¿NO QUERÍAS SINCERIDAD? PUES TOMA SINCERIDAD

 Chica busca chico: Separada de treinta y pocos, buen físico, cariñosa, sensible y con ganas de disfrutar de la vida, busca hombre maduro de cuarenta o más, sincero, solvente, deportista, de no menos de 1.80 y sin cargas, para compartir una amistad y lo que surja. ¿Qué te parece el anuncio? Estamos que lo tiramos ¿eh? Ya he leído por ahí en más de un sitio que la sinceridad está sobrevalorada. Como frase recurrente no queda mal, pero ¿esto es realmente así?

Si entramos en una sección de anuncios por palabras, o en una web de contactos, o le preguntas a una persona cualquiera, cuáles son las cosas que más valora en una pareja, la sinceridad siempre sale a flote. Todos pedimos sinceridad a nuestra pareja, o nos enorgullecemos de ser sinceros, o buscamos personas sinceras, o nos sentimos afortunados de tener amigos sinceros en nuestra vida. Así parece que la sinceridad siempre está presente y que es un valor en alza ¿verdad?

Pues no. No te quiero fastidiar, pero esto no es realmente así. Empezaré por ti haciéndote unas cuantas preguntas y para variar, quiero que seas “sincero” con tus respuestas ¿te gusta todo de ti? ¿estás orgulloso de todo lo que has hecho y has dicho? ¿te consideras una persona sin secretos? ¿nunca has tenido que recular? ¿te sientes satisfecho en todos los sentidos contigo mismo? Sí tu respuesta ha sido “sí” en todos los casos, debo decirte que eres un ególatra profundo, probablemente patológico y que tu percepción de la realidad se encuentra fuertemente distorsionada. Vamos, que te crees que estás solo o sola en el mundo y que tu empatía con el medio es absolutamente nula, o que has hecho un curso de autoayuda, y todos los días a primera hora de la mañana te haces un lavado de cerebro frente al espejo, al estilo de la bruja de Blancanieves “espejo mágico dime una cosa… ¿quién es en este reino la más hermosa?”

Paso siguiente: si habiendo sido “sincero” contigo mismo, has respondido negativamente a alguna de estas preguntas, no te diré que tienes motivos para alegrarte, pero lo que sí te puedo decir, es que gozas de buena salud mental: no necesitas autoengañarte y eres crítico contigo mismo. Esto que parece estar hecho al revés, quiere decir que funcionas correctamente: sabes que no eres fiable 100%. Quieres apuntar a lo bueno, como todos, como yo… pero como humanos nos equivocamos. La cuestión es:

¿CÓMO CONVIVIMOS CON 

NUESTRA CARA OCULTA?

 Ya, claro… que tú no tienes cara oculta, eres transparente como una botella de agua mineral. Pero esto iba de sinceridad, no se me ha olvidado. Del tipo de sinceridad que solemos pedir en las relaciones. Supongamos que eres una de esas personas que se denominan sinceras y que por tanto, pide sinceridad a su pareja en el mismo grado en el que la da. No te lo crees ni tú, pero supongámoslo. Ahora viene lo bueno: imagínate que en tu reclamo, das con una persona que sí es realmente sincera, y que no tiene ningún problema en exteriorizar y compartir contigo, ese tipo de cosas y experiencias que normalmente hacen que una relación de pareja se inestabilice o se rompa: una infidelidad, el tomar una decisión por su cuenta sin contar contigo, el decirte quizás lo que realmente piensa de ti, o el por qué está contigo, el que te confiese que se ha enamorado de otra persona, el que te diga que ya no quiere seguir contigo por cualquier razón, o que te confiese lo que piensa realmente de tu familia y amigos. Te hablo del tipo de cosas que suelen crear fricción en una relación de pareja. Dime colega ¿qué haces? ¿qué cara se te pone? ¿no querías sinceridad? Pues ahí la tienes.

Ahora volvamos a darnos un paseo dentro de ti: de toda esa sinceridad que ha salido a flote a reclamación tuya, dime qué partes o qué dudas, o qué cosas, o que intimidades destapadas al preguntar, has encontrado coincidentes con lo que vienen siendo “tus cajas ocultas”. ¿A ti nunca te ha pasado nada de eso? ¿siempre has sido perfecto? ¿te crees perfecta o justificada? ¿crees que lo tuyo es excepcional y puntual? Ahora que has abierto “la caja de Pandora” de la sinceridad, porque era lo que querías, quizás te hayas dado cuenta que no estás a la altura de lo que estás pidiendo.

LA SINCERIDAD ES LA PRINCIPAL

 CAUSA DE LAS RUPTURAS

De hecho, las parejas se sostienen, porque cada miembro de la pareja guarda en un cajón las partes de su vida oculta, que no quiere compartir por considerarlas suyas, esté orgulloso de ellas o no. Si pedías sinceridad, ya te lo han dado ¿OK? Y has visto que realmente no somos tan distintos. La única diferencia, es que tú justificas lo que llevas por dentro, pero que ella o él también lo hayan hecho, o lo esté haciendo, te jode más. ¿Qué quiere decir eso? Que no has terminando aceptar tus propias necesidades, tus propios recuerdos, o tus experiencias que la sociedad juzga por incorrectas y que por eso escondes.

Buscabas una persona sincera y te la has encontrado. La única diferencia entre esa persona y tú, es que ella sí acepta y justifica sus experiencias y por eso no teme compartirlas. Te cambió la cara, y probablemente te diste cuenta que no estabas preparado para ese tipo de sinceridad: la de verdad, no la que se pide en los anuncios por palabras de búsqueda de pareja, o de la que se habla en una primera cita con una mujer a la que quieres conocer. Antes de pedir sinceridad, mírate primero a tu propio espejo y pregúntate si eres sincero contigo mismo, porque puede pasar que busques a una persona realmente sincera… y que la acabes encontrando.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
Publicar un comentario en la entrada