DEL AMOR A LA ÉPICA, AL HEDONISMO PREFABRICADO

 ¿Sabes qué es el hedonismo? Es la filosofía vital que tiene por objetivo la búsqueda constante del placer individual y la eliminación completa del dolor y el sufrimiento en la vida. Se entiende perfectamente ¿verdad? No se estilan los mártires del porque sí o porque no, huimos del sufrimiento y del dolor como las ratas del Titanic. Tampoco se trata de pasarlo mal gratuitamente, pero ¿qué tiene que ver esto con el amor?

Espera un momento, al fondo de la sala un tipo se levanta y protesta –No tienes ni puta idea- me dice. El tipo en cuestión se parece a Chartlon Heston y va vestido como el Cid Campeador. Mientras este señor apela a la épica espada en mano, evocando un romanticismo hace tiempo perdido, rescatado solo por el cine y la literatura, me pregunto si realmente el ser humano ha cambiado tanto. Y si antes no quedaba más remedio que ir a la épica y ahora no lo hacemos, porque simplemente no nos hace falta.

Todo empieza por la necesidad. Y no hablo de necesitar a alguien, porque realmente y siendo estrictos, no necesitamos a nadie para ser persona. Hablo de necesidades básicas. Y si bien en épocas anteriores, cubrir las necesidades básicas era el principal problema, ahora tenemos tiempo para pensar qué queremos y que no queremos, convirtiendo en necesidad cosas tan artificiales como un teléfono móvil, o un portátil como desde el que te estoy escribiendo.

Con el amor y las relaciones, ha ocurrido exactamente lo mismo. Si antes hombres y mujeres nos necesitábamos en cierta medida para sobrevivir, o al menos vivir dignamente, ahora los mismos de antes nos vemos como productos que se comercializan en un mercado. Y además si podemos evitar que nuestras relaciones nos afecten, o nos perjudiquen, o nos limiten… pues mejor. Como ya no dependemos a un nivel básico para emparejarnos y formar familias, podemos permitirnos el lujo de vivir más para nosotros.

Recuerda, el hedonismo es buscar nuestra propia satisfacción y la ausencia de dolor. El compromiso antes que con una persona del sexo opuesto, lo hemos tomado con nosotros mismos. Individuos hedonistas y exigentes, que si bien quieren relacionarse con el sexo opuesto, lo hacen no por necesidad, si no para sentirse satisfechos consigo mismos. ¿Nos hemos cargado el amor a la épica? ¿Ha muerto el romanticismo? Quizás este romanticismo nunca existió en la vida real.

EL ROMANTICISMO NUNCA EXISTIÓ

Hombres y mujeres en todas las épocas, nos hemos movido real, única y exclusivamente por necesidad, que no te engañen. Y como las necesidades han cambiado y ahora es más fácil satisfacerlas, las relaciones han cambiado también. Si en épocas anteriores, el grado de dependencia hombre-mujer podía definir el éxito o el fracaso de la supervivencia de los individuos, a día de hoy este grado de dependencia es voluntario, opcional, modificable, pre-seleccionado y diría que hasta comercializable.

Esto es lo único que no ha cambiado: atraemos, nos aman, nos desean o nos quieren, en base a nuestros recursos, sean estos los que sean según demanda de mercado. Lo que sí ha cambiado es la accesibilidad a estos recursos: cuanto más accesibles, más baratos. Parece que estoy hablando de artículos que puedas comprar en un supermercado ¿verdad? Pues en todo momento estoy hablando de hombres y mujeres ¿cómo te quedas?

Si lo miras todo más objetivamente, te das cuenta que el romanticismo, en realidad lo único que significa en las relaciones hombre-mujer, es el coste de oportunidad que existe entre dos personas: el deseo de estar o no con esa persona, en base a lo que te cuesta separarte de ella. Si el coste es alto, la relación es más íntima. Si el coste de separarte es bajo, la relación es superficial. Si te das cuenta, es una auténtica perogrullada, realmente no estamos descubriendo nada nuevo, solamente ponemos cosas que ya existen sobre la mesa.

Entonces ¿es todo mentira? Pues no te quiero decir que sí porque no te quiero hacer llorar, pero básicamente sí. Mentira en cuanto a la de filtros sociales y culturales, por los que necesitamos pasar para no sentirnos animales de granja, justificando y dignificando de todas las maneras posibles, algo tan sencillo como son nuestras necesidades básicas y las que a día de hoy, ya no son tan básicas. Vaya mierda ¿no? En realidad no, lo único que estoy haciendo es quitarle drama a la historia.

Todo está en si sabemos aceptar lo que somos, lo que queremos y por qué lo que queremos,  en por qué lo deseamos y en por qué decimos que lo necesitamos. Cuando existe abundancia de recursos en el medio, lo que antes era necesario en escasez, ahora pasa a ser opcional. Y cuando podemos elegir, prima la satisfacción individual a la supervivencia del grupo, porque esta supervivencia ya no está en riesgo o en entredicho.

Básicamente, cuanto más tenemos al alcance de la mano, menos nos importan los demás porque ya no dependemos de ellos o de ellas. ¿Ves como si que somos unos putos egoístas? En épocas anteriores lo éramos también, pero se disimulaba mejor porque estábamos más puteados que ahora, y así las relaciones parecían más sólidas y más auténticas. ¿Amor Verdadero? ¿Épica? ¿Romanticismo? Ya ves que al final, es un mero tema de necesidades cubiertas.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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