¿CÓMO QUE TODAS SON IGUALES?

 Por ahí va mucho misógino rencoroso diciendo aquello de Todas son Iguales… lo dice, paga 100 € (o cuanto sea) y echa un polvo. Cuando este tío de más o menos renombre, hace lo que hace, pasan dos o tres cosas. La primera, es que el pureta en cuestión se lleva su galardón y echa un polvo de prepago. La segunda, es que la sociedad entera en un tribunal silencioso e inconsciente, aprueba, desaprueba o condiciona a juicio, que un tío de más o menos renombre como éste, eche un polvo pagando: cosa que para qué negarlo, no es demasiado popular… más bien lo contrario, incluso generando rechazo. Y la tercera ¿cuál es la tercera?

Lo que pasa, es precisamente lo que no pasa: nadie a excepción de algún amigo íntimo o allegado empático a nuestro putero rencoroso, se preguntará por qué el colega dice lo que dice (que todas son iguales) y hace lo que hace (irse de putas). El problema, es que nadie se ha planteado quizás ni si quiera él mismo, el por qué el protagonista de la película ha terminado de esta manera, porque lo más fácil como siempre, es señalar con el dedo y juzgar. Eso sí lo sabemos hacer todos muy bien.

Pues algo le habrá pasado a este tío, para que ahora provoque esa reacción de repulsa y la única relación que tenga con el sexo opuesto, sea la de pagar por sexo. Quizás no quiera tener otra relación que esa, quizás esto sea así porque cuando tuvo la oportunidad de amar la desperdició o no supo verla. Quizás quiso amar y no se lo devolvieron, quiso demostrarlo y no le sirvió de nada. Quizás llegó a una isla que creía su salvación, echó el resto para llegar y se quedó sin provisiones, quemó sus naves creyendo que esa isla estaba desierta… y una vez allí sin poder volver, se dio cuenta que ni estaba desierta, ni había nada para él.

Nadie le pregunta a un hombre así, por qué hace lo que hace y por qué dice lo que dice. No luce, no es bonito, no es popular, no es ni si quiera saludable. Pues ese es el problema, como nadie lo hace por no mancharse, por no despertar interés, por no resultar atractivo, probablemente nunca salga de este bucle de desamor. ¿He dicho desamor? Quizás debiera decir falta de amor. Alguien que reduce su relación con el sexo opuesto a un Todas son Iguales, lo dice porque no hay amor. Y si lo hubo, no obtuvo compensación. Nadie llama a la puerta de un hombre así para preguntarle por qué está así. Sin amor, y sin otros recursos a su alcance que puedan hacerle cambiar de parecer o de vida. Pero ¿por qué pasa esto?

EL HOMBRE ESTÁ DESATENDIDO
 Está desatendido, y cada vez lo está más. Desatendido social, sexual y afectivamente. Por eso y conforme pase el tiempo, nos encontraremos a más perfiles como el de nuestro protagonista: hombres solos, con alguna que otra adicción y con un juicio muy reducido a lo meramente sexual, acerca del sexo opuesto: todas putas, seguro que lo has escuchado alguna vez de boca de algún tío. Si lo oyes, le juzgarás instantáneamente y lo desaprobarás; pero un hombre que dice eso, está indudablemente desatendido en varios sentidos. En lugar de ponerle medios para que abandone ese camino de autodestrucción ¿qué hace la sociedad? ¿qué hacemos nosotros? Nos limitamos a penalizarle.

Al hombre se le penaliza, se le castiga, se le multa, se le sanciona, se le restringe, se le coarta, se le obliga a callar… todo el apoyo que recibe un hombre medio en la sociedad actual no es apoyo, es sanción. El único recurso que le queda, suele ser un búscate la vida. Porque para eso eres un hombre ¿verdad? Si en todos los ámbitos, el único privilegio que se te concede es pagar, responsabilizarte y restringirte, dime ¿cómo no vas a acabar mal de la cabeza? Si en la política, en los medios, en las leyes se olvidan de ti y no te cuidan, ni te tratan como una persona, ni te representan como lo que eres: un hombre ¿qué te queda?

Dime ¿cómo puede luchar un hombre contra esa violencia pasiva e invisible que se ejerce contra él? ¿qué recursos tiene fuera de sí mismo para poder apoyarse y llevar una vida digna? No te hablo de lujos ni de privilegios, te hablo de llevar una vida digna. Para ejercer violencia contra un hombre, no hace falta golpearle, ignorarle es suficiente. No tienes más que salir a la calle y comprobar que la inmensa mayoría de personas “sin techo” con las que te encuentras son hombres: hombres solos y sin apoyos. No creo que estén así por gusto y se les trata como si no existieran.

No hay “campañas de lazo rosa” para ellos
Uno es responsable de las decisiones que toma, eso está claro. Y si la cagas: la cagas tú, la cago yo y la caga el vecino. Recordemos que el penalti lo falla quien lo tira, no el que está en la grada. Nos equivocamos y cometemos errores que debemos asumir, pero en nuestro caso no tenemos margen de maniobra para equivocarnos, ni elementos que nos apoyen para recuperarnos fuera de nosotros mismos. Solo se nos dice: no hagas esto, no hagas lo otro.

En una sociedad que obvia, invisibiliza al hombre y que le niega el apoyo y los recursos ¿qué tipo de hombre del futuro se espera engendrar? ¿no vemos que estamos creando engendros? ¿no vemos en qué termina derivando esa falta de apoyos? Ya vemos lo que estamos consiguiendo ¿de verdad estamos avanzando en igualdad?... ¡Y una mierda como una casa!

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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