¿QUÉ ES LO QUE NOS CUESTA ACEPTAR DEL SEXO OPUESTO?

Entre hombres y mujeres, quizás alguna vez me lo hayas oído decir: no se trata de entender, se trata de aceptar. Pero ¿por qué lo digo? ¿acaso te estoy condenando a la resignación de los hechos? Nada más lejos de mi intención: jamás te pediré que comulgues con ruedas de molino. Nunca confundas los hechos con las razones, porque las razones están en el aire y pueden ser subjetivas, mientras que los hechos, se plasman siempre en tres dimensiones: pesan más ¿Qué es lo que más nos cuesta aceptar del sexo opuesto?

¿Debemos aceptar los hechos? No nos queda más remedio, porque ahí están. En ese punto, cualquier alegato a favor o en contra, es “a toro pasado” y no afecta al resultado. En cristiano: da igual lo que pienses o lo que creas, ante un hecho de facto, da igual quien tenga la razón. La realidad se impone siempre a cualquier criterio.

Las ideologías que pretenden afectar a los individuos según su sexo, huyen siempre de los hechos para fijar sus creencias en papel, separando la realidad de los valores que promulgan, haciendo que las personas se enfrenten a continuas contradicciones. Esto se debe a que no encuentran en la realidad, en su vida diaria, o en sus experiencias, elementos que apoyen los valores y creencias a los que se acogen.

¿SABEMOS ACEPTAR LAS NECESIDADES DEL SEXO OPUESTO?
Y como no encuentran estos elementos en el mundo que les rodea, se ven obligados a crearlos o mejor dicho, a forzar su existencia de forma completa, absoluta y nefastamente antinatural. Vamos, lo que viene siendo inventarse los esquemas necesarios para validar sus creencias, y que hacen que las personas en muchas ocasiones, deban de ir en contra de sí mismas, y de sus propias necesidades.

Cualquier elemento de ideología que haga que exista una separación entre hombres y mujeres, fuera de las diferencias de hecho (las naturales) que son obvias por naturaleza, es tóxico ¿y sabes por qué? Porque les dice a las personas cuáles son los medios para cubrir sus necesidades, sin tener en cuenta su propia realidad. Ojo, no estamos hablando de la opción sexual.

Pueden convencerte de muchas cosas; justas, injustas, ventajistas, discriminatorias, igualitarias, pero… ¿realmente estas ideologías satisfacen tus necesidades reales? Quiero que lo pienses, porque no voy a hacer el más mínimo esfuerzo en tratar de convencerte de nada. Es algo que tienes que ver tú reflejado en tu realidad diaria, si no, no servirá de nada por más que te quiera contar. Por si acaso insisto: no estamos hablando de la opción sexual.

Dime, si alguna vez has depositado tu confianza en unas creencias que en apariencia eran justas y te ha servido para algo, aparte de crear diferencia, discriminación y brecha entre sexos. ¿Han respondido estas creencias a satisfacer tus necesidades reales? o por el contrario, las han acallado, obviado o despreciado, en pro de un hipotético bien común ideal. Bien común, pero ¿para quién? Ahí lo dejo.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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