ESCAPADAS, VIAJES Y COARTADAS SEXUALES: DIARIO DE UN SINGLE

 Otro año más había terminado reventado de curro. Llevaba todo un año detrás de una mujer que no me hacía demasiado caso, que por no hacerme demasiado, me hacía más bien poco. Vamos… ¡que no! Y no podía contar con ningún amigo hipotecado y/o casado para hacerme un viaje como dios manda, y me di cuenta con muy poco tiempo de margen, que ni si quiera había planeado una escapada o unas vacaciones. Una cosa era segura: no iba a gastar mi escaso tiempo libre encerrando entre las mismas cuatro paredes, ni dando vueltas buscando sitios nuevos en mi ciudad. Eso era algo que podía hacer a diario, para un fin de semana, o un puente puede estar bien, pero si tienes dos semanas por delante, dinero reservado y ahorrado con el sudor de tu frente y no puedes viajar con nadie ¿qué vas a hacer? Además ya estaba harto de escuchar la preguntita ¿y con quien vas?

Había oído hablar de viajes organizados para singles, pero francamente me apetecía mucho más ir a mi rollo, desconectar y no tener que cuadrar mi calendario, ni mis ganas de moverme e ir a donde quería, con ningún grupo de agencia de viajes especializada. Lo más importante, era ir donde yo quería y hacer lo que yo quisiera en un lugar, donde a ser posible pudiera moverme con comodidad sin depender de un coche, no me conociera nadie y tuviera oferta de ocio tanto de día como de noche. Vamos, que no falte de nada. Ir en este plan, y si además hace buen tiempo y tienes el mar cerca, podía ser el perfecto plan del soltero urbanita.

El anonimato que te puede ofrecer una gran urbe, ha sido siempre para mí la principal baza para poder moverme con libertad, ir a donde quisiera y con quien quisiera. De forma que una vez sabía donde quería ir, y estudiado bien la zona, no me hacía falta plantarme en la plaza mayor del lugar con un plano mirando hacia los lados con cara de guiri-turista. Esta vez también lo haría así, pero con una ligera diferencia: este año y los anteriores habían sido especialmente duros, y si había algo que tenía bien claro, es que quería aprovechar bien el tiempo. De pensarlo, planteártelo y darle vueltas a lo de viajar solo, solamente había un paso que dar.

Todo se resumía a buscar un vuelo y un hotel más o menos céntrico, desde el que tuviera margen de maniobra suficiente para poder moverme. Me acordé de los anuncios en los que salen “tíos tontos” y “tíos listos” buscando ofertas de vuelos y hoteles ¿Sería más caro? Probablemente, pero el año que había tenido no me daba lugar a regateos y no quería acabar en las afueras junto a un polígono industrial, todo por perseguir un precio bajo. Créeme cuando te digo, que las gangas no existen y…

si quieres algo concreto, 

tienes que pagarlo

No había más vuelta de hoja y así lo hice. Por cierto, volviendo al tema del anonimato: jamás entenderé a la gente que se va de vacaciones se supone que a “apartarse de todo” y después tiene la necesidad imperiosa de contarle a todo el mundo lo que ha hecho y dejado hacer, enseñando fotos y dando pelos y señales de dónde ha estado, cuándo ha estado y con quién… Si lo mejor de una escapada o de un viaje, es precisamente que solamente sepas tú y las posibles implicadas (si las hay) lo que ha pasado o dejado de pasar. Las mejores cosas se las guarda uno y no las cuenta. Si has estado en un lugar pintoresco… y si lo que querías era “ver cosas” lo puedo entender, pero…

… creo que ya sabes por dónde voy. La escapada que te estaba proponiendo, aquella que haces donde nadie te conoce y nadie te ve, sabe distinto. Un hombre a día de hoy (y una mujer mucho más, porque se lo suelen montar mejor y no cuentan tanto lo que se comen o se dejan de comer) tiene pocas oportunidades para “ser él mismo” sin resultar inadvertido allí por donde se mueve a diario. Hay hombres que se van a Cuba, Tailandia y a Centro Europa a hacer turismo sexual, mientras que las mujeres se decantan más por Brasil, Bahamas, Jamaica y África. Bueno, son opciones… pero si lo que quieres es buscarte la vida sexualmente, no hace falta irse tan lejos. Para eso, también hay que poder.

Por encima del destino elegido, lo más importante para una buena coartada sexual, fue, es y será siempre la discreción con la que viajes. Cuanto más tranquilito y más normal, mejor. Y por supuesto, solo. No es preciso que te vayas al culo del mundo, ni que te compres una camisa hawaiana chillona de putero, que vaya diciendo a gritos “quiero follar ya”. Discreción ante todo por favor, porque las oportunidades surgen y como tales, no es necesario “comprarlas”, aunque también se pueden comprar. Yo sé lo que como soltero, quiero yo y te lo cuento, pero ¿qué es lo que quieres tú?

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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