¿DE VERDAD VIVIERON FELICES PARA SIEMPRE?

 En las películas románticas, cuando el galán o héroe de turno se queda con la chica, princesa, novia rescatada, o mujer imposible por la que se ha enfrentado a mil y un peligros… suena la música, sale la puesta de sol y todo el mundo parece quedarse contento. Hasta haber llegado a ese momento, parece que después de toda la guerra entre rivales, malos entendidos, nudos de guión imposibles de resolver, engaños, mentiras, otras mujeres que se cruzaron en el camino del héroe y haber matado al dragón, o al villano… parece que todo ha merecido la pena ¿verdad? Después de tanto curro, por fin pueden estar juntos. Eso es lo que cuenta, pero ¿por qué siempre termina ahí la película? Así parece que ya está todo hecho y la felicidad de ambos se presupone para siempre. Así se queda la historia de cara al público. Pero ¿qué es lo que piensa ella? Y ¿qué es lo que piensa él?

CUANDO EL AMOR SE CONVIERTE EN UN FORMULARIO TIPO TEST

 Digo yo que algo bueno tendrán los sentimientos porque son como una droga que no te obliga a ir al hospital a desintoxicarte. Endorfinas y bla, bla, bla… Yo no pruebo el chocolate, soy de los que prefieren el sexo (una o dos veces al año igual sí que como chocolate ¿eh? ¿qué pensabas?). No me gustan los sustitutivos ni los sucedáneos, ni las imitaciones… por eso peco de caer a menudo en la mala hostia y en el mal genio. Porque no me vale cualquier cosa, y prefiero quedarme sin comer, a comer mierda. Pero si estás en un mundo de mierda, rodeado de mierda, y pasas hambre, tarde o temprano es imposible evitar que te comas una o dos. Es eso, o la inanición afectiva y/o sexual… de ahí las páginas de contactos de renombre, que por populares y tener un buen marketing, volcado absolutamente en la falsa libertad del “todo lo follo, porque yo lo valgo”, no dejan de repartir a granel, carne picada en cucurucho.

Y PARA ELLAS ¿QUÉ ES UN TÍO?

 Después de que Mona nos haya explicado lo que para ellas es UN TÍO, TÍO, yo por mi parte y con nuestras palabras, te voy a dar una versión en tu idioma para tontos, en plan de esas definiciones que buscarías en Google, antes de ensayar posturitas ante el espejo. Lo haré, porque no me fio de ti: la experiencia me ha enseñado a no dejar ningún cabo suelto, y prefiero contártelo aquí, antes que te pongas a buscar una receta, cuando no te hayan salido los planes. Porque sí, porque sé cómo eres y cómo funcionas, y sé que solo te interesan las recetas y lo que se ve “para ver si a ti también te sale”. La cosa no va por tu reflejo en el espejo: Si te dejas barba de talibán, te haces un moño en el pelo, un tatuaje ambiguo, te pones una camisa a cuadros y un pantalón pitillo… no eres un tío: eres un gilipollas. Te lo prefiero decir así, antes de que te conviertas en una mascota a demanda del mercado, pero sobre todo, lo hago para ahorrarte sufrimientos en cuanto cambie la moda de las barbas y los tíos ambiguos de mirada lánguida. Porque como moda, pasará: esto tenlo por seguro.

UN TÍO, TÍO por MONA

 Me han pedido que explique con mis palabras lo que para mí es un tío. Para empezar, me ha venido a la cabeza una canción de Pimpinela:

No sé muy bien lo que quiero, pero tengo claro lo que no quiero. 
No quiero un hombre farsante, que prometa lo que nunca va a darte. 
No quiero un hombre cobarde que jamás se comprometa con nadie. 
No quiero un indiferente, quiero un hombre con el pecho caliente. 
Yo quiero un hombre un hombre un hombre de verdad o nada. 
Yo quiero un hombre un hombre un hombre que me haga sentir. 
Yo quiero un hombre que me haga sentir una mujer amada y deseada. 
Que me diga las cosas, que nadie me supo decir. 
No quiero un hombre egoísta que te busque cuando te necesita. 
No quiero un hombre celoso, desconfía solamente el tramposo.

