¿MERECE LA PENA ABRIRSE Y SOLTARLO TODO CUÁNDO ESTÁS ENAMORADO?

 Estás tan tranquilo con tus esquemas y tu mundo, hasta que viene alguien y sin querer tú, te cambian las opciones y las prioridades de un día para otro. Y no es que te los cambien a la fuerza, es que el cuerpo te pide comportarte de una forma diferente  a la habitual. Tienes ganas de estar con ella, quizás el simple hecho de estar con ella un momento, te sepa a recompensa. Verla, pasar más tiempo sin querer volver a casa, dudas en si te estarás poniendo muy pesado… y lanzar un simple “Hola ¿qué tal?” en un mensaje, se convierta en un debate interno contigo mismo, si la viste el día anterior. ¿Sabes de lo que te hablo?

Te hablo de cuando de pronto, gracias a su presencia en tu vida, en tu día a día, al aire diferente que sientes de golpe y porrazo, tu compostura, tu saber estar, tus pensamientos, tus emociones, tus sentimientos, hasta tu forma habitual de expresarte, se pueden ver alterados, haciendo que te comportes de una forma muy distinta a la habitual. Esto es algo que puede resultar inevitable: no somos terminators, ni robots… al menos quien te escribe estas líneas no lo es. Hasta alguien que presume de ser una roca de autocontrol, puede verse afectado por la presencia de una mujer en su vida, en cuanto ésta le importa.

Como amante del cine, te puedo decir algo que ya sabes, algo que te he repetido mil veces hasta la saciedad: esto no es una película. No lo es, a pesar de que en el corazón de todo hombre que se precie, existe un deseo más o menos profundo de triunfo épico ante una adversidad insalvable. ¿Quién de nosotros no ha fantaseado alguna vez con ganar una batalla al límite? ¿Quién de nosotros no ha deseado acertar con las palabras exactas para ganar el corazón de la mujer amada? Insisto, hablo de hombres que se precien, no de sucedáneos prefabricados a demanda. Tú y solo tú, sabes lo que llevas dentro.

Y de eso se trata precisamente, de lo que uno lleva dentro: lo llevas dentro y debes tener bien claro, que solo tú eres dueño de esas palabras, esos sentimientos y que solo para ti deben tener sentido. ¿Por qué te digo esto? ¿Pretendo acaso que te pongas un tapón a presión? Pues no exactamente, pero debo recordarte una vez más que esto no es una película. Estoy seguro, de que sientes la necesidad o la has sentido, más de una vez y más de dos, de soltarlo todo y más, sobre todo si la quieres, o si te importa. Escucharás miles de voces, y un deseo en tu conciencia de soltárselo todo y de abrirte. Lo sé, lo sabes.

DEBO DECIRTE ALGO IMPORTANTE

 Seré claro: tus palabras suenan en un idioma que solo te vale a ti. Tú te entiendes, sabes lo que sientes y quieres expresarlo. OK, hasta ahí llegamos todos y eso lo tenemos claro. Si queremos algo, tenemos que luchar por ello: de acuerdo. La cuestión, es que si lo sueltas, lo verbalizas tal y como lo llevas dentro, es muy posible o casi seguro al 100% de que la vayas a cagar y mucho ¿por qué? No por expresarlo con palabras, aunque estoy seguro que cualquier amiga te aconsejará que lo hagas y que debes hacerlo. Ahora te pregunto ¿crees que usando el lenguaje de una mujer conseguirás ganar el corazón de una mujer? Piénsalo en frío, sé que te cuesta porque cuando lo que se lleva dentro te quita el sueño, el corazón revienta. Los guiones de cine y la vida real, no suelen coincidir en resultados.

El lenguaje de las palabras y el lenguaje de los hechos: aquí radica la diferencia y la principal barrera que nos separa a hombres y mujeres. El error más grave que cometemos los hombres cuando pretendemos ganar el corazón de una mujer, es el de alterar, modificar o adaptar nuestro lenguaje habitual, o nuestra manera de expresarnos al lenguaje femenino. Lo que llevas por dentro es real y auténtico y como tal has de expresarlo: jamás te diré lo contrario. La cuestión es que has de expresarlo siendo siempre fiel a tu naturaleza. ¿Cómo se gana el corazón de una mujer? Querido amigo, siendo fiel a ti mismo por encima de todo: Hechos y no palabras.

