SER UNA VÍCTIMA ES INJUSTO: ASUMIR ESE ROL ES PEOR

 Si te pongo algo sobre la mesa, tiene que merecer la pena. No sabes la cantidad de palabras que descarto antes de soltar la única que me suene por dentro, como verdaderamente útil. Cada vez tengo menos ganas de vacilar, pero lo que no ha cambiado ni dentro ni fuera, es que quiero ayudar a que las cosas cambien. Sé que suena muy idealista, pero a pesar de mi condición animal, reconociendo el instinto en muchos momentos de mi vida diaria, aun así, me gustaría vivir en un mundo mejor.

Esto sé que no me lo va a regalar nadie. Desde hace tiempo ya tengo comprobado que nadie va a hacer por ti, las cosas que debes hacer por ti mismo: para tu familia, para ella, para tus amigos, para tu bienestar, para tu trabajo… ni siquiera para dormir. Sé que suena absurdo quizás, pero desde el plano instintivo se entiende muy bien el tener que hacer las cosas por uno mismo, es un ejemplo muy gráfico: nadie puede comer por ti, ni dormir por ti, ni f…r por ti, ni alguna cosa que otra por ti, y que también entraría en catálogo.

Lo de un mundo mejor y más justo, parece que está claro para todo el mundo ¿verdad? Estoy seguro de que todos levantaríamos la mano a favor, en una supuesta votación pública si se nos hace esta consulta. Hasta aquí todo OK. Todos diríamos que sí, pensando en un hipotético mundo ideal acorde con nuestros parámetros. Y ese es justamente el problema, que cada uno tiene los parámetros “de su padre y de su madre”. Lo que es justo para mí, probablemente no lo sea para ti, lo sea a medias para el vecino, o suponga incomodidades a este, a la otra, al de aquí o a la de allí.

BUSCA EN GOOGLE: UN MUNDO MÁS JUSTO ¡POR CURIOSIDAD!

He hecho esta misma búsqueda en el buscador de buscadores ¿y sabes qué me sale en primera posición? Un partido político… y no es broma. No sé qué pensar. Lo que sí es seguro, es que esto es señal de que hay mucha gente que tiene ese mismo deseo y esa misma actitud. Pero la justicia no se fabrica sola: es otra de las cosas que muchas veces ¿tienes que hacer tú mismo? ¿un sistema es justo? Normalmente el sistema no suele ser justo, es más: solamente resulta ventajoso (que no justo) para quien lo diseña e injusto para quienes “lo padecen”.

Aun así, yo no me resigno, ni me callo. Y no es que me quiera quejar, si te digo que me va mal, te estaría mintiendo. A veces no ha sido así, pero hace tiempo que opté por dejar de quejarme, y me he dado cuenta que cuanto menos me quejo, mejor me va. Es como si las oportunidades se acercaran a tu vida cuando no te paras a culpar al mundo de todo aquello que te pasa, te ha pasado, o te pasará. La apología al victimismo es algo propio de las personas que vivimos cómodas. Y por decir cómodas, me refiero a la burbuja occidental (y accidental, porque nadie elige donde nace… creo yo).

Hay personas que se dedican a hacer daño, eso no lo podemos olvidar. Personas que hacen sufrir a otras personas y que generan víctimas. Y no me refiero a víctimas subjetivas, me refiero a víctimas de hecho, porque les han hecho daño y se lo han hecho con intención: no te hablo de accidentes, ni de catástrofes naturales, te hablo de personas concretas a las que les han hecho daño. Eso no se puede obviar, ni en un sentido, ni en ninguno, y en la medida de lo posible, el sistema debe ayudar a quien haya sido una víctima de hecho.

Si vivimos en una sociedad civilizada, esto debe ser así en todos los casos. Tenemos que ayudar a que se levante quien no pueda levantarse, es algo que incluso los animales son capaces de hacer, así que nosotros como tales debemos actuar igual como mínimo. Si no somos capaces de cuidar a nuestros semejantes con un mínimo civil, o con un mínimo de seguridad, teniendo un colchón donde caer, no merecemos llamarnos sociedad… ni si quiera merecemos llamarnos manada.

Ahora bien, una cosa es un hecho y otra muy diferente es un rol. Las ideologías asignan roles según condiciones que sentencian por condición, sexo, nacimiento, raza… estas ideologías siguen hoy en día campando a sus anchas en nuestra sociedad, refugiadas en lobbys con poder político, social y económico. Ideologías que te dicen que eres superior, inferior, víctima o agresor según los parámetros de conveniencia de quien las diseño en beneficio de los de su propia condición.

Cuídate muy mucho de las ideologías que te digan quien, qué eres o qué derechos tienes, según el dinero que tengas, el color que lleves en la piel, o lo que lleves entre las piernas, porque igual te crees que “estás dentro” y no lo estás. Quien promueve esas ideologías, se otorga a sí mismo el derecho de arbitrar esas normas de inclusión, de la que te aseguro, hará cualquier cosa por no quedar excluido, mientras cualquier otro pueda serlo en pro de los intereses del lobby ¿Sabes de lo que te hablo? Estoy seguro que sí. De los que te dicen qué es bueno y qué es malo, fuera de lo que haces o dejes de hacer.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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