TÚ NO ESTÁS ENAMORADO, LO QUE ESTÁS ES “ENCOÑAO”

 ¡Qué pasa romántico! ¿todo en orden? ¿sabías que las crisis y desengaños amorosos colman las barras de los bares? Si, aumentan el consumo de alcohol, al menos entre nosotros de forma visible y notoria. No deja de ser típica, demasiado para mi gusto, la imagen del varón desengañado haciendo codo-barra en un bar, mientras le da la chapa a alguien que le aguanta (o no, quizás solo le soporte por amistad) acerca de lo que le acaba de pasar con una tía vía formato “patada en el culo”. Y es que con los tíos pasa una cosa: no amamos durante la relación.

Te lo digo un poquitín más claro: amamos solamente antes y después, el durante nunca pinta demasiado en lo que nos afecta, porque el durante estando con una mujer para nosotros es “lo normal”. Si bien a nosotros lo que nos marca, es el antes y el después, que es lo que nos puede dejar algún tipo de huella en el alma, el durante la relación nos afecta más o menos a la memoria, pero lo que son los sentimientos representa bastante poco, porque en teoría “lo más difícil está hecho”.

Estaba buscando razones para no volver a enamorarme más en la puta vida, cosa imposible ya sabes… leía a primera hora de la mañana en un tweet de @Tu_infortunio lo siguiente: no pienso volver a enamorarme nunca. Pues anda que no he deseado yo eso en la vida mil y una veces, pero al final como todo hijo de vecino, acabas palmando. Te “enamoras” y más aún cuando menos lo buscas. Y te lo pongo entre comillas, porque no te enamoras tú, ni me enamoro yo: te encoñas o te des-encoñas.

Mirándolo fríamente, en cuanto al amor entre comillas se trata, somos bastante oportunistas. Lo somos, porque la que cae, se deja caer, o bien pretendemos que caiga en la red (caiga al final o se escape), siempre es una mujer que nos pilla más o menos relativamente cerca. Si digo cerca, digo disponible a la vista o a verla al menos de vez en cuando. Vamos, como se conoce la gente normal, sin necesidad de recurrir a una página de contactos. Lo que vienen siendo las relaciones personales hombre-mujer de toda la vida: la conoces de la pandilla, del curro, de unos amigos que te la presentan, de un bar, o durante un curso, bla, bla, bla…

Te cae bien, te entra por la vista, te hace un poco de caso y después tu cabeza y tu deseo sexual hacen el resto. Tu cabeza digo, porque es la que se encarga de idealizarla para atribuirle todo tipo de correspondencias existan o no, con lo que es valorable en una mujer para ti. Tu deseo sexual digo también, porque te tiene que atraer sexualmente, despertar algo en ti que te llame la atención y que haga que tengas ganas de llevártela al huerto. Porque sin estas dos cositas: cabeza y cuerpo, no hay persona que camine sobre la faz de la tierra: es lo que somos, animalitos a fin de cuentas.

A pesar de que para “enamorarme” soy bastante cómodo (la protagonista en cuestión siempre me pilla más o menos en mi radio de acción cotidiano), te lo tengo que seguir poniendo entre comillas, porque eso no es amor. En este speech, he preferido dejar de lado a los casados, que son los del “durante” (porque no les queda más remedio que hablar del durante), porque no nos pueden aclarar nada sobre el después de la relación… están casados, así que espero que les dure mucho. Me recuerdan a los fantasmas de la película El Sexto Sentido: no saben que están muertos, y solo ven lo que quieren ver.

¿TE ENTERAS? ESTÁS "ENCOÑAO"


Y lo estás además hasta que echas el primer polvo… si lo echas. Porque no hay nada como acostarte con la persona amada para ¿conocerla? No, diría de forma más exacta para desidealizarla. Eso es lo que podría ser “el durante” en una relación: una mezcla de desidealización y de justificación. Por eso mismo, el que tiene poco sexo se enamora más, porque idealiza más al follar menos. Y por lo mismo, el que tiene sexo de forma habitual, tiene otra perspectiva menos ideal y menos perfecta sobre el papel acerca de las relaciones hombre-mujer, no se enamora tanto, porque idealiza menos.

Pero espera ¿qué es lo que le pasa al cuerpo? Porque al cuerpo le pasan cosas y no es solo tema de cabeza. Al cuerpo le gusta sentirse bien, recibir estímulos agradables para segregar endorfinas y convertirse en un alfeñique dopado y manejable por la vía natural. El tema es que si no tienes orgasmos, tu cuerpo tarde o temprano se los inventa ¿y cómo se los inventa? Pues aparte de lo obvio, que es echarse mano a la entrepierna para hacerse un apaño de felicidad instantánea, cosa que es gratis y que podemos hacer todos, idealizar. O sea, que hasta el que más tranquilo está, tarde o temprano acaba teniendo “un amor platónico”, llamémosle así, hasta que echa un polvo.

Tú te crees que es un amor libre y puro, ideal y perfecto, pero es tu propio cuerpo el que te pide que te sientas así, porque es tu cuerpo el que manda y el que quiere sentirse bien de vez en cuando. No todo va a ser trabajo y pagar facturas, el cuerpo te reclama beneficios hasta cuando estás durmiendo. Y si no estuviéramos hechos para encajar por partes compatibles, pues te diría que es tema de voluntad y deseo, pero no es así. Si no tuviéramos cuerpo y fuéramos pura inteligencia, me callaría la boca. ¿Quién será la próxima en hacer que tus endorfinas se disparen? No digas que no, ninguno estamos por encima del ataque de las endorfinas y tarde o temprano alguna aparece.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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