¿CUÁL ES EL COSTE EMOCIONAL DE UN HOMBRE?

 Es fácil entender que un hombre con la cabeza fría, que no se deje llevar por un primer impulso y que sea capaz de separar nítidamente sus emociones de lo que en realidad le conviene, tenga más probabilidades de tener una vida a su manera, de forma más o menos libre y llevada con inteligencia. ¿Te das cuenta? No he utilizado la palabra feliz, ni he dicho “una vida feliz”. Tenlo presente si quieres continuar.

No te extrañe que a día de hoy la Inteligencia Emocional se haya convertido en ¿un gran pilar? ¿un gran negocio? ¿una clave en el trato con nuestros semejantes? ¿y a que no sabes por qué? Porque a través de las emociones se puede acceder a la persona y una vez habiendo entrado en ella, puedes manipularla a tu antojo. Vaya, igual no esperabas que saliera por aquí, ya que pintan siempre la Inteligencia Emocional como algo muy positivo ¿cierto?

Si quieres saber cuál será tu coste emocional, a la hora de llevar de forma real, nunca idealista, la vida que racionalmente quieres llevar, por el motivo que sea, no tiene que ser ni una vida positiva, ni negativa, de éxito o de fracaso: te hablo de la vida que tú quieres llevar a voluntad y cumplirla, simplemente las emociones y más si eres hombre, debes aparcarlas. Digo aparcarlas y no negarlas, porque ahí están: son una realidad. Una realidad subjetiva y contaminante en el proceso de toma de decisiones, eso es lo que son.

¿Y a cuento de qué te digo “y más si eres hombre”? Te lo digo, simplemente porque a grandes rasgos, la mente femenina tiende a justificarse sola, en base a lo que se siente y no en base a lo que experimenta en la realidad. En cambio la mente masculina, tiende a justificarse en base a los hechos realizados o por realizar. Digamos en palabras sencillas, que el hombre tiene que proponerse una justificación, mientras que a la mujer “le sale solo”. Debo insistir, he utilizado “a grandes rasgos” y “tender a”. No hablo de determinación ¿entendido?

El hecho es, que para que un hombre se sienta coherente con lo que vive, o con lo que desea, o con lo que quiere, necesita verlo reflejado con hechos en la realidad, para sentirse justificado. No tiene que creérselos, no tiene que imaginarlos… tiene que verlos, tocarlos, olerlos, oírlos, comérselos o experimentarlos en primera persona. ¿Por qué crees si no que mucha gente se droga? Lo hacen para experimentar todo aquello, que no alcanzan a ver, oír o tocar en la vida real, obteniendo la sensación sin necesidad de pasar por el hecho.

Sensación, cuando te hablaba del no uso de la palabra feliz, o de “una vida feliz”, en realidad me refería a sentirse feliz, a la sensación de sentirse satisfecho, a la plenitud que uno lleva por dentro. Vamos, a fliparse con el sentimiento efímero de felicidad que a todos nos gusta tener de vez en cuando. Y no me refiero a engañar al cuerpo con chocolate en lugar de tener un orgasmo real: los hombres necesitamos tener ese orgasmo. No basta con que nos lo cuenten, o con que simplemente “nos sugestionemos” para sentirlo, porque no nos sale así.

LAS EMOCIONES: ESA 
PIEDRA DE TROPIEZO
 Y no porque sean malas o tóxicas, porque queramos o no, son naturales y ahí están. Son una piedra de tropiezo cuando actuamos o decidimos en base a lo que sentimos. Somos esclavos de las emociones, cuando preferirnos quedarnos en la sensación, y para que perdure y no se vaya, actuamos de forma que la emoción permanezca, o se repita, o pretendamos recrearla, en lugar de abordar la decisión más conveniente a nuestra realidad y ejecutar esa decisión conforme a un objetivo que nos hemos marcado.

Básicamente y para que se entienda bien, lo que quiero decir, es que al hombre siempre le saldrá más caro que a nadie, dejarse llevar por las emociones y tomar decisiones en base a la mismas. Nos convierten en reactivos y en seres sumamente manipulables. No os extrañe, que según qué corriente o quien lo diga, la pretensión de acercar o asemejar, lo masculino a lo femenino, con tal de eliminar lo masculino, en gran medida vaya precedida por un cordial y políticamente correcto paraguas orientado al hombre de ábrete a las emociones.

