MADRE, YO AL ORO ME HUMILLO (II) ¡ESE FUTBOLISTA ES MÍO! por DANIEL DÍEZ

 ¿Os atrevéis a hacer conmigo una escala de lo que serían los pesos en las prioridades de una mujer?

MADRE, YO AL ORO ME HUMILLO: DECÍA QUEVEDO por DANIEL DÍEZ

 Poderoso caballero es Don Dinero, decía Quevedo ¿O no es al oro y es a la fama y el poder? Mejor todo a la vez ¿No? No sé, vamos a ver la trayectoria amorosa de por ejemplo Malena Costa. Se muy poco de prensa del corazón, pero buscando por Internet sale que fue novia de: Carles Puyol: futbolista famoso y millonario; Mario Suárez: futbolista y también millonario. Podemos hablar también de Lara Álvarez: Adrián Lastra Actor famoso; Ángel Martín: cómico famoso; Dani Martin: cantante famoso y millonario; Sergio Ramos: futbolista famoso y millonario; Fernando Alonso: deportista famoso y ultramillonario.

EL REPROCHE NO ES SEXY

 Y mira que suele ser un impulso natural, o casi natural. También podría decirse que es fácil e inmediato. El reproche sería el equivalente en el lenguaje verbal a un contraataque en una pelea. No voy a decir que es insano, aunque estoy seguro que un cortejo abundante de gurús de la mal llamada autoayuda, puestos en fila y ordenados por orden alfabético, alegarían gustosos en una conferencia, que emplear el reproche es al menos “mal karma”.

¿SIRVE DE ALGO QUE TE DIGA QUE TE QUIERO?

 Lo que viene siendo perder el tiempo: es algo que puede estar pasándote o que estés haciendo sin ni siquiera darte cuenta. Sobre todo si de amor se trata ¿amor? perder el tiempo, la cabeza, la paz, la tranquilidad y si me apuras… hasta a uno mismo. A veces se nos escapa el corazón del pecho y otras preferimos congelarlo a niveles insospechados bajo cero con tal de evitarnos problemas (hay gente capaz de hacerlo, a mí no me sale). Y claro, no siempre se tiene sobre uno mismo y sobre lo que se siente todo el dominio y autocontrol que se debiera.

EL VENGADOR FOXYADOR: NOVELA DE MIGUEL LÁZARO, editorial LUHU

Un muro de ladrillo adornado con un burdo monigote masculino que se burla del observador anunciando una venganza. Es como si quien haya pintado ese grafiti tuviera algo que demostrar y quisiera que todo aquel que lo vea, supiera que tiene una cuenta pendiente. Una venganza, un aviso, un anuncio… cualquiera podría sentirse señalado sin saber de qué se trata. Cualquiera podría tomárselo a broma, pensando que se trata de un simple pintarrajo en una pared abandonada.