EL VENGADOR FOXYADOR: NOVELA DE MIGUEL LÁZARO, editorial LUHU

Un muro de ladrillo adornado con un burdo monigote masculino que se burla del observador anunciando una venganza. Es como si quien haya pintado ese grafiti tuviera algo que demostrar y quisiera que todo aquel que lo vea, supiera que tiene una cuenta pendiente. Una venganza, un aviso, un anuncio… cualquiera podría sentirse señalado sin saber de qué se trata. Cualquiera podría tomárselo a broma, pensando que se trata de un simple pintarrajo en una pared abandonada.

Manolo García es un tipo corriente: trabaja en una oficina de 09:00 a 18:00, vive solo, paga sus facturas y no le gusta dejar algo para mañana si lo puede terminar hoy. Es responsable, demasiado quizás y hace poco que ha dejado de fumar. Le costó dejarlo, pero lo consiguió. Manolo o Manu, según quien le nombre, está enamorado de una mujer desde hace tiempo, pero este amor no es correspondido. Ella está con otro y él no quiere estar con otra que no sea ella: eso le tiene muy jodido.

Manolo tiene un padre venido a menos, una madre no demasiado madre y una jefa muy peculiar, que le incentiva de una forma poco corriente. No le va ni bien ni mal en la vida, simplemente le va. Tira con lo que le cae encima como un españolito más. Si hay alguien a quien quiera Manolo, es a su abuelo, por el que siente admiración: un hombre con mucha historia y muchos sacrificios en sus espaldas. Todo empezará el día en que Manolo, su padre y su abuelo, van a celebrar el cumpleaños de este último coincidiendo con la fiesta de San Isidro.

No tenía que haber pasado nada, pero pasó algo. Ese mismo 15 de mayo, la vida de Manolo García pega un vuelco. Su mundo cambia y se da cuenta que a excepción suya, a nadie parece importarle la injusticia que le toca vivir en primera persona, sin que pueda defenderse, sin que pueda actuar, sin que pueda arreglar o poner remedio… todo en unos pocos segundos. Hay cosas que forman parte de la vida y que puedes intuir o esperar, pero las injusticias son siempre inaceptables y más cuando le tocan a uno y a las personas a las que se quiere.

Cuando hay cámaras delante y lo que realmente está ocurriendo no le importa a nadie, hay que hacer algo. Hay que actuar. Manolo no es un héroe, no había música trágica de fondo ni una batalla épica cuando todo ocurrió ¿Qué tipo de persona eres Manolo? ¿de los que hablan y se quejan o de los que actúan? No había nada que demostrar, ni una escena en la que alguien se arma y se ata una cinta roja a la cabeza antes de salir a la guerra… pero solo le importaba a él y tenía que hacer justicia de alguna manera.

EL DÍA QUE MANOLO DIJO ¡BASTA!

Fue un día como otro cualquiera. Ningún ancestro extraterrestre le dio un traje de lycra, ni súper-poderes, ni un pasado mítico o glorioso al que aferrarse. No había una armadura equipada con la última tecnología, ni un mayordomo incondicional, ni escudo de un material indestructible, ni ningún reclutador misterioso que le dijera que el mundo le necesita. Lo único que tenía Manolo García aquel día, era un miedo atroz. Miedo a no saber qué era lo correcto y lo incorrecto, miedo a querer dejarlo pasar y traicionar la memoria de la persona a la que más admiraba. Miedo a hacer daño a las personas que amaba y que tenía más cerca, miedo a perder su trabajo, miedo a no ser comprendido y a ser despreciado por la mujer que amaba.

Este era el armario ropero de Manolo García antes de convertirse en El Vengador FoXYador. Y si bien el nombre de este héroe puede resultar jocoso, todo tiene su por qué. Un sueño, un grafiti, una causa perdida antes de ser empezada, una mujer a la que ama, sed de justicia y un sentimiento de impotencia difícil de digerir, serán los ingredientes que harán de nuestro protagonista un hombre que dejará de pasar desapercibido. Poco a poco se dará cuenta que el camino que ha elegido tiene un precio y deberá elegir entre su causa, o sí mismo.


Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…

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