ESTUDIOS RECIENTES DEMUESTRAN QUE EL SER HUMANO DESCIENDE DEL BORREGO

 Día 30 del mes, estoy en la oficina: dentro del cuadrante alguien pregunta en voz alta: ¿Hemos cobrado ya? En ese momento nos acordamos todos de golpe para qué estamos trabajando allí. Más de uno, más de dos y más de tres, comprobamos el saldo de la cuenta del banco por si ya nos han ingresado la nómina. Y bueno, caigo en frío y pienso ¿La vida es esto? Cobrar la nómina, hacerte un viaje de vez en cuando, enamorarte cuando no te lo esperas, relámpago va y relámpago viene, con una ilusión que dura poco y una decepción que suele alargarse más de lo que uno quisiera, trabajar como una bestia de carga, pagar facturas, cañas los viernes con los compañeros y compañeras (benditas sean) y tratar de crear espacios felices cuando no te vienen de regalo. Porque sí, porque es lo que queremos: ser felices y punto.

La verdad es que no me extraña que haya gente que siga picando con la promesa de la Iglesia Católica, o con la promesa de los partidos que dicen que lo van a cambiar todo de golpe y que van a hacer justicia, o con la promesa del contrato de matrimonio o el hipotecario (o los dos). Conclusión: el ser humano no desciende del primate, o de los primeros homínidos como siempre nos han hecho creer en los libros de ciencia desde el colegio. El comportamiento del ser humano en la época actual es gregario, irresponsable, inconsciente, guiado y previsible: descendemos por línea directa del borrego. No somos primates, somos borregos que se han erguido sobre sus cuartos traseros.

No es que sea un experto antropólogo ni de lejos, pero si sé que los homínidos cazaban, emigraban cuando el clima se ponía chungo, sabían fabricar utensilios, cada uno tenía su función en la manada, en el clan, en la tribu… las pasaban putas a vida o muerte para buscarse la vida porque no les quedaba más remedio. No tenían margen de error para equivocarse, ni seguridad social, ni paro, ni nómina. Ni tenían dilemas acerca de su sexualidad pública o privada, ni tenían que firmar contratos entre sí para tener hijos o no tenerlos. Una cueva, una choza de paja y barro, lo que hubiera. Sabían hacer cosas y se movían, a fin de cuentas estaban obligados a buscarse la vida. Pero nosotros… no sé ¿de verdad nos comportamos como homo sapiens sapiens? O nos comportamos como borregos, a ver ¡responde!

Y NO TE CORTES: 

BALA COMO TÚ SABES

 ¡Eso! bala bien alto, que se te oiga bien, que tus balidos lleguen hasta el último confín de la esquina de al lado ¡quéjate! Y mientras te quejas que sea otro el que te solucione la papeleta. Vamos no te cortes, reclama ¿no ves que lo hacen todos? Hazlo tú también, no te importe… no se va a notar, está permitido, es legal y además como lo hace todo el mundo, estás validado socialmente para hacerlo. Señala con el dedo, indígnate, di que te han quitado algo que te corresponde por ley, por justicia, por derecho y sal a la calle con el resto del rebaño ¡todos los borregos a una! ¡Beee! ¡beeee! ¡beeee! ¡Qué bien! Estás arreglando el mundo ¿verdad? Eso, lucha por un mundo más justo ¡so payaso!

Y fíjate que quien te habla no sabe dónde estará mañana, ni en qué plan, pero lo que sí sabe es que reclamando justicia social no va a ganar absolutamente nada. Fíjate que ya no te hablo ni si quiera de ser feliz, porque uno se puede plantear ser feliz (entiendo yo) cuando tiene sus necesidades básicas cubiertas ¿tenemos nuestras necesidades básicas cubiertas? Tú dirás. Si estás leyendo esto, al menos tendrás un portátil, un PC o un Smartphone como poco. Vamos, creo yo… ¿desde dónde lo estás leyendo? ¿desde tu casa? ¿desde la oficina? ¿desde tu móvil? Creo que no estamos acostumbrados a oír eso de si no te gusta lo que hay, te largas. No queremos oír eso y si lo oímos, nos quejamos porque estamos en nuestro derecho.

POCOS LOBOS HAY 

PARA TANTO BORREGO

Así no me extraña que los pocos depredadores que te preparan el corralito, estén gordos y cebados de tanto borrego apacentado. Están que no pueden más ¿y por qué esto es así? ¿y por qué la vida es tan injusta? ¿y porque no hay de lo mío? Pues básicamente porque somos ciento y la madre y queremos vivir de puta madre a coste mínimo, sin caer en la cuenta de que todos y absolutamente todos de nuestros derechos sociales y laborales, tienen un coste material concreto que depositamos en un sistema del cual somos meros engranajes dependientes. No hay más vuelta de hoja, ni más truco, ni más trampa, ni más ley que esa. Reclama lo que te dé la gana, ponte en plan anti-sistema, di que estás en contra de la maquinaria que a día de hoy te sustenta a ti y al rebaño.

Y como borregos, mientras hay pienso y nos dan de beber por el tubo no pasa nada, pero mira a tu alrededor y contempla al resto del rebaño ¿has hecho algo para diferenciarte de ellos? Enumérame una lista de diferencias, porque yo la quiero aprender, en serio… quiero aprender, por eso pregunto: no me gusta tocar los cojones gratuitamente. Porque dime a estas alturas ¿todavía crees que va a llegar alguien que te vaya a salvar o a proteger vía voto, papel o contrato de por medio? ¿de verdad te crees eso? ¿de verdad crees que alguien puede garantizar tus derechos fuera de lo que tú mismo puedas conseguir por ti mismo? Tengo que decirte algo, lamento ser yo quien te lo diga pero alguien tiene que hacerlo: los reyes magos son papá y mamá, y los bebés no los trae la cigüeña desde París.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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