CUANDO TE DICEN ESO DE “NO SE PUEDE GENERALIZAR”

 … Y de pronto y por un momento, el mundo se vuelve un lugar mejor y todo es perfecto. Empiezas a escuchar eso de “es que depende de la persona” y aquello de “no todas las personas somos iguales” y eso otro de “hay que mirar caso por caso” y mucho más blablablá. Ya… claro, que cerrados y estrechos de mente somos algunos ¿verdad?

Dinosaurios de una especie extinta que solamente se dejan guiar por prejuicios, porque desde hace algo más de treinta años largos, no se pueden decir las cosas como son porque se puede ofender a alguien. Te puedo decir que primero me jodía, después me picaba y que a día de hoy, me lo tomo con humor: más que nada, por no liarla a todo sitio que voy, y porque como persona, tengo que vivir en sociedad.

Cuando uno suelta las verdades (que siempre habrá alguien que te recuerde que son “tus verdades” y no las del resto) uno termina siempre solo. Esa suele ser la consecuencia más a largo medio plazo: Doy fe. Por un lado te piden sinceridad, pero en un 3d y en un tiempo real, la sinceridad no hay quien la soporte durante mucho tiempo de continuo.

Y es que eso de la libertad de expresión, es una mentira más grande que los cuernos del novio cuando la despedida de soltera fue en Ibiza. Pues anda que no me he tenido que callar yo verdades (las mías claro, solo la mías) para no liarla en la mesa estando con gente. Al final las tengo que soltar en las novelas, que por algún lado tiene uno que salir.

Otra cosa no, pero las ganas de hablar, que no el acto de hablar en sí, parece que me lo inyectaron en una vacuna de pequeño. Menos mal que cuando uno se enamora, le da menos importancia a estas mierdas, que no dejan de ser mierdas. Los prejuicios no, que bien se pondrían vender al peso y ponerles precio de mercado por existen y son reales, con mierdas me refiero obviamente a la basura políticamente correcta.

¿DE VERDAD CREES QUE EL MUNDO HA CAMBIADO TANTO?
Ni borracho galán… ¡ni borracho! ¿Te enteras? Cuando además tengo tanto que agradecer al sexo femenino, y he dicho bien: SEXO, no género (os jodéis algunos y algunas de paso) por todo lo que me ha dado, incluida la felicidad en más de una ocasión, de dos y de tres y por todo lo que he aprendido de las mujeres a lo largo de mi vida, que creo que dentro de mis limitaciones, me ha hecho mejor persona.

Es que a mis treinta y tantos largos, ya hay pocas cosas que me sorprendan. Y en más de una ocasión, la conversación sigue terminando en “es una tía ¿qué esperas?” solamente por querer decir, que no se le pueden pedir peras al olmo. Lo primero, dicen que es machismo, lo segundo es solamente un refrán y no pasa nada cuando alguien lo dice, aunque ambas dos en un contexto similar quieran decir lo mismo. Es como si un cura le dice a un niño, que decir caca, culo, pedo, pis es pecado.

La censura feminista (y sí, he dicho bien: feminista, no feminazi) me recuerda mucho a la Iglesia Católica y su Santa Inquisición. Repito por si no se ha entendido bien: f-e-m-i-n-i-s-t-a. Que me digan lo que quieran, pero ponerle a un perro nombre de persona, sigue sin ser normal. Me da qué pensar, qué trato estará recibiendo el pobre animal a puerta cerrada cuando no lo ve nadie. No lo quiero ni pensar.

La culpa es distribuida uniformemente sobre toda la sociedad, volviéndonos a todos de golpe “personas”, cuando el delito o la falta se le imputa a mujer. Pero si eres un varón heterosexual, te van a echar el muerto encima enterito, para que te lo comas tú solo… y ya no serás una “persona” sino “un tío”. Haz la prueba ya verás, aunque te aviso que te van a llover críticas del rollo: eres un resentido, porque solo has tenido malas experiencias (más basura, blablablá), cuando esto además es mentira. Y ya verás como la culpa deja de distribuirse uniformemente sobre todas “las personas” y se concentra en un solo punto: tú. Porque claro: no se puede generalizar.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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