ÉRASE UNA VEZ UN TÍO QUE QUERÍA SER AMAESTRADO

 A veces me dan ganas de salir con una grabadora y un micrófono porque hay perlas que uno oye por ahí y que no tienen precio. Y no te hablo de política no… te hablo de lo de siempre: hombre-mujer. Fíjate lo que te digo: si te quedaras solamente con la quinta parte de los datos de “por ahí”, te plantearías muy seriamente, el modo de ver las relaciones de ahora a futuro. Podrás pensar: es que el mundo está cambiando. Pues no hijo no, esto ha sido siempre así, un puto sindiós.

¿Sabes qué sí ha cambiado? Lo único que sí ha cambiado ha sido la velocidad y el acceso a la información, pero lo que hay bajo la ropa, no ha cambiado absolutamente nada en los últimos 195.000 años (que se dice pronto). Repito: NADA. Al contrario, si ha cambiado la forma de regularlo y de comerciar con ello, o bueno… tampoco, al menos en raíz: porque sí querido colega, esto es un mercado y quieras o no, estás cotizando en él aunque no sepas de qué te estoy hablando.

De tantas veces que me han dicho que las perogrulladas que suelto “están desfasadas” y quien me rebate alega que son temas sujetos a “factores culturales u opinión”… me dan ganas de irme a una isla desierta donde no lleguen los cajeros del banco Santander y quedarme en pelotas para los restos. Pero como no soy el Follarín de los Bosques, supongo que el lunes iré a trabajar como cualquier otro lunes cualquiera.

Si bien un tipo cualquiera como tú y como yo, cuando se enamora y decide entablar una relación más o menos formal, acepta un grado de sometimiento (entendemos que voluntario, pero bueno…) para que esta relación pueda darse, en la época en la que estamos, lo que se pretende, es que el varón se someta y se domestique, antes incluso de salir a la calle: desde el propio nacimiento, desde el hogar, desde las aulas, desde la política y desde los medios de comunicación, parece ser que un varón heterosexual no puede andar suelto sin collar, por aquello de que “puede morder”.

Quizás el uso de este lenguaje te parezca demasiado extremo, pero en concepto, es lo que es y no es otra cosa: domesticación, adiestramiento, manipulación y supresión del instinto, hasta tal punto que me sorprende que todavía no se hayan institucionalizado las granjas de esperma, donde se nos cultive y se nos coseche como productores de gametos masculinos ordeñándonos como a vacas. Pregúntale a una feminista cualquiera, ya verás como no exagero lo más mínimo acerca de la función del hombre en su estructura de sociedad.

Y TÚ ¿ESTÁS CONTENTO CON EL ROL MASCULINO MODERNO?

Existen los incautos, que creen que aceptando el sometimiento dándolo como bueno, alcanzarán la validación social, se adaptarán y tendrán un hueco en esta sociedad. Tienen miedo a quedarse fuera y prefieren optar a ser una mascota a un hombre en libertad, sin llevarse nada a cambio, solamente estar presentes, dando las gracias de continuo como si les estuvieran haciendo un favor por vivir y procrear, con un collar atado al tobillo de una legislación, que les machaca y vapulea, por el mero hecho de haber nacido hombre y llevar un pene entre las piernas.

Te pondré un ejemplo sencillo para que lo entiendas: si una mujer tiene pleno derecho sobre su cuerpo, sobre lo que pueda alojar en él, sobre lo que pueda hacer con él, cuándo, cómo y con quien quiera ¿por qué al varón se le niega ese mismo razonamiento para sí? Repite esas mismas líneas, pero ahora ponlas en boca de un hombre, dime ¿cómo te sientes al hacerlo? ¿es realmente un planteamiento justo, simétrico y equitativo? ¿o tú acaso por ser hombre no eres dueño absoluto de tu cuerpo y no puedes decidir lo que hacer con él cuándo, cómo y con quién quieras? ¿y si lo hicieras? ¿qué respuesta crees que recibirías?

Te animo a que lo pienses, pero esta vez intenta pensar con la cabeza (con la de arriba). Te lo digo, por si alguna vez has creído justo el apoyar causas que en la práctica y en el medio-largo plazo, te obvian, desprecian o minusvaloran ¿has caído en ello alguna vez? ¿crees acaso que besando la mano que te aprieta la correa vas a vivir mejor? ¿crees que llegado el momento la tiranía será justa contigo? ¿crees que te guardarán un sitio? Lo único que te puedo recomendar, es que no hagas el imbécil, pero esa es solamente tu opción, ¿o acaso eres un imbécil que prefiere el cautiverio? Lo dicho, tú decides.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
Publicar un comentario en la entrada