CÓMO DEBERÍA APOYAR UNA MUJER A UN HOMBRE

 Aquí tampoco hablaremos de madres a hijos, ni de hermanas a hermanos, ni de amigas a “amigos”… vamos, lo mismo de siempre pero al revés. ¿Amigos? Me parto. Verás de igual forma que en el anterior capítulo cómo debería apoyar un hombre a una mujer, el secreto de todo está más en el no hacer, que en el hacer. Básicamente se trata de no cagarla. Por adelantar, te diré que el mejor apoyo que una mujer puede darle a un hombre en un momento de dificultad pasa sobre todo por “dejarle tranquilo”.

Déjale tranquilo: que sí mujer, no te preocupes si no habla, si no le apetece salir, si nada más entrar en casa va directo a la habitación y se cierra la puerta, o si va directo al baño cuando termina el partido o la película. No hay problema, no es nada personal, no es que no quiera relacionarse ni comunicarse contigo… solamente, es que no pasa absolutamente nada. El aislamiento voluntario temporal es necesario, si lo que quieres seguir teniendo a tu lado, es un hombre ¡claro! Si lo que quieres es un amigo, búscate un gay.

Sé que esta idea os cuesta mucho entenderla, porque en la inmensa mayoría de los casos, el hombre al contrario de la mujer, no necesita un universo a su alrededor que esté única y exclusivamente pendiente de él. Sí, lo sé… no lo puedes entender. Pues bueno querida amiga, no se trata de entenderlo, sino simplemente de aceptarlo. Una vez lo logres, serás más feliz: te lo garantizo.

No le hagas hablar: a ver, pero ¿para qué voy a hablar yo o cualquier congénere mío, si realmente no tenemos nada que decir? Es simple ¿verdad? Pues es otro tema que os cuesta, es que como si necesitarais a toda costa saber que dentro de ese cuerpo masculino, hay vida inteligente, o al menos “vida parlante” que no son la misma cosa ¡ojo! Ten esto muy en cuenta: cuanto menos habla un hombre, más energía y tiempo dedica al resto de tareas necesarias.

Ya sé de sobra, que tú eres capaz de hacer varias cosas a la vez, que eres multi-task, que vamos… ¡eres la hostia como persona y como mujer! Pero un hombre, para sentirse bien consigo mismo, necesita definir y concretar el fin de una tarea, tiene que visualizarlo y concentrarse en ello. No necesita compatibilizar varias tareas a la vez, y hablar es una tarea que quita tiempo y energía. Nosotros no necesitamos llenar nuestro tiempo con palabras, así que igual que el caso anterior: asúmelo y saldrás ganando.

No especules ni con su tiempo ni con su dinero: este tema ya es más serio, porque siempre y en todos los casos, cuando una mujer comienza esta dinámica de cara un hombre, está marcando en un mayor o menor plazo, el final de la relación. ¿Quieres saber por qué tengo que ponerme tan serio ahora? Porque un hombre al que se le agota, tarde o temprano, en efecto… ¡se agota! No es magia, es pura física: mi bisabuela Felisa, o mi abuela Pepa dirían: si se saca y no se mete, el fin se le ve.

Aquí pueden pasar dos cosas: que se deje o que no se deje. Si se deja, malo. No porque sea un hombre generoso, que eso siempre es positivo, sino porque no parará de dar, ni de hacer renuncias, hasta espachurrarse y secarse como una tomatera en el Sahara. Y como tú probablemente, tampoco le des margen para remontar, por considerarle un hombre de recursos (porque en caso contrario jamás hubieras compartido tu vida con él), tarde o temprano se agotará, dejarás de verle como “el hombre que era” y lo dejarás.

Ahora vamos al caso contrario: Si no se deja, malo también. Pero ¿por qué? Vamos… que el chico “tiene sangre en las venas” y toma sus propias decisiones en cuanto a su tiempo y su dinero. Obviamente esto no es malo en sí: lo malo, es que has dado con uno que no se deja tomar por el pito del sereno, y en cuanto pilla que le estás calculando el rendimiento económico y sexual de aquí a treinta años, cada vez empieza a dar menos. Y además, a dar menos con plena conciencia y voluntad de cortar el grifo.

Lo que suele pasar si él no se deja especular, es que te acabe dejando harto de tus continuas exigencias. Otra cosa que puede pasar, es que al ver tú que no hay por donde pillarle, te canses de esforzarte en picar la mina sin sacar carbón, y te busques a otro que sí se deje y que te lo ponga todo más fácil. Pero tanto en un caso como en otro, la relación termina por agotarse ¿lo ves? Resumiendo:

NO TOQUES LOS COJONES

Que parece que dicho así, es tan simple que insulta. Pues querida amiga, esta es la clave de todo. Si lo que quieres es tener a tu lado un hombre para toda la vida, o simplemente, tener un hombre que merezca la pena a tu lado, lo mejor que puedes hacer para apoyarle en los momentos difíciles y que lo que tengas con él sea una relación auténtica (no digo ni si quiera duradera, digo auténtica), lo mejor que puedes hacer es no tocarle los cojones.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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