ENTRE HOMBRES Y MUJERES NO DEBE HABER BANDOS

 Y aunque haya público que no esté de acuerdo con esta afirmación al no emplear la palabra género, creo que se entiende perfectamente. Utilizo la palabra hombre y mujer y no género, porque el género es algo que se dice, se piensa, se cree, se escribe, etc. pero el sexo lo llevamos todos y todas entre las piernas y ahí no da lugar a equívocos. Aquí hablo de hombres y mujeres, el o la que se sienta otra cosa, que no siga leyendo y no pierda el tiempo.

Independientemente de las opciones que tome cada uno, acerca de lo que hacer con ello, el sexo siempre está presente: es inevitable. No es ni bueno ni malo, simplemente está presente y pretender despreciarlo, obviarlo, minusvarolarlo o erradicarlo de la realidad diaria, solamente conduce a contradicciones.

Si hay algo que ha conseguido precisamente la ideología de género, es separar a la población en bandos enfrentados. No diría bandos, perdón… diría más bien un fortín institucionalizado, rodeado por un foso medieval al que no se puede acceder, ya que “si no estás en el club, estás contra nosotras”. Ese ha sido su gran logro: cosificar y clasificar al ser humano según sus atributos, dándole valor de bueno o malo según cuelgue o no cuelgue algo en los bajos.

Y sí, digo “contra nosotras” porque si hay algo que ha demostrado en esta generación el feminismo institucionalizado, es que no es inclusivo y no tiene en cuenta para nada al varón, en su estructura matriarcal, puramente ginecocrácica, en la que el hombre queda reducido a un mero culpable por condición y nacimiento, pagador y consentidor de boca cerrada y manos atadas, si no quiere quedar excluido del sistema. Queda claro, que esto no es igualdad real.

Esto, se ha terminado. Y si no se ha terminado, tiene las horas contadas ¿y sabes por qué? Ni por razones políticas, ni económicas, ni laborales, ni por derechos civiles, no… por algo tan sencillo como que las personas víctimas de la ideología de género no son felices. Y si hay algo que quiere el ser humano en cuanto toma conciencia de sí mismo, es que quiere ser feliz. Pero espera, que te veo venir…

FELICIDAD Y AMOR ROMÁNTICO 
NO SON LO MISMO
Que te veo venir de lejos con la falacia del patriarcado: es demasiado previsible. Pese a quien le pese, esto no va a continuar así. Si hay algo que no funciona, hay que repararlo, cambiarlo y poner otro motor que sí funcione. El lobby feminista institucionalizado ha demostrado que es completa, absoluta y nefastamente incapaz de instaurar igualdad real entre hombres y mujeres, y que lo único que pretende para sí, son ventajas sociales, políticas, legales y económicas, que generan desigualdad y confrontación… pero que sobre todo, generan infelicidad.

Hasta el punto de pretender intervenir e interferir en el ámbito privado y sexual de los individuos, hasta el punto de decir que la penetración es una violación sea consentida o no, lo que convierte instantáneamente a cualquier portador de un pene en un violador. Hasta el punto de sumir a la mujer como una víctima desde el mismo momento de su nacimiento, como consecuencia necesaria, al ser el hombre un agresor por condición. Hasta eso llegan algunas a afirmar ostentando responsabilidades políticas y sociales. Hasta el punto, que hoy hay mujeres que se han criado y educado a base de toda esa ideología y que por ende, llevan allí donde van.

Y fíjate que no soy nadie, soy un absoluto Don Nadie, sin peso alguno. Uno de tantos, pero como yo hay millones de Don Nadies que están hartos de brechas y bandos, que están hartos de no poder expresarse, de no poder ser dueños de sus vidas y que se ven obligados a callarse y a no actuar para no meterse en líos, cuando de las instituciones nos llegan “estos regalitos”.

Ninguna persona que se quiera llamar persona, está a favor de la violencia: ninguna. Señalar como culpable potencial por condición, discriminar social y legalmente a alguien, condenarle por defecto y convertirle en responsable bruto y neto, de todo lo malo que ocurre en el mundo, es violencia institucionalizada, es la Santa Inquisición y es fascismo puro y duro.

A más de una se le ha acabado el chollo del expolio al varón,  y si cree que esto no es así y se siente segura en su fortín institucionalizado, dictando normas irresponsables, que van en contra de la libertad del ser humano, que se prepare… porque a todo cerdo (y cerda) le llega su San Martín.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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