¿QUÉ LES PASA A LOS HOMBRES? por EL DUQUE

 Sé que esta frase puede sonar chocante, parodiable o simplemente simpática pero te aseguro que es una frase que he escuchado muchas veces a los largo de mi vida. Ésta y otras citas célebres que vienen a significar-reivindicar lo mismo: ¿Qué les pasa a los hombres? ¿Dónde están los hombres de verdad? ¿Qué he de hacer para encontrar un verdadero hombre?... Si esto fuera un mostrador de quejas y reclamaciones la cola llegaría a Dinamarca. Los hombres también nos quejamos, no vayas a creer lo contrario; solo que en parte por orgullo y en parte por convencionalismo lo hacemos de una forma mucho más velada y sutil; pero en definitiva también los hombres nos planteamos muchas veces, el qué le pasa a la mujer de hoy en día y sobre todo él como tratarlas. A simple vista de pájaro lo que nadie negará, es que tenemos problemas de comunicación entre géneros. Por supuesto que no creo tener LA RESPUESTA, aunque sí que tengo MI RESPUESTA a esta cuestión.

CUALQUIERA PUEDE ENAMORARSE #AMOR VERDADERO por EL DUQUE

 Que conste que no he querido escribir una segunda parte del Busca en Google de mi socio, sobre el #amor verdadero; pero lo cierto es que el tema, que a veces es recurrente sí que merece atención. Veamos, el #amor verdadero poco o nada tiene que ver con el amor tal y como te los han plantificado en las pelis románticas, en los libros, en las fotos o en el ideario colectivo. El #amor verdadero es algo mucho más hermoso pero a la vez mucho más feo de lo que crees. Si buscamos referentes cinematográficos de lo que es el amor muchos citaran el Paciente Inglés, o los Puentes de Madison… casi todas ellas películas de infidelidad, de cuernos… y si no; seguramente nos vendrán a la mente películas de pasión desenfrenada, polvos salvajes y pasión encendida. Pues bien; eso no es #amor verdadero. El #amor verdadero, para que lo entiendas, tiene mucho más que ver con cambiar pañales a las 4 de la mañana teniendo que ir a trabajar al día siguiente, con ser fiel a tu pareja aunque envejezca, con cuidarla si está enferma y todas esas cosas, a las que no se le dedica tanto tiempo ni literatura, porque por lo visto vende menos que unas tales cincuenta sombras

LA FÁBULA DE EVA, ADÁN Y LA DIOSA DEL CAPITAL: EL FEMINISMO, INSTRUMENTO DEL CAPITALISMO RADICAL

 Después de la creación, la diosa del capital estaba dando una vuelta por El Paraíso. Estaba visitando todas las explotaciones en las que tenía a Adán y Eva trabajando como responsables de producción, para tener el rendimiento controlado. Mientras iba pasando sector por sector, iba repasando en su Excel cuáles habían sido las previsiones, comparándolas con la producción real. No era suficiente, se había llegado al 85% de lo presupuestado, pero para poder colocar mejor los productos en el mercado, tenía que aumentar la producción para poder venderla más barata y cargarse a la competencia –Esto es una empresa, aquí estamos para ganar dinero… ¡esto no es una ONG!- se repetía a sí misma la diosa del capital, mientras pasaba hoja tras hoja, marcando en rojo los números en sus tablas. Con la idea fija de aumentar la productividad a cualquier precio, la diosa del capital fue directa a visitar a Eva, que en ese momento estaba preparando un informe del último trimestre: –Eva ¿se puede saber qué está pasando aquí?- preguntó exigente la diosa de los empresarios.

UN BUEN APAGÓN NO VENDRÍA MAL: OTRA TEORÍA APOCALÍPTICA DE ANDAR POR CASA

 Estaba yo pensando en un guión apocalíptico de los míos, inspirado en el apagón de Nueva York de 1965, el que tuvo como consecuencia el famoso Baby Boom. Se les apagó la luz a los neoyorquinos, y se pusieron a hacer lo que tenían que hacer. Y digo yo, que a día de hoy, un apagón de estos igual no nos vendría mal para volver a poner los pies en la tierra. Ya que parece, que cuando “está la luz encendida” el instinto queda aparcado en un segundo plano, si la apagamos, o mejor dicho, nos la apagan… como animalitos que somos, pues algo haremos. Cuando digo que la luz está encendida, me refiero a que estamos enchufados a demasiadas dependencias artificiales, que nos mantienen alejados y entretenidos de lo que somos en realidad, ocupados en mirar pantallas táctiles. En esta película que te propongo, a día de hoy, no creo que una sola noche de apagón fuera suficiente.