EL VALOR AÑADIDO: RENOVARSE O MORIR

 El romanticismo de unas barricas de vino en una visita guiada a unas bodegas, mientras te explican la historia de “cómo empezó todo”, hace que uno saboree ese mismo vino de otra forma. Lo exclusivo, el original, lo diferenciado, lo único… todo ello son valores añadidos a un producto que en este caso se embotella y se consume ¿Sabes una cosa?

Un vino que podamos calificar como bueno, hace ya décadas que no necesita tratarse de esta manera. Si entras en la bodega real y no en la de las visitas guiadas, lo que vas a ver son tanques, silos, prensas (nada de pisar la uva), empleados con batas blancas y gorros de plástico. Y sabes ¿qué es lo mejor de todo esto? Se trata exactamente del mismo vino que estás consumiendo.

El valor añadido, el marketing y una buena campaña de comunicación, son elementos que asocian emociones al producto que consumes y hacen que tratándose de un simple producto básico, igual en contenido a cualquier otro, supongan para ti una diferencia. Es lo mismo, pero no es lo mismo porque cuando lo consumes no te sientes igual. Y es precisamente ese sentimiento, el que hace que elijas una marca u otra cuando el producto, si no es igual, es al menos parecido, semejante o muy aproximado.

TU CV ES BRILLANTE, NO BASTA
De igual manera que se tratan los productos ordinarios de consumo, el marketing personal aplicado a uno mismo, marca en mucho la diferencia entre si se te considera bueno, malo, apto o no apto a día de hoy. Estamos hablando de relaciones, hablamos de trabajo: de encontrarlo o de progresar en el que ya tienes.

No basta con el contenido: prueba de ello es que un producto de contenido pésimo, al que se le aplique una buena campaña de marketing, se venderá mejor siempre que una marca blanca de un contenido de calidad. Y si no se vende más y mejor, al menos se coloca en el mercado. Sobra de todo y de todo abunda, una proyección de una imagen de calidad, nos hace creer en la promesa de un contenido que puede ser el que es, o no serlo.

¿Lo ves? Lo que nos hace sentir una imagen puede hacer que perdamos la objetividad. Y no solo una imagen: unas palabras, una frase, una creencia… ¿Es posible separar la imagen del contenido? ¿es posible prever el contenido cuando ves una imagen atractiva? No lo sabrás hasta que no lo pruebes, porque no siempre la imagen se corresponde con lo que hay.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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