¿SIRVE DE ALGO QUE TE DIGA QUE TE QUIERO?

 Lo que viene siendo perder el tiempo: es algo que puede estar pasándote o que estés haciendo sin ni siquiera darte cuenta. Sobre todo si de amor se trata ¿amor? perder el tiempo, la cabeza, la paz, la tranquilidad y si me apuras… hasta a uno mismo. A veces se nos escapa el corazón del pecho y otras preferimos congelarlo a niveles insospechados bajo cero con tal de evitarnos problemas (hay gente capaz de hacerlo, a mí no me sale). Y claro, no siempre se tiene sobre uno mismo y sobre lo que se siente todo el dominio y autocontrol que se debiera.

Es más, pocas veces sabemos salir de lo que es la sangre a la hora de tomar decisiones por muy frías y calculadas que nos parezcan. La naturaleza es sabia y sabe qué ponernos en el pensamiento para que parezca que es de cosecha propia y nos sigamos creyendo criaturas inteligentes, autónomas y libres. No te equivoques, el instinto manda por encima de todas las cosas por muy evolucionados y racionales que parezcamos… y separar la mente del cuerpo, aunque solo sea sobre el papel, es un error demasiado común.

Existen personas que les asusta reconocer su propia debilidad. No me refiero a la debilidad de ser un flojo que no aguante un puñetazo, me refiero a la de reconocer sus propias necesidades ¿cobardes? El significado de cobarde en batalla, en huir ante el reto es solo la punta del iceberg. Me atrevería a llamar cobarde a todo aquel capaz de negarse sus propias necesidades, a quitarse el pan de la boca con tal de no reconocer lo que necesita. Eso sí es ser cobarde.

EL ROMANTICISMO ES UN RECURSO MUY COBARDE
Y no lo digo porque no lo disfrute de la manera en que se disfruta, sino porque ese sentimiento siempre va cargado de platonismo e idealización. Créeme que si quieres cagarla bien cagada, solo tienes que hacer dos cosas en cuanto te encuentras con una persona interesante que te atrae: idealizarla e idealizarla. No digo que sea de cobardes ocultar tus sentimientos, cuando muchas veces es lo que más te conviene. Porque te digan lo que te digan, regalarlos a coste cero es lo peor que puedes hacer: si los quieren que los trabajen y se los ganen.

Digo que el romanticismo es de cobardes, por la anterior definición de cobarde: negarse a uno mismo el reconocimiento de sus necesidades y no satisfacerlas. Idealizar separa a la persona de su realidad, pero sobre todo de sus necesidades reales y también de las necesidades reales de la persona a la que tenemos delante. No es que la amemos como ella es, es que amamos, o queremos una persona que “nos hemos inventado” en nuestra cabeza. La amamos o la queremos, porque “creemos que es así”, pero lo más probable es que ni si quiera sepamos qué es lo más importante para ella en la vida (o para él) y sea solamente una cuestión de atracción o de novedad.

Al final las piernas van a solas a donde tienen que ir independientemente de lo que diga la cabeza, y es que pese a quien le pese, el instinto prima por encima de todo. ¿No te gusta la idea? ¿no estás de acuerdo? ¿crees que tu voluntad y tu conciencia están por encima de la sangre? Si tienes algo en contra de esta máxima es que justificas continuamente tus carencias, porque eres incapaz de suplirlas y satisfacerlas y no te queda otra que agarrarte a “una buena conciencia social”.

Castrar el instinto, no es otra cosa que negarse a uno mismo y sus necesidades. Es básicamente despreciarse a uno mismo, y no aceptar de lo que estamos hechos. Concebir una mente, unas emociones, o una unas decisiones separadas y al margen de nuestras propias necesidades, es ir a la contra de lo que somos.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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