SER HORMIGUITA NO ES SEXY

 Desde que tengo uso de razón, siempre he tenido la sensación que de no estar trabajando, escribiendo o estudiando (cuando me estaba formando) estaba perdiendo el tiempo. No sé si alguna vez te has sentido así: si bajas la guardia un segundo, todo se puede echar a perder, a la par que el ansiado triunfo siempre tarda más en llegar, cuanto más se quiere y cuanto más se trabaja por él. Y aun así, parece que la suerte (aquel preciado don), siempre salpica más a otros que no se esfuerzan tanto.

Supongo que así nos sentiremos muchos curritos, que quizás tengamos mucho más para dar a la hora de la verdad, que cualquier engominado que ya parte con la ventaja del estatus regalado desde hace dos generaciones, y que ni si quiera se plantea el rol o el papel que le corresponde en el mundo que le rodea: ser un consumidor o ser un productor neto.

¿TÚ TE ESFUERZAS?
 Aunque el currito y el engominado principesco, lleguen los dos a ganar lo mismo, a alcanzar el mismo estatus y a disfrutar del mismo nivel de vida, entre ambos, siempre existirá una diferencia: uno sabe cuál es el precio del esfuerzo porque ha tenido que ganárselo, mientras que el otro lo ha tenido siempre todo a mano, y lo da por hecho.

La seguridad de uno y la seguridad de otro, tendrán un origen distinto y eso se aprecia desde fuera. El medidor de estatus de la mujer funciona y nunca deja de trabajar, y por supuesto también es capaz de discernir entre ambos dos ¿con quién se quedará? Aunque podría darte una respuesta, no lo haré. Solamente te diré que si no brillas, por mucho que tengas… no se te verá ni de lejos ni de cerca.

¿EL ESFUERZO SE PREMIA?
Otra cosa que sí te puedo decir, es que el esfuerzo es un valor que solamente valoran las personas a las que les ha costado conseguir algo: no esperes nunca recibir un trato de favor en base a un esfuerzo realizado. Si estamos hablando de amor, directamente descártalo… hazme caso, puntúa poco o nada. En este sentido, el detector de estatus femenino es absolutamente implacable.

Créeme cuando te digo que tratar de controlar o compensar este sistema de alguna manera es inútil. Tu error no será tener más o menos en esta escala de guapos, si es que entras en la escala: tu error será entrar en esa carrera de galgos con estatus, dejando que te clasifiquen como un trofeo y que te conviertan en un objeto. O eres el puto Ironman o no lo eres.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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