De forma que sea el varón el que se adapte al lenguaje y al esquema femenino, convirtiéndose en un ser insustancial fácilmente gobernable sin un norte de personalidad con el que orientarse. No sé cómo expresar esto ahora… ¡Y una mierda! Se entendió ¿verdad? No debemos abordar las emociones según un esquema femenino en ningún caso, por dos razones muy simples:

La primera, es que ya tenemos nuestras propias vías para reaccionar emotivamente ante los estímulos que nos las provocan de forma natural. El caso, es que a ti es poco probable que te emocione lo mismo que a tu hermana, tu novia, tu amiga o tu madre. Y eso, querido amigo, no está mal… pero gusta menos al mercado actual, porque sigue llevando la etiqueta “masculino”. Eso, como por ejemplo algo tan simple como celebrar un gol de tu equipo (por poner un ejemplo fácil), el feminismo institucionalizado no lo soporta, ni lo puede ver, ni tolera ya que le supone una afirmación pública de lo masculino.

La segunda, un hombre que aborda las emociones en la misma forma que lo haría una mujer, socialmente se le considera un inmaduro y un irresponsable, porque no presenta las garantías mínimas que se le requieren a un hombre: básicamente, que sea responsable de lo que hace y de lo que dice. Sin hablar ni tocar para nada los roles clásicos, pese a quien le pese, entre sexos existe algo que se llama complementariedad. Las necesidades emocionales de hombre y mujer son distintas y a la par complementarias. Un ejemplo fácil, es el de una mujer que le cuenta a un hombre un problema porque necesite expresarlo ¿qué escena obtenemos si el hombre en lugar de escucharla empatiza de tal forma con ella que la refleja y duplica en lugar de permanecer tranquilo y atento? Yo lo llamaría deriva: una mujer preocupada y un feminoide exaltando su preocupación.


QUE NADIE TE DIGA CÓMO DEBES SENTIRTE, NI CUÁNDO HACERLO

Lo único que sí debes tener claro, es que eres dueño de lo que callas, en este caso de lo que sientes. Nunca y bajo ningún concepto, expreses tus emociones a demanda: te dirán que no, que es mentira, que te abras (y que pongas el culo), que lo sueltes todo y que es muy sano (y que expongas tus testículos en una bandeja para que sepan bien por donde tienen que apretarte).

Te dirán que lo que yo te digo que debes tener presente, es mentira, que no es sano, que te regales en bandeja básicamente y que si no lo haces… serás un amargado, acabarás solo, no sabrás amar, que no te va a querer nadie, que tendrás una vejez muy mala… miedo, miedo y más miedo. Uno de los pocos poderes que el hombre tiene y que llevado bien, te garantiza al menos el éxito personal en gran medida, es el autocontrol.

De hecho, si existe alguna virtud que haga destacar a un hombre por encima de los demás, es el autocontrol. Respecto a lo que emocionalmente se refiere, es a saber gobernarse uno mismo, saber tomar tus propias decisiones con la cabeza fría, y en los momentos clave saber apartar el sexo y las emociones de la mesa para pensar con mayor claridad y actuar en consecuencia. ¿A que no estás acostumbrado a este discurso? Ya lo sé. En cambio, vas a encontrar mil y un sitios donde te den tips para que sigas manteniendo tus esclavitudes bien a mano.

Todos, desde el primero hasta el último queremos desahogarnos, queremos “pesar menos”, queremos dormir tranquilos, queremos querer y que nos quieran: todos. La cuestión, es que el hombre por miedo suele vender sus emociones baratas, o más bien regalarlas ante dos miedos fundamentales: la soledad y la escasez.

El autocontrol tiene un precio, no lo negaré. Ese precio es una contención del desahogo en el corto-medio plazo. En cambio, el precio de no tener ese autocontrol, o esa contención es mucho más alto y siempre se paga en cualquier plazo: corto, medio o largo… y si es en el largo cuando te das cuenta que la has cagado, quizás no tengas la opción de volver. En resumen: contrólate un poquito chaval ¿serás capaz?

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
Publicar un comentario en la entrada