Y no es que usar las palabras sea incorrecto, es que pura, simple y llanamente, los hechos siempre te darán mucho más valor que cualquier cosa que puedas decir ¿abrir tu corazón? Si con eso entendemos a soltar todo lo que llevas dentro de forma cinematográfica, lo siguiente es ponerte un lazo de regalo. Así no vas a conseguir nada que no sea un instante de agrado, es premiarla por adelantado sin hacerla invertir, es adaptar tu lenguaje al suyo, saciarla antes de tiempo… básicamente es cagarla. Y ellas te dirán que no, que esto no es así, pero ¿qué te van a decir? Ellas estarán encantadas de que emplees su idioma, porque para ellas esto supone esfuerzo cero y tú “ya lo has dado todo por adelantado”.

Muchas veces, me has oído decir: mira lo que hace y dale más peso a lo que hace que a lo que dice ¿por qué siempre hemos sido tan pesados en esta casa a la hora de darle más valor a los hechos que a las palabras de cara a una mujer? Porque abrir la boca, o en palabras más exactas: tratar de desenvolverte usando un lenguaje que no dominas en un contexto (el de las emociones) en el que ella te saca ventaja, no va a aportarla absolutamente nada, que ella no presuponga que ya llevas dentro. No es lo que se te está pidiendo como hombre. La mejor manera de hacer una declaración, es la de actuar de cara a tus deseos; no la de adaptarte a ella. Hablar es gratis.

LO MEJOR ES LO QUE NO SE DICE

En el momento en el que optas por la vía “cómoda” pierdes congruencia. No es lo que se te está pidiendo como hombre. Y si no se te pide y lo haces, lo estás regalando… y regalando, no vas a conseguir lo que quieres conseguir. Tu seguridad, tu convencimiento, tu saber estar, el actuar a tiempo, el ser oportuno, actuar siempre un paso por delante anticipándote a sus necesidades, el saber y ser consciente de que precisamente una mujer se pone o se muestra delante de ti, con el ánimo de que puedas aportarle algo diferente y complementario, y no ofrecerle algo en lo que ella redunda. Porque si vas con más de lo mismo, dime ¿qué puedes aportar que ella ya no tenga? Tienes que ser fiel a tu propio lenguaje, eso es lo que se te está pidiendo.

A día de hoy, el error que ha inundado por completo el mundo masculino, ha sido el de imponer social y culturalmente al varón que ha de feminizar y adaptar su lenguaje, conciencia, expresión y comportamiento al de la mujer. El resultado de esta adaptación, lo único que ha hecho ha sido crear una brecha cada vez más profunda, entre las necesidades de la mujer y las nuestras, ya que ese acercamiento evita precisamente la complementariedad natural entre hombres y mujeres, convirtiendo a los hombres en sucedáneos e imponiendo unos parámetros sociales a la mujer moderna, que la confunden, la agotan y la dejan insatisfecha, ya que no encuentra complementariedad alguna en los hombres que la rodean.

Hombres, que por otra parte creen que hacen bien en “acercarse al lenguaje y comportamiento femenino” para mejorar en la convivencia y relaciones con la mujer moderna. Esto suele terminar en que la mujer moderna opta por adoptar una mascota, frente a una masa de hombres afeminados que terminan por sentirse más cómodos en ese rol, que en el de comportarse según les dicta su instinto natural. El no ser fiel a sus propios parámetros y deseos, resulta más cómodo, porque no supone romper la barrera de los actos y los hechos: el verdadero capital humano que requieren las necesidades femeninas de cara al varón. Ya no quedan hombres, escuchas de vez en cuando por ahí. Bueno, pues ya sabes por qué. Si no haces lo que se te está pidiendo, ese es el resultado.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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