La mejor prueba de que estamos inadaptados para amar, es que hay gente que, a día de hoy se sigue casando. Da igual lo modesta que sea la ceremonia, o que sea por la Iglesia o por lo civil, es un claro signo de falta de confianza en la voluntad y la libertad del ser humano. No nos sentimos capaces de aceptar la realidad, porque implica sufrimiento y como no queremos sufrir, tenemos que acordar que al menos “no nos vamos a putear” mientras ese contrato tenga vigencia legal o canónica.

Y todo para que quede por escrito, porque así parece que tiene algún valor… pero eso es como sellar un papel ante notario, que diga “me voy a portar bien de aquí a veinte años”. Es algo infantil, como cuando éramos niños y nos castigaban con una copia en el recreo. No por repetir muchas veces una frase, o un mantra, o una firma, ello va a hacer que se haga realidad aquello que se está afirmando. Es más, la reafirmación de una postura, el necesitar ver algo “cerrado” de forma activa, implica un autoconvencimiento al que hay que forzarse, para creerse lo que uno está diciendo. No sale de dentro, simplemente eso.

MUJERES DESESPERADAS BUSCAN HOMBRES INADAPTADOS
En el caso del varón, esa necesidad de querer cerrar por contrato una relación, es signo absoluto de inadaptación al medio, de no conocer en absoluto, las necesidades femeninas ni pretenderlo, de fracaso evolutivo, conformismo, miedo a la soledad, a la escasez sexual y lo que es más importante, y lo que realmente hace que el desgaste del varón sea una realidad debido a este hecho, y la mayor diferencia con respecto a la mujer: supone un contrato de máximos.

En el caso de la mujer, esa necesidad de querer cerrar por contrato una relación, es signo de precisar una seguridad económica, cuando ya a estas alturas, eso debería depender de cada uno. Es signo de instrumentalización de sus emociones, de su cuerpo, de su sexo, en pro de mantener y crecer en estatus. Nadie obliga hoy a una mujer a casarse, si hablamos de sociedades civilizadas, así que básicamente no entiendo, el por qué lo siguen haciendo, si no es una cuestión marcada puramente por el estatus. La gran diferencia respecto al varón: supone un contrato de mínimos.

Sigo preguntándome, por qué nos obcecamos en adoptar un sistema que no funciona y que agrede en la línea de flotación, la misma esencia del ser humano. Me pregunto también por qué a día de hoy, se lucha para que a la mujer no se le pueda imponer la maternidad, pero en cambio no se lucha, para que a un hombre, no se le puede imponer la paternidad. Si eres hombre y estás leyendo esto ¿sabes que te pueden imponer la paternidad con un mero papel? Y sí, tendrías que demostrar que no lo eres, no basta solamente con decir que no.

Mientras a la mujer se la libera de todo compromiso biológico para que pueda desarrollarse como individuo, el hombre sigue atado por lo legal y por lo biológico, a mantener un rol de proveedor lo desee o no. Pero ¿qué es esto? No creo que ni si quiera sean conscientes de ello, y por eso, muchos hombres van como borregos directos al redil, sin saber lo que les espera. Si esto no es ser un inadaptado al medio, un pelele social o un dummie con pene ¿qué nombre le pondrías?
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