ESCÁNDALO PÚBLICO: VENGANZA II, EL VENGADOR FOXYADOR

 Que te acusen de escándalo público cuando encima has sido el único en escena que llevaba toda la ropa puesta suena a chiste. El papel lo aguanta todo, eso le he escuchado más de una vez a algún abogado acostumbrado a jugar con la ambigüedad y la mentira. Esa sería la palabra: mentira, aunque al tratarse de un escenario, más bien debería decir farsa. Y no solo una farsa ¡una puta farsa! Teatro a gusto del consumidor televisivo, del borrego de a pie, del que se cree todo lo que dicen por la TV.

¿A quién le ofende un antifaz? ¿a quién le ofende un acto de justicia? En realidad les estaba haciendo un favor, quería joderles el número a esas malditas hijas de puta. Era algo personal, algo que debía hacer y de lo que podía haber aprovechado la policía y toda esa sarta de políticos presentes y su circo romano para marcarse un tanto. Pero no, ni si quiera eso. Aquel circo romano ni si quiera tomó conciencia de lo que ocurría y fueron como siempre a por un blanco fácil: yo, que no tengo ni media hostia, pero que les quise poner a todos en evidencia públicamente.

Si quieres poner en evidencia al poder, no te van a dejar tranquilo. No te lo digo yo, te lo dice mi cara que está hecha un mapa entre puntos y moratones. Te lo dice la rodilla de aquel policía de paisano que me oprimía la cabeza contra el suelo. Te lo dice el que ni si quiera hayan dicho un 2% de verdad en las noticias de la TV pública. Aquí solamente tienen derechos quienes pueden pagárselos, o quienes proporcionan páginas de prensa y minutos de TV.

Bienvenido al fascismo de los medios dominados por la farsa. Es fácil tacharme de cobarde por no descubrir mi rostro ante las cámaras. Probablemente yo hubiera pensando lo mismo si hubiera sido otro quien lo hubiera hecho y no yo: TV y manipulación mediática, son dos conceptos que a día de hoy no viven el uno sin en otro. Lo vio todo el mundo: yo era el único que llevaba la ropa puesta, ellas no. El denunciado por escándalo público fui yo… y al mundo le parece bien.

EL VENGADOR FOXYADOR

Miguel Lázaro Caballero, año 2015
Edita: Luhu Alcoi S.L.
I.S.B.N.13: 978-84-943492-0-1

Manolo García es un tipo corriente que estaba en el lugar equivocado, en el momento equivocado. Cuando hay cámaras delante y lo que está ocurriendo no le importa a nadie, hay que actuar. Manolo no es un héroe, pero tarde o temprano deberá elegir entre su causa o sí mismo. Puedes adquirir la novela en edición impresa en la librería de Editorial Luhu y la edición digital en la biblioteca online.
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