LOS BORREGOS CUANDO TIENEN MIEDO, HACEN LO QUE SE LES MANDA

 El miedo siempre ha sido utilizado como arma de poder: el miedo a la exclusión, al dolor, a la incertidumbre, a la soledad, al futuro, a la agresión, a la inseguridad, a perder lo que se tiene, a la muerte, etc. Si bien el ser humano ha tenido razones para cambiar y adaptarse a lo largo de su historia, el miedo siempre ha sido un factor fundamental ¿la razón? Nadie quiere quedar excluido, nadie quiere quedarse fuera, nadie quiere perder y nadie quiere morir.

Lo que quizás pudiera conseguirse a través de la razón, o el bien común, el miedo ha sido quien ha terminado siempre por cerrarlo de una forma más tajante. Cuando el ser humano tiene miedo, hace lo que haga falta para evitar el dolor, el hambre, la soledad o el sufrimiento: deja de comportarse como una persona, pasando a ser un borrego manipulable que no hace preguntas ante una orden directa.

El miedo crea esclavos, forma bandos y divide bajo una falsa promesa de seguridad: “si haces esto, entonces te irá mejor, no te pasará nada… pero si no lo haces, no sé qué os podrá pasar a ti y a los tuyos”. Vamos, lo que viene siendo un trato que no puedes rechazar. En mi batalla personal contra lo políticamente correcto y las ideologías totalitarias, una vez más rechazaré de forma pública, explícita y unívoca cualquier forma de miedo impuesto.

Los populismos totalitarios que vienen a iluminarnos, no son más que palabras que prometen la salvación si haces todo lo que ellos dicen. Vaya por delante que si no estás con ellos, estás contra ellos. Y por eso cede el miedo, porque los que menos tienen, tienen más miedo que nadie a quedar fuera y están dispuestos a agarrarse a un clavo ardiendo. Es la opción de la desesperación, la opción del miedo que toma aquel quien tiene poco o muy poco y teme perderlo. No existe forma más vil de manipulación.

Cualquier opción que se toma desde el miedo, supone una renuncia a todo aquello en lo que se cree, porque solo importa estar a salvo. Mientras unos plantean opciones para crear, otros plantean opciones “para que no te quiten”, “para que no te echen”, “para no perder”… Y salir a no perder, significa no avanzar. Aquellos quienes prometen cuatro migajas, pero no te quieren capacitar para que seas tú quien sepa fabricar su propio pan y puedas producir y generar, creando riqueza.

Aquellos que dicen: “Haz lo que yo te diga, y yo mismo te daré el pan, confía en mí, que si haces lo que yo digo y estás en mi lista, tendrás el pan asegurado”. Aquellos que se dirigen a los desesperados que menos tienen, porque saben que son los que más miedo tienen a quedar excluidos, los más vulnerables a las palabras, y que están dispuestos a aferrarse a cualquier esperanza que les prometa un mínimo seguro, un mínimo de miseria: así se generan esclavos.

SIN MIEDO, ES CUANDO DESCUBRES QUE PUEDES HACER COSAS

Para que exista una verdadera igualdad, debemos tener las mismas oportunidades. Mientras exista una distinción, un bando o una ideología que te diga quienes son los buenos y quienes son los malos, no existirá una verdadera igualdad. El saqueo, no es riqueza. El expolio, no es riqueza. El ordeñar una y otra vez la misma ubre, no es riqueza, solo hace que se agoten los recursos. Es pan para hoy y hambre para mañana. Si un papel dice que por ley te corresponde tanto, hay que ver si antes hay algo que dar a repartir.

El papel por sí solo sin medios para cumplir el compromiso, no sirve de nada. ¿Quién se hace dueño del derecho a repartir bienes a todos por igual? ¿Quién se atreve a pensar por ti y a tratarte como a un borrego conformista temeroso por salir del recinto? ¿Quiénes se nombran a sí mismos como “los buenos” y señala a los demás como “los malos”? ¿Realmente crees que quien se erige para repartir, no se garantiza antes para sí la mejor parte?

Todos tenemos un motor, todos formamos parte de un ecosistema en el que nos necesitamos unos a otros, y por eso somos todos los que somos, los generadores del bien común. Este bien común, no es una cuota que nos corresponde por ley y que te dan desde una fuente. El bien común hay que crearlo, trabajarlo y reproducirlo: todos y cada uno de nosotros, porque no viene por sí solo, hay que crearlo antes. El día que entendamos esto, dejaremos de ser borregos atemorizados, cuando realmente entendamos, que somos responsables en primera persona, de este bien común.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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